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Iglesia Católica
La Iglesia Católica es la institución en que se organiza la comunidad de los creyentes en el Catolicismo, actualmente más de mil millones de personas.
Las notas esenciales que definen a la Iglesia son su Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad; estas notas se encuentran en todas las Iglesias particulares que engloba la Iglesia Católica, que son las Iglesias particulares de la Iglesia Católica Romana (Rito Latino) y las Iglesias Rituales Autónomas (Ritos Orientales); todas ellas tienen en común las antedichas notas o caracterísiticas esenciales y la autoridad suprema del Romano Pontífice.
En ocasiones es aludida como Iglesia Católica Apostólica Romana o como Iglesia Católica Romana; quienes hacen esto sostienen que las Iglesias Anglicana y Ortodoxa también son católicas (en el sentido etimológico y en todo el contenido del término) y que la única diferencia es no estar sometidos a la autoridad del Papa, o bien se trata de personas procedentes de países en los que el idioma ha adoptado esta expresión debido al uso intenso por parte de comunidades relevantes de anglicanos y otros protestantes y de ortodoxos.
El adjetivo "católico" deriva del griego "katholikos", que significa "universal". Ignacio de Antioquía, discípulo de san Juan, da en el año 110 el testimonio más antiguo de este nombre: "Donde esté el Obispo, esté la muchedumbre, así como donde esté Jesucristo esté la Iglesia Católica" (Carta a los Esmirniotas 8:2). En los tres primeros siglos de la Iglesia los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre". Posteriormente se usó el término "Católica", para distinguirse de quienes se hacían llamar cristianos, pero habían caído (según el punto de vista católico) en herejías.
Características generales
Es posible conocer y distinguir a la Iglesia Católica a través de sus cuatro notas, de su doctrina y de su práctica singulares.
Características esenciales
La Iglesia Católica se define a sí misma mediante cuatro notas o características esenciales, cuyo fundamento sitúa en el Evangelio y la enseñanza de Jesucristo contenida en él; estas cuatro notas o características esenciales son:
- Unidad en cuanto a Fe y Moral de todos sus integrantes, todos ellos bajo la autoridad de un único Jefe Supremo, el Papa, que es el Obispo de Roma.
- Santidad al sostener que, aunque miembros de la Iglesia, incluso miembros de alta jerarquía, puedan pecar, la Iglesia en su conjunto y en tanto que Cuerpo Místico de Cristo está libre de toda mancha.
- Catolicidad, entendida como universalidad (del griego katholikos, "universal") y referida al hecho de que la Iglesia está destinada a hacerse presente en todo tiempo, en todo lugar y a todo hombre, a fin de poder anunciar el Evangelio.
- Apostolicidad, condición que la Iglesia reclama para sí al considerar a sus actuales jerarcas (el Papa y los Obispos) como sucesores de Pedro y los demás Apóstoles y herederos de toda su autoridad y poder en la comunidad de los cristianos; esta nota proporciona, a su vez, fundamento a la doctrina de la sucesión apostólica, a través de la cual habría perdurado hasta la actualidad.
Doctrina esencial
La característica más sobresaliente y genuina para distinguir a los Católicos es su posición personal respecto al Obispo de Roma. El Obispo de Roma recibe el título de Papa y se le considera no sólo Obispo de su diócesis sino Obispo de la Iglesia Católica entera, es decir, Pastor y Doctor de todos los cristianos.
El Papa goza en la Iglesia Católica de un status de jerarquía suprema, poseyendo el primado sobre todos los demás Obispos y la plenitud de la potestad de régimen (como se denomina en la Iglesia Católica al poder legislativo, ejecutivo y judicial), la cual puede ejercer de forma universal, inmediata y suprema sobre todos y cada uno de los pastores y de los fieles católicos. Es posible afirmar que quien reconoce la autoridad del Obispo de Roma y la acata, y además lo acepta como Vicario de Cristo en la Tierra, ése es un católico.
Otras partes de la Doctrina Católica sobresalientes y distintivas en relación al resto de los cristianos son la creencia en la Inmaculada Concepción y en la Maternidad Virginal de María, madre de Jesús, así como la fe en la autoridad espiritual efectiva de la Iglesia para perdonar pecados y remitir las penas debidas por ellos, mediante el Sacramento de la Reconciliación y las indulgencias.
Perspectiva general
indulgencias
La Iglesia Católica Romana tiene miembros en cada uno de los países de la Tierra. Es una organización jerárquica en la que el clero ordenado está dividido en obispos, sacerdotes y diáconos.
Al final de 2004 el mundo estaba dividido en 2.755 obispados o diócesis, cada una con un obispo que la preside, responsable del bienestar religioso de los creyentes que estén en su área geográfica. El principal obispado es el de Roma, cuyo encargado es el papa.
La Iglesia se ve a sí misma como la encargada por Jesucristo para ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios viviendo el amor recíproco y por medio de la administración de los sacramentos (bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, matrimonio, orden sacerdotal y unción de los enfermos o extremaunción), a través de los cuales Dios otorga la gracia al creyente.
La autoridad para enseñar o magisterio de la Iglesia basa sus enseñanzas tanto en las Escrituras como en la tradición apostólica. La Iglesia suma muchas órdenes monásticas de frailes y monjas que hacen votos de obediencia, pobreza y castidad y actualmente varios movimientos laicos compuestos por cristianos comprometidos, algunos de cuyos miembros también hacen dichos 3 votos. Todos ellos dedican sus vidas enteramente a Dios. Otras prácticas religiosas incluyen el ayuno, la meditación, la oración, la penitencia y la peregrinación.
Etimología
El término «católico» proviene del griego καθολικος (kazolikós (pronunciando th como en inglés, o como la z castellana), que significa universal.
:En adelante se usará el término "Iglesia católica" en referencia a la organización y "fe católica" en referencia a la doctrina que predica.
Otros términos para designarla
Los siguientes términos surgen especialmente a raíz del Concilio Vaticano II (de la década del sesenta). Hacen referencia a distintas formas de entender la naturaleza y objetivos de la Iglesia católica:
- Sacramento de Cristo
- Pueblo de Dios
- Cuerpo de Cristo
- Esposa de Cristo
Organización
sesenta]
El clero está organizado de forma jerárquica, pero tiene en cuenta la comunión de los fieles. Cada miembro del clero depende de una autoridad superior, pero la autoridad superior debe ejercer su gobierno teniendo en cuenta la comunidad, a través de consultas, reuniones, intercambio de ideas.
Territorialmente, la Iglesia Católica Apostólica y Romana se organiza en diócesis, cada una a cargo de un obispo. Éstas, a su vez, se reúnen en provincias, que conforman una arquidiócesis. Otras jerarquías son las prelaturas y los vicariatos.
El gobierno de la iglesia reside en los sacerdotes:
- Los obispos se encargan de cada diócesis. Son ayudados por los presbíteros y los diáconos. Ningún obispo, aunque haya sido nombrado cardenal, tiene autoridad sobre otro sino directamente del papa.
- Los cardenales: ayudan al papa en el pastoreo de la Iglesia universal y en la administración del Vaticano y la Curia Romana. Cuando el papa muere, eligen al sucesor. Colectivamente forman el colegio cardenalicio. Los cardenales son elegidos personalemente por el papa.
- El papa es electo por el colegio de cardenales, reunido en cónclave. Se le otorga la infalibilidad sólo a partir del Concilio Vaticano I, en 1871, privilegio que aún causa polémica. Él desarrolla su ministerio coadyuvado por dos grupos de colaboradores: los cardenales y el concilio ecuménico.
- El concilio ecuménico, asamblea de todos los obispos del mundo presidida por el papa, es convocado cuando hay que tomar las decisiones más importantes, en materia de fe (dogmas) y de moral.
Para cada país, hay una conferencia episcopal, cuyos cargos son electivos entre los obispos de la misma nación. También se organiza por provincias eclesiásticas; en cada provincia, al obispo de la sede más importante se le dice arzobispo o metropolita, y a su diócesis se le dice arquidiócesis.
Las órdenes religiosas no pertenecen a la organización jerárquica de la Iglesia. Ellas pueden ser de dos tipos:
- Órdenes religiosas de derecho diocesano: dependen del obispo de la diócesis en la que han sido reconocidas.
- Órdenes religiosas de derecho pontificio: dependen directamente del papa, aunque deben trabajar en comunión con los obispos de las diócesis en que trabajan.
Historia de la Iglesia
Para la historia anterior a la Edad Media, ver cristianismo ya que son inseparables
Origen
La fe católica y la fe cristiana en general están basadas en la vida, palabra y obra de Jesús de Nazaret, tal y como viene contada en los evangelios; así como en otros textos del Nuevo Testamento, como las epístolas paulinas, las epístolas católicas y el Apocalipsis.
Algo que diferencia a la fe católica de otras doctrinas cristianas es el reconocimiento de la santidad, entendida como capacidad de las personas que han vivido de acuerdo con la ley divina para interceder entre Dios y los hombres para al realización de milagros. Por lo tanto, la fe católica integra los evangelios con el ejemplo de las personas reconocidas oficialmente como santos y santas. (Véase el santoral católico.)
Según la doctrina católica, Jesús fundó una comunidad cristiana jerárquica y con autoridad, dirigida por los apóstoles (el primero de los cuales era San Pedro). Posteriormente (según los Hechos de los apóstoles), los apóstoles y de los primeros seguidores de Jesús estructuraron una iglesia organizada, al repartir responsabilidades entre obispos, presbíteros y diáconos, a medida que iban propagando el cristianismo.
Después de un primer éxito en Galilea, muchos de los entusiastas seguidores de Jesús le abandonaron. Fue entonces cuando comenzó a prestar mayor atención a sus colaboradores más cercanos, especialmente al grupo de doce apóstoles que le acompañaban desde un principio y a quienes él había llamado personalmente. Jesús, principalmente a través de parábolas, anunció la llegada del Reino de Dios y predicó una doctrina que denominó la «buena noticia» (en griego evanguelios, y que, según él, no es solo para los hijos de Israel, sino para cualquier persona, rechazando de esta manera el concepto de «pueblo elegido» que aparece en el Torá judío y en casi todas las religiones.
Jesús rehusó limitar su misión a un grupo selecto, y escandalizó a muchos por su buena disposición hacia el conjunto del pueblo, incluyendo aquellos que hasta el momento eran social y religiosamente rechazados: pecadores reconocidos, mujeres, impuros (enfermos), ladrones, samaritanos y paganos. Se sentaba a la mesa con ellos y entraba en sus casas.
Eligió a los Doce Apóstoles, en representación de las doce tribus de Israel, para que le siguieran y los envió a predicar su evangelio. La Iglesia católica considera que, después de morir, Jesús resucitó y subió al Cielo.
Según la tradición católica, Pedro fue elegido por el propio Jesús para la misión de confirmar en la fe a sus compañeros y, aparentemente, el conjunto de aquella comunidad original de creyentes así lo reconoció, lo que hizo surgir la Iglesia católica, jerarquizada siempre en torno al papa como sucesor de ese primer jefe.
Sin embargo, este punto de vista difiere mucho del aceptado por la religión protestante, ya que no existen documentos fiables que demuestren que San Pedro alguna vez haya sido obispo en Roma (el primer obispo de Roma en llamarse papa fue nombrado alrededor de 300 años después de Cristo y por ende de Pedro). Aunque los últimos estudios arqueológicos demostraron que Pedro esta enterrado debajo del altar de la Basilica de San Pedro en el Vaticano (Roma) y hay antiguos relatos desde el siglo II de que ahí fue crucificado de cabeza por el emperador romano. Así mismo, al final de su primera Carta en el Nuevo Testamento, Pedro afirma saluda desde "Babilonia", nombre con que los cristianos llamaban a Roma. Además también existe una carta de san Clemente (4o obispo de Roma del año 89 al 97) a una comunidad cristiana (Los Corintios) para resolver un problema cuando todavía vivía el Apostol Juan, demostrando su primacía en los asuntos de doctrina de esa época.
El rechazo de la autoridad papal por causas de independencia política y económica y el rechazo de Martín Lutero al hecho de que se cobrara dinero por las indulgencias, provocará el surgimiento de la religión protestante.
Edad Media
- Separación de la Iglesia Ortodoxa.
- Impulso a las cruzadas.
- Texto de la Donación de Constantino
- Inquisición.
Contrarreforma
Como respuesta la reforma protestante propugnada por Martin Lutero y otros, la Iglesia católica realiza una serie de reformas en su interior.
Contemporaneidad
- Concilio Vaticano II
- Papado de Juan Pablo II
- Orientado especialmente al ecumenismo y al entendimiento de todas las religiones.
Iglesias católicas no romanas
También llamadas uniatas, son iglesias orientales sometidas a la autoridad papal pero que mantienen una organización y ritual propios. Son las siguientes:
- Iglesia creco-católica ucraniana
- Iglesia creco-católica rumana
- Iglesia maronita
- Iglesia católica copta
- Iglesia católica armenia
- Iglesia católica siriaca
- Iglesia católica melkita
- Iglesia católica caldea
- Iglesia católica etíope
- Iglesia católica siro-malabar
- Iglesia católica siro-malancar
Críticas
Sostenimiento económico de la Iglesia
En países como España, Argentina y Perú la Iglesia Católica es criticada por percibir una determinada cantidad monetaria directamente del Estado, tal como está contemplado en los Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede de 1979 y en los artículos 5 y 50 de las Constituciones Argentina y Peruana, por ejemplo.
El efecto es que ciudadanos no católicos ven aplicado un porcentaje, por pequeño que sea, de sus impuestos al sostenimiento de una institución religiosa cuya doctrina es contraria a sus propias creencias o que, sencillamente, no consideran necesaria ni útil en sus vidas.
La contribución del Estado al sostenimiento económico de la Iglesia Católica tiene explicaciones diversas según la historia y cultura de cada país, y en cada caso tiene un alcance diferente.
En España la contribución tiene lugar con arreglo a un sistema más libre y dependiente de la voluntad de cada ciudadano, quien tiene la posibilidad de destinar un 0'54% de sus impuestos al sostenimiento económico de la Iglesia Católica, marcando la casilla destinada al efecto en la Declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. No obstante, la Iglesia Católica tiene garantizado un nivel mínimo de ingresos, que el Estado debe completar en caso de que no se alcance por la vía anteriormente explicada.
En Argentina un Obispo recibe un salario asignado y pagado directamente por el Estado Argentino, equivalente al de un Diputado nacional (aproximadamente 1500 euros).
Registro del número de católicos
La Iglesia Católica es criticada también por contabilizar el número de sus fieles en cada país en función de la cantidad de nacidos bautizados y no por la cantidad de adultos que asisten a sus actos, reciben sus sacramentos o viven de acuerdo a sus enseñanzas.
El problema nace del hecho de que el bautismo ha dejado de ser únicamente un Sacramento para convertirse además en un acto social costumbrista, casi folclórico, e ineludible. Lo mismo sucede con el matrimonio por la Iglesia, en contraposición al matrimonio civil, aunque constituye un acto de justicia afirmar que quienes lo hacen siguen haciéndolo con total libertad y contraen matrimonio católico o bautizan a sus hijos porque así es su deseo.
En Argentina, por ejemplo, se considera que más del 80 por ciento de la población del país es católica, lo cual puede proporcionar un argumento para asignar fondos procedentes del erario público destinados al sostenimiento económico de la Iglesia Católica. Si fueran contabilizadas únicamente las personas asisten a los actos de culto de la Iglesia o que viven de acuerdo a sus enseñanzas, el porcentaje podría arrojar una cifra mucho inferior. Por otra parte, existe un segmento extenso de población que se autodenomina católico pero no asisten a los actos de culto o disienten de la Iglesia en enseñanzas sobre materias como sexualidad, planificación familiar u otras.
Cómo renunciar legalmente a los lazos con la Iglesia Católica
Si una persona bautizada desea dejar de pertenecer a las listas de católicos, debe dirigirse personalmente a una iglesia diocesana y requerir una «carta de apóstata», en donde declara oficialmente que renuncia a sus lazos con la Iglesia Católica.
Distribución en el mundo
El total de números de católicos en el mundo es más de mil millones, concentrándose en los continentes de Europa y América. [http://www.ewtn.com/library/CHISTORY/ANNU2000.HTM].
En Europa, los Católicos mayoritarios en la población de sus países son: Andorra, Austria, Bélgica, Croacia, Francia, Hungria, Irlanda, Italia, Lituania, Malta, Monaco, Polonia, Portugal, San Marino, Eslovaquia, Eslovenia y España. En Alemania, Chequia, Países Bajos, Suiza, e Irlanda del Norte, están divididos en números similares entre católicos y protestantes.
En América Latina, todos los países sus poblaciones son católicos en su mayoría, (exceptuando Cuba que no llega a la mitad de la población).
En Asia, los países católicos están rodeados de países musulmanes como Filipinas (influido por ser una excolonia española)) y Timor Oriental (excolonia portuguesa) en otros como Líbano solo lo son la mitad de la población y en Palestina y Siria, hay pequeñas minorías destacables, y algo menos aun en Corea, India, y Vietnam.
En África, los Católicos mayoritarios en la población de sus países son: Rwanda. El total de seguidores se sitúa a más de 100 millones.
Véase también
- Acólito
- Antipapa
- Aviñón
- Colegio cardenalicio
- Lista de los concilios ecuménicos
- Credo
- Cristianismo
- Cristianismo primitivo
- Eclesiología
- Index Librorum Prohibitorum
- Inquisición
- Lista de papas
- Origen del cristianismo
- Papa
- Santoral católico
- Sede apostólica
- :Categoría:Iglesia católica
Movimientos y organizaciones
- Compañía de Jesús
- Comunión y Liberación
- Fraternidad Misionera Verbum Dei
- Legionarios de Cristo
- Opus Dei
- Orden Teutónica
- Templarios
- Salesianos
- Teología de la Liberación
- Movimiento Apostólico de Schoesntatt
- Movimiento De Vida Cristiana - Sodalitium Christianae Vitae
Enlaces externos
- [http://www.vatican.va/phome_sp.htm Vatican.va] (en español).
- [http://www.encuentra.com Encuentra.com] (portal católico).
- [http://www.iglesia.org/ Iglesia.org].
- [http://www.aciprensa.com/ AciPrensa.com] (todos los documentos del papa Juan Pablo II, noticias, y más)
- [http://www.evangeliza.com/ Evangeliza.com] (sitio de la Nueva Evangelización, con información eficaz sobre la Nueva Evangelizacion y la Nueva Apologética. Contiene secciones de: evangelización, apologética, Biblia, superación pastoral, libros, cursos, noticias, sectas, Nueva Era, mp3, testimonios, chat católico, etc.).
- [http://www.herenciacristiana.com/ HerenciaCristiana.com] (sitio crítico acerca de la historia de la Iglesia católica y del cristianismo. Tiene material de contenido anticatólico).
- [http://honneurs.free.fr/Wikini/wakka.php?wiki=PagePrincipalEs WikkiMissa : Lugares de misas católicas tradicionales St Pio V en el mundo] (en español).
- [http://www.mivocacion.com/ Mivocación.com] (Información de vocaciones de monjas).
-
categoría:cristianismo
ja:カトリック教会
ko:카톨릭
simple:Roman Catholicism
CatolicismoEl catolicismo es una variedad del cristianismo extendida principalmente en países de Europa Occidental y de América Latina y en Filipinas. Sus practicantes pertenecen a la Iglesia Católica. La palabra «católico» proviene del griego καθολικος, katholikós, "katá" (según, en conformidad con) y "holos" (total, completo) de ahí el significado de ‘universal’, en el sentido geográfico, que se autoatribuye.
El centro del catolicismo actual es el Vaticano, en Roma (Italia), donde reside el Papa, quien es considerado por los católicos como Vicario de Cristo. La sede papal ha estado en Aviñón, Francia, en un período breve de tiempo de la Baja Edad Media.
Para conocer la historia de la Iglesia Católica y su organización, vea Iglesia Católica.
Dogmas católicos
El credo
Todos y cada uno de los artículos del Credo de los Apóstoles son dogma de fe para los católicos, esto es:
:Creo en Dios Padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra.
:: - Creencia monoteísta en un solo Dios en tres personas distintas: Padre y creador del Universo(Yahveh), Hijo y redentor del mundo(Cristo) y Espíritu Santo. Esta doctrina es conocida como trinitaria (creencia en la Santísima Trinidad: un Dios único y «trino»). Si bien la Biblia no menciona esta doctrina, los trinitarios creen que se encuentra implícita. Los Padres de la Iglesia consideraron herejía toda creencia que negara este trinitarismo (el gnosticismo, el arrianismo, el pelagianismo, entre otros). En el Credo de Nicea se presentó explícitamente esta doctrina, que fue preservada en credos posteriores del cristianismo, incluso en los de la Reforma y en los de las Iglesias Ortodoxas.
:Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
:: - Creencia en que Jesús, al ser Dios, nació sin pecado original.
:que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo nació de Santa María Virgen
:: - Creencia en la divinidad y humanidad de Jesucristo, basada en el evangelio de San Juan. Según esta doctrina, Jesucristo es Dios y hombre a la vez y, al ser Dios, vivió su vida terrenal sin pecado.
:padeció bajo el poder de Poncio Pilatos
:fue crucificado, muerto y sepultado
:descendió a los infiernos
:al tercer día resucitó de entre los muertos
:: - La resurección de Cristo
:subió a los cielos
:: - La Ascensión a los cielos en cuerpo y alma
:y está a la diestra de Dios Padre
:desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
:: - El Juicio Final
:Creo en el Espíritu Santo
:en la Santa Iglesia Católica,
:la Comunión de los Santos,
:: - Veneración de los Santos
:el perdón de los pecados,
:: - Perdón de los pecados en el Bautismo o cuando hay arrepentimiento sincero posterior a la confesión si esta es posible, y antes de la confesión si esta es imposible y el penitente se compromete a confesarse en cuanto sea posible.: creencia en que el sacerdote católico, en nombre de Dios, les absuelve de todos sus pecados por el sacramento de la penitencia. Creencia de que los pecados veniales pueden ser perdonados por indulgencias, oraciones y buenos actos.
:la resurrección de la carne
:y la vida perdurable.
:: - Existencia de la vida eterna después de la muerte y de
:: - cielo
:: - purgatorio, lugar de sufrimiento (o según otros: estado de sufrimiento) donde van temporalmente, tras la muerte, las almas que no son completamente puras, pero que se han salvado
:: - e infierno.
::Amén
Dogmas marianos
- Inmaculada Concepción de la Virgen María: los católicos consideran que la madre de Jesús fue preservada del pecado por privilegio especial divino desde el momento en que fue concebida). Esta doctrina no tiene fundamento bíblico sino que se basa en algunos escritos patrísticos. Aunque no era completo el consenso entre los religiosos de la época, era una idea muy aceptada entre los católicos de base, y ya, en el Renacimiento, pintores como Murillo pintaban Inmaculadas.
- Virginidad perpetua de María (Antes, durante y después del parto). Según algunos teólogos María nunca dejó de ser virgen, por lo que Jesucristo no tuvo hermanos carnales; no existe unanimidad al respecto entre los teólogos católicos.
- María ascendió al cielo inmediatamente después de su muerte. Esta doctrina no fue proclamada ni en el Credo de Nicea, ni en el Credo de los Apóstoles, aunque pertenece a las tradiciones de las Iglesias Católica y Ortodoxa (que hablan de la "dormición de la virgen"), y era muy aceptada por los creyentes, como lo demuestran las pinturas renacentistas de la Asunción, o el empleo de ese nombre para nombrar a la actual capital del Paraguay. Fue declarado dogma de fe por el papa Pío XII el 1 de Noviembre de 1950 por la constitución apostólica Munificentíssimus Deus.
Otros dogmas y creencias católicos
- Creencia en que la Biblia sola no presenta completa la palabra de Dios, sino que hay que tener en cuenta también la Tradición, es decir la palabra de Dios predicada oralmente, esta última mantenida por los apóstoles y sus sucedores los obispos.
- El valor de la oración, esto es, de la relación personal del individuo con su Creador.
- La doctrina de la sucesión apostólica.
- Supremacía del papa de Roma como vicario (representante) de Jesucristo en la Tierra.
- Infalibilidad del papa en dogmas de fe cuando habla ex-cátedra.
- Veneración a la Virgen María. Viene ya de la especial mención a la Virgen en el Credo. Se evidencia especialmente en un asombroso número de representaciones marianas, recipientes cada una de un fervoroso culto popular que se evidencia especialmente en las procesiones: Virgen del Chapi (Perú), Virgen de las Mercedes, Virgen de Guadalupe (México), Virgen del Rosario, Virgen del Los Ángeles (Costa Rica), Virgen de Fátima (Portugal). Este especial culto es para algunos origen de controversia dado las tendencias sincretistas de los pueblos catequizados
- Creencia en el purgatorio. Evidenciado en las oraciones y misas que realizan por las almas de los fieles difuntos.
- Transubstanciación del pan y el vino: durante la misa el sacerdote realiza el milagro de tranformar las hostias y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesús, de acuerdo a su interpretación de las palabras de Jesucristo en la Última Cena (en el Evangelio de San Juan).
- La Salvación del alma se obtiene por obras y por gracia, tal como se expone en el Catecismo de la Iglesia Católica.
- Creencia en que toda la humanidad participa del pecado original, heredado de Adán y Eva.
Sacramentos
Los católicos reconocen siete sacramentos:
- Bautismo
- Confesión o reconciliación.
- Comunión.
- Confirmación
- Matrimonio
- Unción de los enfermos (antes llamada extremaunción)
- Sacerdocio
Los siete pecados capitales
Consideran siete pecados capitales:
- Soberbia u orgullo
- Gula (glotonería)
- Avaricia
- Lujuria
- Pereza
- Envidia
- Ira
A los pecados capitales se les oponen siete virtudes:
- Contra soberbia, humildad.
- Contra avaricia, generosidad.
- Contra lujuria, castidad.
- Contra ira, paciencia.
- Contra gula, templanza.
- Contra envidia, caridad;
- y Contra pereza, diligencia.
Además, se consideran las Virtudes Teologales y las Cardinales.
Virtudes teologales
- Fe
- Esperanza
- Caridad
Virtudes cardinales
- Templanza
- Fortaleza
- Justicia
- Prudencia
Catolicismo liberal
La corriente que durante el siglo XIX se denominó catolicismo liberal, tiene raíces que se remontan varios siglos atrás. En este caso, a la época del Renacimiento, ligadas al llamado humanismo cristiano, cuyo principal exponente fue Desiderius Erasmus de Rotterdam, y para el caso español, el grupo de intelectuales reunidos en torno a la Universidad de Alcalá de Henares, fundada por el cardenal Jiménez de Cisneros.
Más adelante, en el siglo XVIII, la Ilustración influyó en varios círculos de católicos franceses, belgas, alemanes y holandeses, constituyéndose doctrinas (galicanismo, molinismo y josefismo, entre otras) que exaltaban el individualismo y la racionalización de las concepciones y expresiones religiosas (libre albedrío, moral austera, rechazo a las prácticas barrocas) al igual que una modificación de la organización religiosa, al apoyar los intentos de creación de Iglesias nacionales.
En el siglo XVIII esta corriente recibía el nombre de catolicismo ilustrado. El catolicismo liberal mantuvo en el siglo XIX el siguiente desarollo:
El neocatolicismo
Luego de la Revolución Francesa, y a raíz del avance del liberalismo en Europa, además de la reacción de gran parte del clero católico, guiado por el papa, se dio asimismo una nueva etapa del intento de conciliación entre los principios cristianos y las ideas surgidas de la Ilustración. Este intento fue liderado en su mayoría por laicos y el bajo clero. Sus propuestas, con mayor o menor éxito, influyeron sobre la Iglesia en la manera de ver las nuevas condiciones político-sociales. De acuerdo con algunos especialistas, este intento se inscribe dentro de una tendencia intelectual denominada neocatolicismo y es definida por el primero como una propuesta de «escritores de la fe católica que modificaron la expresión de esta fe para justificarla a los ojos de un público moderno separado de la Iglesia».
El neocatolicismo tuvo mucha influencia del catolicismo ilustrado del siglo XVIII. Por otra parte, las propuestas neocatólicas durante el siglo XIX, época caracterizada por un dominio de las corrientes tradicionalistas en la institución eclesiástica, tuvieron que soportar resistencias externas e internas, teniendo que adoptar entonces posiciones defensivas.
La oportunidad para estas corrientes se dio gracias a que si bien la ciencia moderna había quitado a la religión la posibilidad de explicar el mundo y el destino del hombre, no había podido aportar por si misma nada que pudiera reemplazar los valores morales tradicionalmente unidos a la representación religiosa del universo. De esta forma la religión logró mantenerse en escena con credibilidad; por otra parte ella tenía la ventaja de que la verdad que enseñaba incluía el destino del hombre, algo que la filosofía de las luces no podía ofrecer.
Sin embargo, aceptar como parte del plan de Dios aquellos valores modernos que gran parte de la institución eclesiástica rechazaba suscitó resistencias internas. Las corrientes neocatólicas -que tuvieron su gran centro de difusión en Francia y Bélgica- al tener la característica de ser un cálculo conservador conjugado con una apertura al futuro, causaron controversia tanto en sectores del catolicismo como en el público profano, quien nunca les aseguró un buen porvenir.
Los primeros pensadores neocatólicos fueron principalmente Ballance, Chateaubriand y luego Lamennais. Posteriormente otros escritores continuaron desarrollando sus legados, aunque tomando opciones que giraron, en torno al socialismo, o hacia el liberalismo, distanciándose mutuamente. Encontramos en esta etapa, entre muchos otros, a Charles de Coux, Philippe Bucheoz, Fréderick Le Play y la llamada Escuela de Angers. No sobra recordar que este proceso de adaptación e intercambio entre el catolicismo y el mundo secular continuó desarrollándose hasta nuestros tiempos, teniendo su momento de reconocimiento por parte de la institución eclesiástica con el Concilio Vaticano II (1962-1965).
Ballanche (1776 - 1847), escritor francés, mostró el camino. El primer paso lo dio en 1801 cuando publicó Du Sentiment (Del Sentimiento). Veinte años después ya había expresado la idea de un cristianismo adaptado al presente, sujeto a la ley del progreso público. El mérito de Ballanche estuvo en hacer del cambio una ley de Dios: en la marcha irresistible del género humano Dios estaba sobreentendido. Para Ballanche, además, la filosofía de las luces se convertía en una emancipación tardía del evangelio. Apoderándose del pensamiento de los filósofos iluministas y tras dejar a un lado los aspectos considerados exagerados encontró los elementos que podían ser recuperados en beneficio del cristianismo: la filantropía filosófica y el deseo de igualdad que la constituye. En síntesis, el gran aporte de Ballanche fue la justificación teológica del cambio, si bien no se atrevió a avanzar al terreno de lo político, labor que sí efectuaron Chateaubriand y Lamennais.
Otro escritor neocatólico de reconocida influencia fue François Renato de Chateaubriand (1768 - 1848). Poseedor de una gran riqueza de estilo y elocuencia en sus obras, dio un segundo paso al suministrar al neocatolicismo uno de sus temas principales: comunicar a la fe los «colores de la sensibilidad moderna». Formado inicialmente en la polémica contra los filósofos de la ilustración, comenzó luego a buscar una conciliación por medio de la rehabilitación de la religión frente al menosprecio de la razón filosófica. Hacia 1825 recibió la idea de colocar al evangelio en el corazón de la política moderna llegando a la idea de un catolicismo liberal. Acogió con gusto el movimiento Lamennasiano cuando este se fundó en 1830. A diferencia de Ballanche, Chateaubriand no vio impedimentos teológicos en la alianza con el liberalismo. Para ello destacó que el cristianismo encerraba dentro de sí la «ley de la moral», es decir, la igualdad, la libertad y la fraternidad, incorporando así el cambio y el progreso humano a los planes de Dios. Llamaba entonces a la institución eclesiástica a no rechazarlo, pues de lo contrario correría el riesgo de hacerse «ahistórica», elemento contradictorio con su naturaleza: crecer y adaptarse a los tiempos y circunstancias. Chateaubriand no obstante, consideraba el dogma como inalterable, condición básica para mantener el otro elemento de la naturaleza del cristianismo: la perpetuidad.
Una vez admitida la unión entre la religión y la filosofía, no comprendía entonces por qué los católicos y protestantes permanecían separados; era necesario lograr la reunificación, con algunas concesiones de una parte y de otra, y de este modo hallar un nuevo esplendor para el cristianismo. Para que este nuevo esplendor fuera completo, Chateaubriand creía que el cristianismo debía separarse del poder temporal:
:Cuando las naciones perdieron sus derechos, la religión que entonces era la única ilustrada y poderosa, se convirtió en su depositaria [...] pero esto ya no es necesario, pues los pueblos recobraron este derecho...
Así, propuso al papado la abdicación de sus funciones temporales. Separar poder espiritual y poder temporal era indispensable si se quería impedir que la religión «languideciera degenerada». Pero sus propuestas -como las de todo el movimiento neocatólico- no sólo fueron desatendidas por la mayor parte de la jerarquía católica, sino que recibieron fuertes recriminaciones, ante las cuales Chateaubriand cedió; y es que en la Europa de la época para mantenerse católico era preciso resignarse, como él y Ballanche lo hicieron, a que sus ideas no fueran escuchadas.
Félicité Robert de Lamennais, fue otro de los grandes pensadores neocatólicos. Su caso es particular, porque comenzó como un entusiasta ultramontano, y terminó fuera de la Iglesia Católica exponiendo una particular versión del socialismo cristiano. En este caminar, aportó también a la formación del catolicismo liberal. Comentemos, a continuación, lo referente a su etapa liberal, hasta su ruptura con el catolicismo romano.
Lamennais, apoyando el ultramontanismo, en su tarea de defender la supremacía del papado, paradójicamente, fue atacando el galicanismo de tal manera, que lo hizo entrar en lucha con el mismo poder civil. Lamennais, buscando el bien de la Iglesia, pidió continuamente la desvinculación de esta con la causa de las monarquías, propuesta que no causó ninguna gracia entre los miembros de la curia romana.
Hacia 1829 este sacerdote llegó a pensar que la misión de los católicos, constituidos en una especie de tercer partido independiente del poder, era la de conquistar a los liberales, aliándose para lograr reivindicaciones comunes. Así, fundó en 1830 el periódico L'Avenir en el cual hizo su propuesta político religiosa, la cual resumía en: libertad de conciencia y de culto, de tal modo que el poder no se inmiscuyera en la enseñanza y el culto; libertad de prensa, libertad de educación, libertad de asociación intelectual, moral e industrial.
Lamennais consideraba como una fatalidad el alejamiento de la Iglesia de la ciencia - la cual estaba siendo considerada por los positivistas como lo único válido- aunque confiaba en que este alejamiento no sería definitivo y que más adelante se daría al fin la anhelada conciliación.
Estas ideas expuestas en su periódico fueron expandiéndose rápidamente, provocando debates no sólo en Europa sino también en América. En lo que respecta a Francia, la actitud de Lamennais en contra del poder temporal provocó un conflicto con la autoridad civil. También recibió la condena de los obispos locales.
Así, para buscar apoyo, Lamennais marchó en 1831 hacia Roma, siendo mal recibido; para completar, a su regreso tuvo conocimiento de la encíclica Mirari Vos en la cual el papa Gregorio XVI condenaba ciertas tesis defendidas en L’Avenir, especialmente la libertad de prensa y la separación entre la Iglesia y el Estado.
Lamennais dio la impresión de someterse a esta condena; pero después se desahogó en su libro Palabras de un creyente en el cual, utilizando un estilo profético llamó a los pueblos oprimidos a rebelarse en nombre del evangelio. Predijo la muerte de la Iglesia romana, de cuyas cenizas se restablecería viva la Iglesia militante. En su papel de profeta creyó que Dios había cegado a Roma a propósito -como al Faraón Egipcio- para apresurar el desastre y hacer renacer la verdadera Iglesia. Poco después Gregorio XVI hizo una nueva condena del libro de Lamennais en la encíclica Singulari Nos (1834). Lamennais, atrincherado en su orgullo, abandonó el catolicismo romano.
Pese a los golpes y oposiciones, las ideas propiciadas por estos demás pioneros excedieron sus personas y se tradujo en un movimiento más general que la jerarquía eclesiástica no pudo proscribir por completo y que siguió desarrollando la idea de conciliar el dogma con el mundo moderno. Este movimiento no fue homogéneo, existiendo en su interior una diversidad de posiciones. Una de ellas fue el catolicismo liberal, que existió, como corriente de pensamiento y como movimiento político-religioso tanto en Europa como en América Latina.
Los católicos seguidores de esta corriente, sensibles a los valores auténticos del liberalismo, estaban dispuestos a abrirse a una concepción más moderna del hombre, más respetuosa de los derechos de la persona y más individualista; sin embargo eran temerosos de sus excesos. Consideraban al «mundo moderno» como una nueva época, aceptando sus instituciones y sus valores. Por lo tanto, creían necesario ir por delante y mostrarle a una Iglesia dispuesta a encarnarse en él.
La idea era cristianizar las instituciones liberales como lo había hecho en tiempos pasados con la civilización grecorromana, con el movimiento de autonomía de los municipios en el siglo XII, o con las aspiraciones humanistas del Renacimiento. No obstante, tuvieron que enfrentarse al creciente poderío del catolicismo tradicionalista y sobre todo, a una facción de éste, el catolicismo intransigente, que atacaba cualquier intento de conciliación con el mundo moderno.
Esta revolución, que sacudió por efecto dominó la mayor parte de los países de Europa, afectó suficientemente las distintas corrientes del catolicismo, al punto que decidió el declive de una de ellas: el catolicismo utópico, y provocó el debate candente —y a veces inmisericorde— entre las opciones liberal y tradicionalista.
Esta revolución agudizó la crisis de los católicos del continente europeo, respecto a la actitud a tomar frente al mundo moderno. ¿Podía admitirse, o debía rechazarse como intrínsecamente malo? ¿Era una situación irreversible o un mal que debía combatirse?
El Antiguo Régimen había comenzado con influencia de cristianos y concedía a la Iglesia un lugar en el corazón mismo de la vida nacional. En cambio, los promotores de un régimen político y social nuevo, apenas podían llegar a él, más que combatiendo la influencia de la institución eclesiástica católica y a veces, al mismo cristianismo.
Ese movimiento fue productivo en los países donde los católicos esperaban obtener libertad de acción (como en Alemania y Holanda). En ellos, la redacción de constituciones liberales y la declaración de libertad de cultos y libertad de asociación permitió a las minorías católicas, que hasta entonces permanecían incomunicadas con Roma, iniciar una nueva etapa de organización y crecimiento. En países como Italia, esta revolución favoreció los intereses que buscaban la alianza con el Trono.
En Francia y Bélgica, la Revolución favoreció los intereses de los católicos liberales, quienes, por primera vez, tuvieron una oportunidad para ser escuchados por la jerarquía eclesiástica; y es que la mayor parte de los obispos de estos países, o aceptaron los nuevos regímenes, o al menos, no se opusieron abiertamente.
Bastiones del catolicismo liberal
Los paladines de esta conciliación en Europa fueron siempre los laicos, quienes de acuerdo a las épocas y lugares, fueron recibiendo la «protección» de sus obispos, los cuales ayudaron a defender su causa frente a la institución eclesiástica y el papado. Los principales bastiones del catolicismo Liberal en las décadas de 1840 a 1870, fueron Francia y Bélgica. Las discusiones suscitadas en estos países fueron más recalcitrantes, consecuencia de la personalidad e influencia de sus protagonistas. Sin embargo, el problema subyacente, -relaciones Iglesia y mundo moderno- era demasiado fundamental como para no tener discusiones análogas en toda Europa occidental y los países latinoamericanos, obviamente, con los matices propios de cada lugar.
El más representativo exponente del catolicismo liberal fue Charles Montalembert (1810-1870). Antiguo discípulo de Lamennais, quiso contrarrestar la influencia de los intransigentes en los organismos de opinión, y buscar un mayor público para su propuesta. Por ello se hizo cargo, en 1855, de Le Correspondant, revista mensual que desde hacía más de 25 años predicaba la alianza entre la Iglesia Católica y la libertad. Bajo su dirección llegó a tener más de 3000 abonados, gracias a nuevos y antiguos aliados: Falloux, Foisset (piadoso magistrado de Dijon), Alberto de Broglie, Agustín Cochin, Lacordaire y Federico Le Play, entre otros.
Montalembert y el catolicismo liberal francés defendió con ahínco la libertad de la Iglesia en los regímenes liberales. Afirmaban que el catolicismo era una religión lo suficientemente fuerte y sólida como para necesitar del apoyo de monarcas y jefes de Estado. Montalembert fue el autor de la célebre exigencia que repitieron después obispos y laicos católicos en los distintos estados liberales: «La Iglesia libre en el Estado libre».
Esta corriente encontró un consejero y frecuentemente un jefe en monseñor Dupanlup, gran lector de los signos de los tiempos, que indicaban que el absolutismo y la monarquía eran cosa del pasado. Por ello no dejó de indignarse contra las diatribas intransigentes y promonarquistas que Veuillot y sus amigos lanzaban desde el periódico L'Univers.
El catolicismo liberal francés tuvo asimismo, adherentes en las grandes ordenes religiosas: en los dominicos, gracias a Fr. Enrique Lacordaire; en el Oratorio, alrededor del Padre Gratry; e incluso entre los jesuitas, con el Padre Ravignan. No obstante, siempre fue un grupo minoritario dentro del catolicismo francés. El catolicismo liberal fuera de Francia tuvo focos importantes en Bélgica, Suiza, Italia, Inglaterra y España.
En Bélgica, los núcleos católico-liberales fueron apoyados por los obispos y los canonistas de la Universidad de Lovaina, quienes, si bien no tenían mayores simpatías por la ideología liberal, eran muy conscientes de las ventajas concretas que ofrecían los regímenes democráticos, y la libertad de la Iglesia frente al Estado.
En Italia el catolicismo liberal tuvo que librar batallas menos polémicas hasta 1848, debido a que el país era más cristiano que Francia y la incredulidad apenas había entrado. Allí, el padre Antonio Rosmini fue un abanderado de la causa católica liberal a través del periódico Il Resorgimento. El núcleo de esta corriente se situaba en el norte de Italia, y pregonaban reformas del catolicismo en sus instituciones e incluso en sus dogmas. Después de 1848, cuando el papa decepcionó a los liberales interesados en la unidad italiana bajo su figura, los católicos liberales se convirtieron en propagadores de la independencia de los Estados Pontificios.
En Inglaterra, la meca del liberalismo económico, un grupo de católicos conversos (entre los cuales estaba Henry Newman) fundó The Rambler con la intención de reaccionar ante la manifiesta inferioridad intelectual del catolicismo inglés frente a las demás confesiones de Inglaterra, abordando problemas de la cuestión moderna.
Se fueron lanza en ristre contra la pésima educación del clero católico, cuestionaban la actitud de los obispos, hasta que chocaron con el clero. Los prelados intervinieron para cerrar el periódico, haciendo ver que allí, como en todo el mundo católico, la institución eclesiástica no estaba preparada para admitir iniciativas por parte del laicado.
Al lado de estos grupos minoritarios, pero muy activos e influyentes, se encontraban los numerosos «católicos moderados», es decir, los liberales-católicos y los «inconscientemente liberales» en palabras de Mourain. Ellos abundaron después de 1860 en Europa, y estaban dispuestos a tomar y dejar la enseñanza oficial de la Iglesia en caso de que esta hiriera demasiado sus concepciones intelectuales o políticas. Este tipo de personas fue el que generalmente expuso el ideario católico liberal en los países latinoamericanos, muchas veces a nombre de un partido político.
Catolicismo moderno
El catolicismo contemporáneo se distingue por sus intentos de conciliar su doctrina con los conocimientos científicos y proclamar la doctrina social de la Iglesia Católica como forma de influir en la vida sociopolítica mundial.
- Defensa de la vida: posición contraria al aborto y a la eutanasia. El aborto es considerado por la Iglesia Católica el asesinato de un ser humano inocente (ya que consideran que el huevo o cigoto ya es un ser humano desde el mismo momento de la concepción. La eutanasia no es aceptada porque la Iglesia Católica cree que sólo Dios tendría derecho a quitarle la vida a un ser humano.
- Oposición a la planificación familiar mediante métodos anticonceptivos artificiales: se basa en el concepto de sexualidad que tiene la Iglesia Católica, por la que la sexualidad es a la vez expresión de «amor y unión», de un lado, y fuerza de «procreación», del otro. Los dos aspectos, según la Iglesia Católica, no se pueden separar el uno del otro. La iglesia sí acepta los métodos naturales como el método de Billings (detección de ovulación mediante la observación de la mucosa vaginal, 99% efectividad), el método Ogino-Knaus (poco recomendable, método de la regla) o el Sintotérmico (combinación de Billings con otros parámetros, ej, Billings + Temperatura Basal + Calendario), este último es el más aconsejable ya que es el más completo. Dado su alto nivel de eficiencia (aproximadamente 99,7%) es el método anticonceptivo natural recomendado por el OMS (Organización Mundial de la Salud).
- Oposición a la clonación: afirman que la dignidad humana exige que un niño nazca de un acto de amor sexual de dos personas de distinto sexo.
- Defensa de la familia tradicional y oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo: por la misma razón del punto anterior, y por la tradición católica.
Enlaces externos
- [http://www.iglesia.org/ Iglesia.org]
- [http://www.religiosidadenlima.es.mn/ ReligiosidadEnLima.es.mn] (religiosidad popular en Perú).
- [http://www.corazones.org/ Corazones.org] (página de evangelización y doctrina católica).
Categoría:Catolicismo
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Papa
El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano. Es un título también reclamado y por lo tanto disputado tanto por la Iglesia Ortodoxa como por la Iglesia Anglicana. Es el obispo de Roma, y entre sus títulos se cuenta el de Sumo Pontífice (del latín súmmum póntifex, 'máximo constructor de puentes'), tomado de los emperadores romanos, entre cuyas obligaciones estaba la de construirlos, y el de Vicario de Cristo, creado durante la Edad Media. La palabra papa proviene del latín papas y éste del griego πάππας (páppas), «obispo». Además puede ser el acrónimo de Petri Apostoli Potestatem Accipiens, que en latín quiere decir "El que sucede al Apóstol Pedro", o el que reune las iniciales de Pedro Apostol Pontífice Augusto, según una ley de Urbano II en 1098.
Orígenes del título
El evangelio refleja la voluntad de Jesucristo de que sus discípulos permanecieran unidos bajo la dirección de Pedro, a quien Jesucristo dio ese nombre en un momento solemne, llevando a sus apóstoles a una ciudad edificada junto a una roca, Cesarea de Filipo: "Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos" (Mateo, 16, 13-20). La interpretación de las llaves del Reino de los Cielos actual no se hizo hasta el papa Gregorio VII. La interpretación más común de los Padres de esta metáfora es la predicación de Pedro, el cual abrió el Reino de los Cielos a los judíos (Hechos 2) y a los gentiles (Hechos 10).
Pese a esto, muchos Padres de la Iglesia dicen que la piedra a la que se refiere Cristo es su confesión, no Pedro:
Pablo escribe sobre las órdenes eclesiásticas; aquí se ocupa de los fundamentos de la Iglesia. Los profetas prepararon, los apóstoles establecieron los fundamentos. Por lo cual el Señor le dice a Pedro: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia», esto es, sobre la confesión de fe católica estableceré en vida a los fieles.
Ambrosiáster, Comentario sobre Efesios
Empero, no errarás en absoluto del ámbito de la verdad si supones que «el mundo» es en realidad la Iglesia de Dios, y que su «fundamento» es en el primer lugar, aquella inefablemente sólida roca sobre la cual está fundada, como dice la Escritura: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella»; y en otra parte: «La roca, además, era Cristo». Pues, como el Apóstol indica con estas palabras: «Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Cristo Jesús». Entonces, también, luego del Salvador mismo, puedes rectamente juzgar que los fundamentos de la Iglesia son las palabras de los profetas y los apóstoles, de acuerdo con la afirmación del Apóstol: «Edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular».
Eusebio de Cesarea, Comentario sobre los Salmos
Por esto debemos buscar antes que todas las cosas, si Él es Hijo, y sobre este punto escudriñar especialmente las Escrituras: «pues esto fue, cuando los apóstoles fueron preguntados, que Pedro respondió, diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” ... esta es la verdad y el principio soberano de nuestra fe ... Y como Él es un fundamento, y nosotros piedras construidas sobre él ... La Iglesia está firmemente establecida; está fundada sobre la roca, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella ... Y porque esta es la fe de la Iglesia, que ellos de alguna manera entiendan que el Señor envió a los Apóstoles y les mandó hacer de esto el fundamento de la Iglesia.
Atanasio, Cuatro Cartas a Serapión 1:28
La calidez de nuestras alabanzas no se extienden a Simón [Pedro] en cuanto él era un pescador; más bien se extiende a su firme fe, la cual es al mismo tiempo el fundamento de toda la Iglesia.
Gregorio de Nisa, Panegírico sobre San Esteban
Por tanto Él añadió esto, «Y te digo, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; esto es, sobre la fe de su confesión ... Pues Cristo no le añadió nada más a Pedro, sino que como si su fe fuera perfecta, dijo, que sobre esta confesión Él edificaría la Iglesia, pero en el otro caso [Juan 1:49-50] no hizo nada parecido, sino lo contrario ...
Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Juan XXI,1
Cristo, como ves, edificó su Iglesia no sobre un hombre sino sobre la confesión de Pedro. ¿Cuál es la confesión de Pedro? «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Aquí está la roca para vosotros, aquí el fundamento, aquí es donde la Iglesia ha sido construida, la cual las puertas del inframundo no pueden conquistar.
San Agustín, Sermón 229P.1
Los apóstoles elegidos por Jesús como principales responsables de extender su mensaje "hasta el final de los tiempos" (Mateo 28,20), se reunieron, a petición de Pablo (quien ya después de su conversión al cristianismo había acudido a presentarse ante Pedro y los demás apóstoles), en Jerusalén, para solventar los primeros problemas graves surgidos acerca de las relaciones entre el cristianismo y la ley mosaica (Hechos de los Apóstoles, 15). Pese a esto, no hay ninguna declaración en la Escritura que diga que los sucesores de los apóstoles tengan los mismos poderes que los apóstoles, ni que hereden unos y no la capacidad de hacer milagros.
El gobierno jerárquico de la Iglesia Católica se basa en la autoridad de los sucesores de los apóstoles, llamados obispos, reunidos en concilio bajo la autoridad del primero de los obispos. Para los católicos romanos , éste es el obispo de Roma, llamado Papa, porque tanto Pedro (que primero se trasladó de Jerusalén a Antioquía de Siria) como Pablo murieron en Roma. Esta es una de las razones por la que, a partir del siglo XI, la iglesia de esa ciudad fue reconocida por la Iglesia de Occidente como cabeza de las demás iglesias católicas romanas. Para el caso de Pablo, además del testimonio de sus cartas desde la prisión romana, existen testimonios arqueológicos y escritos de su martirio en Roma. Más importante es el caso de Pedro, a quien la mayoría de católicos considera que suceden los 263 papas que después de él han regido la Iglesia Católica Romana.
Pruebas de la muerte de San Pedro en Roma
A partir del siglo XI la Iglesia Católica ha hecho énfasis en el origen de la sucesión apostólica a partir de Roma. Debe tenerse en cuenta que en los inicios de esta tradición, el peso del Imperio Romano se había trasladado a Bizancio y hasta la ascensión de las ciudades italianas la sede romana no tuvo la importancia que luego alcanzó. Pocos disputan estas pruebas desde el punto de vista histórico, pero como ya se dijo, sí se disputa la conclusión de autoridad a que se puede llegar a partir de ellas, por otras razones. Entre las pruebas de esta sucesión apostólica, están las siguientes:
Las excavaciones arqueológicas realizadas en la segunda mitad del siglo XX bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro de Roma probaron que la tumba principal allí contenida, junto a varias inscripciones con el nombre "Petrus", contiene restos del siglo I. Existen además numerosos testimonios escritos. Los dos más importantes son:
La carta de Clemente Romano (tercer sucesor de Pedro), dirigida hacia el año 98 a los fieles de Corinto. En ella menciona el martirio de Pedro en Roma hacia el año 64, y el de Pablo. El hecho de que se dirija con autoridad a una Iglesia lejana (griega) deja claro que los cristianos reconocían la autoridad del sucesor de Pedro.
Veinte años más tarde (hacia el año 117), el obispo Ignacio de Antioquía (Iglesia que también había sido presidida por Pedro), escribió siete cartas a sus fieles mientras viajaba como condenado a muerte hacia Roma. En una de ellas pide a los cristianos romanos que no intercedan por su liberación, pero aclarando que "Yo no os mando como Pedro y Pablo". Además de un testimonio del martirio romano de los dos principales apóstoles, lo es a la vez de la sumisión de las demás iglesias a la de Roma.
El Evangelio de Juan, redactado a fines del siglo I, cuando Pedro ya había muerto, no señala el lugar de su martirio, pero alude claramente a la muerte de Pedro por el martirio, y sabe evidentemente que fue ejecutado en la cruz (Juan 21). Que el lugar es Roma puede deducirse por los versículos finales de la primera carta de Pedro, que dice estar escrita en "Babilonia". La identificación entre Babilonia y Roma aparece en el Apocalipsis de Juan (14, 8; 16) y en la literatura judía apocalíptica y rabínica.
Otro documento cristiano, la "Ascensión de Isaías", redactado hacia el año 100, habla en estilo profético (documentando en realidad algo ocurrido en el pasado) de que uno de los doce apóstoles será entregado en manos de "Beliar, el asesino de su madre" (Nerón). El "Apocalipsis de Pedro", datable también a principios del siglo II, muestra también conocer el martirio de Pedro en Roma, al dirigirle esta frase: "Mira, Pedro, a ti te lo he revelado y expuesto todo. Marcha, pues, a la ciudad de la prostitución, y bebe el cáliz que yo te he anunciado".
Los testimonios sobre la muerte de Pedro en Roma continúan en oriente, con el obispo Dionisio de Corinto (180 d. C.); en occidente, con Ireneo de Lyon (muerto en el 208, discípulo de Policarpo, que a su vez había sido discípulo del apóstol Juan), y en África, por Tertuliano (muerto en el 220). Aún es más importante el hecho de que no haya iglesia cristiana que pretenda para sí esta tradición ni se levante una voz contemporánea que la combata o ponga en duda. Puede verse al respecto: Hubert Jedin, "Manual de Historia de la Iglesia", Herder, Barcelona 1980, tomo I, pp. 186-188.
Tradición católica
Para los católicos, el Papa es el Obispo de la Diócesis de Roma. Según la tradición católica, desde que San Pedro se estableció para predicar el Evangelio en la ciudad y nombró su sucesor a uno de los Presbíteros de la ciudad, se ha establecido la ciudad como la sede de la Iglesia Universal.
En el principio a los sucesores de San Pedro se los llamaba simplemente obispo de Roma. El título de Papa viene a ser usado muchos siglos después.
Actualmente en la Iglesia Católica, el Papa ostenta también oficialmente los siguientes títulos:
- Obispo de Roma.
- Vicario de Cristo.
- Sucesor del Príncipe de los Apóstoles.
- Pontífice Supremo de la Iglesia Universal.
- Patriarca de Occidente.
- Primado de Italia.
- Arzobispo y Metropolitano de la Provincia Romana.
- Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.
- Siervo de los Siervos de Dios, servi servorum Christi.
- Padre de los reyes.
- Príncipe de los Obispos.
- Pastor del Rebaño de Cristo.
Su elección se realiza en cónclaves, en los que los cardenales votan al nuevo Papa (es un cargo vitalicio). Desde principios del siglo XIX, si hay acuerdo, se proclama mediante la fumata blanca, en caso contrario se anuncia con la fumata negra y se prosiguen las votaciones.
Lista de Papas
Nota: la lista de Papas ha sido puesta al día según información que aparece en el catálogo oficial (2003) que acompaña la exhibición de obras del Vaticano San Pedro y el Vaticano: la herencia de los papas, que recorrió América del Norte en 2003-2004. Según se indica en el catálogo, la lista se deriva de una recopilada por A. Mercati en 1947 bajo los auspicios del Vaticano, con algunos cambios adicionales en base de estudios y descubrimientos recientes.
Nota: existen otras listas de Papas, como por ejemplo la de Ireneo (en la que no aparecen san Pedro), Lino, Anacleto, Clemente, Evaristo, Alejandro, Sixto, Telésforo, Iginio, Pío y Aniceto. ([http://www.enciclopediacatolica.com/a/anacleto.htm Enciclopedia Católica])
san Pedro
Desde los orígenes a San Gregorio Magno
Esta primera etapa se caracteriza por una aureola de romanticismo que, a través de los años, se le ha ido dando a la Iglesia apostólica y post-apostólica. Es la era de la Patrística, de las definiciones de los dogmas fundamentales de la fe, de las persecuciones y también los años constitutivos de la liturgia con el pasaje de las celebraciones de las casas a las basílicas.
La Iglesia en la Edad Media
Durante siete siglos se desarrolla un largo proceso que comienza con la muerte de Gregorio Magno en el año 604 y termina con la muerte de Bonifacio VIII, considerado como el último de los papas del medioevo, en el año 1303. Surge el Islam y se produce la ruptura entre las Iglesias de Oriente y Occidente.
Las grandes crisis del papado
Son los años negros de la Iglesia Romana. El cautiverio de Aviñón y el Cisma de Occidente son ejemplos de triste recuerdo. La conducta privada de los papas y clérigos de estos años vienen a desarrollar en muchos ansias de cambio. Estos cambios los veremos plasmarse en la Reforma y Contrarreforma durante el próximo período.
Reforma y Contrarreforma
La Iglesia pasó a ser vista por muchos, tanto miembros como no miembros de ella, como una administradora de lo divino y de lo humano, de gracias, tributos y prebendas e interventora de los asuntos del gobierno y la política de los pueblos y sus culturas. Hace su aparición Martín Lutero y, con él, una Reforma que abrió nuevas manifestaciones del cristianismo en Europa. Durante este período se expande a nuevos territorios como consecuencia de los descubrimientos hechos por España y Portugal.
La Contrarreforma o Reforma Católica, para algunos, no difería en forma sustancial de aquello que buscaba la Reforma protestante, si no se tiene en cuenta el tema de la autoridad e infalibidad papales. Fue, en opinión de algunos, una diferencia de lenguaje lo que impidió una clara comunicación entre las partes. Otros apuntan a diferencias irreconciliables en las estructuras sociales de las distintas partes de Europa como causa para la Reforma y la consecuente Contrarreforma.
En lo exterior la Iglesia surge como el nuevo mecenas de las artes y las letras donde brillan las grandes figuras del Renacimiento. El pensamiento, las costumbres, la liturgia y la doctrina se centralizan y se estructuran hasta el máximo a partir del Concilio de Trento.
De la Ilustración a la Restauración
Durante el período que va de la Ilustración a la Restauración se produce un cambio en el sistema de valores y creencias que caracterizaba al mundo occidental. Surge una sociedad nueva; el súbdito se convierte en ciudadano. Hay una nueva postura frente al arte, el pensamiento y la religión. Este período está marcado significativamente por la Revolución Francesa.
La Iglesia en el Mundo Moderno
Con la crisis de 1848 se imponen las ideas de la Revolución Francesa. Se consolida con ella el mundo liberal, el rechazo a los dogmas, el alejamiento de Dios y la creencia en la racionalidad. Se desarrollan las ideas del pragmatismo, el agnosticismo, el ateísmo y la lucha de clases, rechazados por sucesivos Papas. Este período, de poco más de un siglo, representa cambios que parecen culminar el desarrollo de un milenio.
Se enmarca por los Concilios Vaticano I y Vaticano II. La Iglesia lucha contra el avance de la modernidad pero al mismo tiempo introduce cambios en su liturgia, en los estudios bíblicos, crea la Acción Católica y presenta las primeras enseñanzas sociales. Con la pérdida, contra su voluntad, de los Estados Pontificios, se libera finalmente de sus ataduras territoriales, aunque sigue ligada a Italia por aspectos políticos y económicos.
La Iglesia del Concilio Vaticano II
Juan XXIII y su Concilio forman uno de los acontecimientos extraordinarios que ha experimentado la Iglesia en sus veinte siglos de historia. Se la llamó la apertura de la Iglesia, porque intentó actualizarse a sus tiempos. Para muchos en la Iglesia fueron años difíciles, de adaptación y autodescubrimiento.
La Iglesia Mediática
Con Juan Pablo II comienza una nueva era, se empieza a dejar olvidado el fondo del Concilio Vaticano II y se aprovecha la parte superficial de "estar con los tiempos". Mientras se sigue manteniendo la ortodoxia clásica, se comienza a salir del Vaticano, haciendo viajes fuera de las murallas en las que se habían encerrado voluntariamente después de la pérdida de los Estados Pontificios. Se le da mucha importancia a evangelizar a través de cualquier medio de comunicación y mostrar la imagen de la Iglesia y el Papa a través de radio, televisión, videoconferencias, internet e incluso los teléfonos móviles como ocurrió con la muerte de Juan Pablo II que fue anunciada incluso por sms para el que lo solicitó.
Significado de la palabra "Papa"
El origen de la palabra esta en la palabra griega para obispo, como se indicó anteriormente. Un significado tradicional católico está dado por el acróstico formado por las iniciales de cuatro palabras latinas:
- Petri
- Apostoli
- Potestatem
- Accipiens
y se traducen así: "El que recibe la Potestad del Apóstol Pedro". Propuesta por Urbano II, tras el Gran Cisma, para designar a todos los primeros pontifices de la religión católica en 1098, reune las iniciales de:
- Pedro (primer encargado de la iglesia)
- Apóstol (que significa 'enviado')
- Pontífice ('constructor de puentes')
- Augusto ('consagrado').
El segundo significado tradicional es el que corresponde a la unión de las dos primeras letras de las palabras latinas PAter y PAstor, que se traducen como "Padre y Pastor"
Otros papas
Al General de la Orden de los Jesuítas siempre se le ha llamado el Papa negro debido a que en dicha orden lucen una sotana negra, incluyendo al General (el Papa siempre lleva sotana blanca).
También se llaman papas a algunos jefes de otras iglesias cristianas distintas a la católica:
- La Iglesia copta, cuyo papa actual es Shenouda III. La iglesia copta afirma que sus papas provienen desde San Marcos, el Evangelista, aunque este origen es discutido por los católicos.
- La Iglesia armenia, cuyo papa lleva también el título de catholikos. El actual Papa es Catholikos Karekin II.
- La Iglesia del Palmar de Troya cuyo papa fue Gregorio XVII ahora es Pedro II
Hay que destacar también la existencia de un antipapa o Papa alternativo en algunas de estas iglesias a lo largo de la historia.
Véase también
- Lista de antipapas
- Guardia Suiza del Vaticano
- Anillo del Pescador
- Urbi et Orbi
Enlaces externos
- [http://ebaf.op.org/ Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalen] Francés e Inglés
- [http://www.evangeliza.com/ Evangeliza: el sitio de la Nueva Evangelización.] Un sitio con información eficaz sobre la Nueva Evangelizacion y la Nueva Apologética. Contiene secciones de: Evangelización, Apologética, Biblia, Superación Pastoral, Libros, Cursos, Noticias, Sectas, New Age, Mp3, Testimonios, Chat Católico, etc.
Categoría:Iglesia católica
Categoría:Papas
als:Papst
ja:ローマ教皇
ko:교황
ms:Paus (Katholik)
simple:Pope
th:พระสันตะปาปา
Iglesia Anglicana
El anglicanismo es una de las tres principales ramas de la Iglesia Católica y la mas reciente, que fue producto de una catolicidad reformada. Las otras son la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana.
El anglicanismo como Iglesia a nivel mundial está formado por una conjunto de iglesias nacionales o provinciales, que se encuentran en plena comunión entre ellas, pero permanecen independientes unas de otras. A esta comunión se le conoce como "Comunión Anglicana"
El anglicanismo en principio acepta como valor máximo la dignidad humana y el respeto ante esa dignidad. La igualdad entre los seres humanos (hombres y mujeres) es parte de sus valores fundamentales. Esto se pude ver como por ejemplo en que Inglaterra tiene una reina en lugar de un rey, o la Primera Ministra ("Presidente" en otros países) fue durante muchos años una mujer (la "Dama de Hierro") Margaret Thatcher. Otro ejemplo de esta igualdad entre los seres humanos es el caso del arzobispo de Sudáfrica que era una "persona de color" en un país dominado principalmente por "blancos", con una de las formas mas severas de discriminación racial, el "apartheid", en medio de esta discriminación el Arzobispo Desmond Tutu (un "negro" en país dominado por "blancos")no solo peleo por los derechos de los africanos, sino que ayudo a mantener la paz y no el odio y por ello fue galardonado con el Premio Novel de la Paz.
apartheid
Otras características del Anglicanismo son que:
En el las Iglesias Anglicanas las mujeres pueden ser ordenadas al sacerdocio.
Y el concepto de la "santa comunión" o eucaristía; o misa, mas que una acto penitencial, es una acción de gracias y se "comulga" en las dos especies; es decir en pan (la ostia) y el vino (o cáliz).
Los clérigos anglicanos pueden contraer matrimonio.
Aceptan los Credos Niceno y de los Apóstoles, así como los 7 Concilios ecuménicos, la Santísima Trinidad y la Virgen Maria.
Rechazan el culto a las imágenes.
Todos los obispos anglicanos tienen el mismo rango y comparten el liderazgo de la iglesia, con la participación del clero y los laicos en todas las decisiones, siendo los obispos los pastores principales.
Entre las Iglesias Católicas y Protestantes se dice que el Anglicanismo es la VIA MEDIA, una iglesia católica pero reformada.
Precedentes
En las postrimerías de la Edad Media, la Iglesia de Inglaterra apenas parecía estar sufriendo las convulsiones tan profundas que se vivían en Europa. Sin embargo, especialmente desde que John Wyclif denunciara la decadencia del poder espiritual, las críticas a la Iglesia que circularon fueron numerosas y más numerosas aún las críticas al Papa. Por otra parte, dentro de este país, el humanismo llevaba tiempo defendiendo idea de una reforma basada en la Biblia. Así, William Tyndale, más tarde discípulo de Martín Lutero, tradujo el Nuevo Testamento al inglés. Esta versión sería la empleada, bajo una forma revisada, hasta el siglo XX.
Enrique VIII
siglo XX
Ya con anterioridad a la Reforma, el rey de Inglaterra venía ejerciendo una influencia preponderante sobre la Iglesia inglesa. Esto explica por qué, en este país, la reforma fue el resultado, de un movimiento religioso nacido de la base y promovido principalmente por el clero o sacerdotes que estaban influenciados por las ideas de la reforma que se daban en el continente. Claro que el papel de el rey Enrique VIII fue capital. Este príncipe, inicialmente destinado a una carrera eclesiástica, había recibido una formación religiosa. Al principio de su reinado, se comportó como un hijo obediente de la Iglesia romana. Defendió los siete sacramentos contra Martín Lutero, lo que llevó al Papa a conferirle el título de partidario de la fe. Y con su Lord Canciller Tomás Moro, se opuso también con vigor a la traducción de la Biblia realizada por Tyndale.
La ruptura con el papado
El motivo de ruptura con el papado fue el deseo del rey de divorciarse de Catalina de Aragón, que no le había dado hijos, para poder casarse con Ana Bolena, dama de la corte que, más tarde, haría decapitar. El Papa Clemente VII se negó a anular su primer matrimonio, lo que provocó que en 1531 Enrique VIII rompiera los vínculos con Roma. Sin embargo la Iglesia de Inglaterra, permaneció en comunión con el Papado, hasta que durante el reinado de Isabel I quien por no aceptar rendir pleitesía al Papado, fue excomulgada y con ella toda la Iglesia de Inglaterra, esto permitió que el anglicanismo se desarrollara como la vía media, quitándole al cristianismo católico, toda las supersticiones y mitos que había acumulado durante la edad media.
El anglicanismo de hoy
Isabel I
Esta forma del cristianismo está presente hoy principalmente en los países que quedaron impregnados por la cultura inglesa, como las antiguas colonias del Reino Unido en América, así como Australia, algunos países orientales y de África.
En los Estados Unidos, Escocia y otras partes del mundo, la Iglesia Anglicana, se conoce como Iglesia Episcopal
Las iglesias anglicanas conservaron una buena parte de la liturgia y del clero católico (excepto el cardenalato y el papado).
Características
Los anglicanos aceptan los principios del protestantismo luterano, pero la iglesia sigue manteniendo una jerarquía eclesiástica y cultos basados en los de la catolicismo.
El líder moral del Anglicanismo o de la Comunión Anglicana es el Obispo de Canterbury, quien es considerado "Primus inter pares" o sea primero entre iguales.
El Rey de Inglaterra solo es cabeza únicamente de la Iglesia en Inglaterra, al igual que se considera como cabeza del ejercito, la marina, el estado, y de otros organismos nacionales.
Los clérigos anglicanos pueden contraer matrimonio, aceptan la Santísima Trinidad y rechazan el culto a las imágenes. Todos los obispos anglicanos tienen el mismo rango y comparten el liderato de la iglesia, con la participación del clero y los laicos en todas las decisiones, siendo los obispos los pastores principales.
Imagen:Cassock.jpg|Pastor anglicano con sotana recta.
Imagen:Choirhabit.jpg|Pastor anglicano con hábito de coro: sotana, sobrepelliz, capucha académica y tippet.
Imagen:Chasublepurple.jpg|Pastor anglicano con capucha morada.
Imagen:Copefront.jpg|Pastor anglicano con capa de lluvia.
Enlaces externos
- [http://www.anglicancommunion.org/ Sitio Oficial de la Comunión Anglicana]
- [http://www.cofe.anglican.org/ Iglesia de Inglaterra]
- [http://iamex.org/ Iglesia de Anglicana de Méjico]
- [http://www.prodigyweb.net.mx/degcorp/Anglimex/default.htm/ Iglesia Episcopal de México]
- [http://www.anglican.ca/index.htm Iglesia de Canadá]
- [http://www.anglican.org.au/ Iglesia de Australia]
- [http://www.anglicanos.net/ Provincia del Cono Sur]
Categoría:Protestantismo
Categoría:Catolicismo
ja:聖公会
Papa
El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano. Es un título también reclamado y por lo tanto disputado tanto por la Iglesia Ortodoxa como por la Iglesia Anglicana. Es el obispo de Roma, y entre sus títulos se cuenta el de Sumo Pontífice (del latín súmmum póntifex, 'máximo constructor de puentes'), tomado de los emperadores romanos, entre cuyas obligaciones estaba la de construirlos, y el de Vicario de Cristo, creado durante la Edad Media. La palabra papa proviene del latín papas y éste del griego πάππας (páppas), «obispo». Además puede ser el acrónimo de Petri Apostoli Potestatem Accipiens, que en latín quiere decir "El que sucede al Apóstol Pedro", o el que reune las iniciales de Pedro Apostol Pontífice Augusto, según una ley de Urbano II en 1098.
Orígenes del título
El evangelio refleja la voluntad de Jesucristo de que sus discípulos permanecieran unidos bajo la dirección de Pedro, a quien Jesucristo dio ese nombre en un momento solemne, llevando a sus apóstoles a una ciudad edificada junto a una roca, Cesarea de Filipo: "Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos" (Mateo, 16, 13-20). La interpretación de las llaves del Reino de los Cielos actual no se hizo hasta el papa Gregorio VII. La interpretación más común de los Padres de esta metáfora es la predicación de Pedro, el cual abrió el Reino de los Cielos a los judíos (Hechos 2) y a los gentiles (Hechos 10).
Pese a esto, muchos Padres de la Iglesia dicen que la piedra a la que se refiere Cristo es su confesión, no Pedro:
Pablo escribe sobre las órdenes eclesiásticas; aquí se ocupa de los fundamentos de la Iglesia. Los profetas prepararon, los apóstoles establecieron los fundamentos. Por lo cual el Señor le dice a Pedro: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia», esto es, sobre la confesión de fe católica estableceré en vida a los fieles.
Ambrosiáster, Comentario sobre Efesios
Empero, no errarás en absoluto del ámbito de la verdad si supones que «el mundo» es en realidad la Iglesia de Dios, y que su «fundamento» es en el primer lugar, aquella inefablemente sólida roca sobre la cual está fundada, como dice la Escritura: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella»; y en otra parte: «La roca, además, era Cristo». Pues, como el Apóstol indica con estas palabras: «Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Cristo Jesús». Entonces, también, luego del Salvador mismo, puedes rectamente juzgar que los fundamentos de la Iglesia son las palabras de los profetas y los apóstoles, de acuerdo con la afirmación del Apóstol: «Edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular».
Eusebio de Cesarea, Comentario sobre los Salmos
Por esto debemos buscar antes que todas las cosas, si Él es Hijo, y sobre este punto escudriñar especialmente las Escrituras: «pues esto fue, cuando los apóstoles fueron preguntados, que Pedro respondió, diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” ... esta es la verdad y el principio soberano de nuestra fe ... Y como Él es un fundamento, y nosotros piedras construidas sobre él ... La Iglesia está firmemente establecida; está fundada sobre la roca, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella ... Y porque esta es la fe de la Iglesia, que ellos de alguna manera entiendan que el Señor envió a los Apóstoles y les mandó hacer de esto el fundamento de la Iglesia.
Atanasio, Cuatro Cartas a Serapión 1:28
La calidez de nuestras alabanzas no se extienden a Simón [Pedro] en cuanto él era un pescador; más bien se extiende a su firme fe, la cual es al mismo tiempo el fundamento de toda la Iglesia.
Gregorio de Nisa, Panegírico sobre San Esteban
Por tanto Él añadió esto, «Y te digo, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; esto es, sobre la fe de su confesión ... Pues Cristo no le añadió nada más a Pedro, sino que como si su fe fuera perfecta, dijo, que sobre esta confesión Él edificaría la Iglesia, pero en el otro caso [Juan 1:49-50] no hizo nada parecido, sino lo contrario ...
Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Juan XXI,1
Cristo, como ves, edificó su Iglesia no sobre un hombre sino sobre la confesión de Pedro. ¿Cuál es la confesión de Pedro? «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Aquí está la roca para vosotros, aquí el fundamento, aquí es donde la Iglesia ha sido construida, la cual las puertas del inframundo no pueden conquistar.
San Agustín, Sermón 229P.1
Los apóstoles elegidos por Jesús como principales responsables de extender su mensaje "hasta el final de los tiempos" (Mateo 28,20), se reunieron, a petición de Pablo (quien ya después de su conversión al cristianismo había acudido a presentarse ante Pedro y los demás apóstoles), en Jerusalén, para solventar los primeros problemas graves surgidos acerca de las relaciones entre el cristianismo y la ley mosaica (Hechos de los Apóstoles, 15). Pese a esto, no hay ninguna declaración en la Escritura que diga que los sucesores de los apóstoles tengan los mismos poderes que los apóstoles, ni que hereden unos y no la capacidad de hacer milagros.
El gobierno jerárquico de la Iglesia Católica se basa en la autoridad de los sucesores de los apóstoles, llamados obispos, reunidos en concilio bajo la autoridad del primero de los obispos. Para los católicos romanos , éste es el obispo de Roma, llamado Papa, porque tanto Pedro (que primero se trasladó de Jerusalén a Antioquía de Siria) como Pablo murieron en Roma. Esta es una de las razones por la que, a partir del siglo XI, la iglesia de esa ciudad fue reconocida por la Iglesia de Occidente como cabeza de las demás iglesias católicas romanas. Para el caso de Pablo, además del testimonio de sus cartas desde la prisión romana, existen testimonios arqueológicos y escritos de su martirio en Roma. Más importante es el caso de Pedro, a quien la mayoría de católicos considera que suceden los 263 papas que después de él han regido la Iglesia Católica Romana.
Pruebas de la muerte de San Pedro en Roma
A partir del siglo XI la Iglesia Católica ha hecho énfasis en el origen de la sucesión apostólica a partir de Roma. Debe tenerse en cuenta que en los inicios de esta tradición, el peso del Imperio Romano se había trasladado a Bizancio y hasta la ascensión de las ciudades italianas la sede romana no tuvo la importancia que luego alcanzó. Pocos disputan estas pruebas desde el punto de vista histórico, pero como ya se dijo, sí se disputa la conclusión de autoridad a que se puede llegar a partir de ellas, por otras razones. Entre las pruebas de esta sucesión apostólica, están las siguientes:
Las excavaciones arqueológicas realizadas en la segunda mitad del siglo XX bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro de Roma probaron que la tumba principal allí contenida, junto a varias inscripciones con el nombre "Petrus", contiene restos del siglo I. Existen además numerosos testimonios escritos. Los dos más importantes son:
La carta de Clemente Romano (tercer sucesor de Pedro), dirigida hacia el año 98 a los fieles de Corinto. En ella menciona el martirio de Pedro en Roma hacia el año 64, y el de Pablo. El hecho de que se dirija con autoridad a una Iglesia lejana (griega) deja claro que los cristianos reconocían la autoridad del sucesor de Pedro.
Veinte años más tarde (hacia el año 117), el obispo Ignacio de Antioquía (Iglesia que también había sido presidida por Pedro), escribió siete cartas a sus fieles mientras viajaba como condenado a muerte hacia Roma. En una de ellas pide a los cristianos romanos que no intercedan por su liberación, pero aclarando que "Yo no os mando como Pedro y Pablo". Además de un testimonio del martirio romano de los dos principales apóstoles, lo es a la vez de la sumisión de las demás iglesias a la de Roma.
El Evangelio de Juan, redactado a fines del siglo I, cuando Pedro ya había muerto, no señala el lugar de su martirio, pero alude claramente a la muerte de Pedro por el martirio, y sabe evidentemente que fue ejecutado en la cruz (Juan 21). Que el lugar es Roma puede deducirse por los versículos finales de la primera carta de Pedro, que dice estar escrita en "Babilonia". La identificación entre Babilonia y Roma aparece en el Apocalipsis de Juan (14, 8; 16) y en la literatura judía apocalíptica y rabínica.
Otro documento cristiano, la "Ascensión de Isaías", redactado hacia el año 100, habla en estilo profético (documentando en realidad algo ocurrido en el pasado) de que uno de los doce apóstoles será entregado en manos de "Beliar, el asesino de su madre" (Nerón). El "Apocalipsis de Pedro", datable también a principios del siglo II, muestra también conocer el martirio de Pedro en Roma, al dirigirle esta frase: "Mira, Pedro, a ti te lo he revelado y expuesto todo. Marcha, pues, a la ciudad de la prostitución, y bebe el cáliz que yo te he anunciado".
Los testimonios sobre la muerte de Pedro en Roma continúan en oriente, con el obispo Dionisio de Corinto (180 d. C.); en occidente, con Ireneo de Lyon (muerto en el 208, discípulo de Policarpo, que a su vez había sido discípulo del apóstol Juan), y en África, por Tertuliano (muerto en el 220). Aún es más importante el hecho de que no haya iglesia cristiana que pretenda para sí esta tradición ni se levante una voz contemporánea que la combata o ponga en duda. Puede verse al respecto: Hubert Jedin, "Manual de Historia de la Iglesia", Herder, Barcelona 1980, tomo I, pp. 186-188.
Tradición católica
Para los católicos, el Papa es el Obispo de la Diócesis de Roma. Según la tradición católica, desde que San Pedro se estableció para predicar el Evangelio en la ciudad y nombró su sucesor a uno de los Presbíteros de la ciudad, se ha establecido la ciudad como la sede de la Iglesia Universal.
En el principio a los sucesores de San Pedro se los llamaba simplemente obispo de Roma. El título de Papa viene a ser usado muchos siglos después.
Actualmente en la Iglesia Católica, el Papa ostenta también oficialmente los siguientes títulos:
- Obispo de Roma.
- Vicario de Cristo.
- Sucesor del Príncipe de los Apóstoles.
- Pontífice Supremo de la Iglesia Universal.
- Patriarca de Occidente.
- Primado de Italia.
- Arzobispo y Metropolitano de la Provincia Romana.
- Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.
- Siervo de los Siervos de Dios, servi servorum Christi.
- Padre de los reyes.
- Príncipe de los Obispos.
- Pastor del Rebaño de Cristo.
Su elección se realiza en cónclaves, en los que los cardenales votan al nuevo Papa (es un cargo vitalicio). Desde principios del siglo XIX, si hay acuerdo, se proclama mediante la fumata blanca, en caso contrario se anuncia con la fumata negra y se prosiguen las votaciones.
Lista de Papas
Nota: la lista de Papas ha sido puesta al día según información que aparece en el catálogo oficial (2003) que acompaña la exhibición de obras del Vaticano San Pedro y el Vaticano: la herencia de los papas, que recorrió América del Norte en 2003-2004. Según se indica en el catálogo, la lista se deriva de una recopilada por A. Mercati en 1947 bajo los auspicios del Vaticano, con algunos cambios adicionales en base de estudios y descubrimientos recientes.
Nota: existen otras listas de Papas, como por ejemplo la de Ireneo (en la que no aparecen san Pedro), Lino, Anacleto, Clemente, Evaristo, Alejandro, Sixto, Telésforo, Iginio, Pío y Aniceto. ([http://www.enciclopediacatolica.com/a/anacleto.htm Enciclopedia Católica])
san Pedro
Desde los orígenes a San Gregorio Magno
Esta primera etapa se caracteriza por una aureola de romanticismo que, a través de los años, se le ha ido dando a la Iglesia apostólica y post-apostólica. Es la era de la Patrística, de las definiciones de los dogmas fundamentales de la fe, de las persecuciones y también los años constitutivos de la liturgia con el pasaje de las celebraciones de las casas a las basílicas.
La Iglesia en la Edad Media
Durante siete siglos se desarrolla un largo proceso que comienza con la muerte de Gregorio Magno en el año 604 y termina con la muerte de Bonifacio VIII, considerado como el último de los papas del medioevo, en el año 1303. Surge el Islam y se produce la ruptura entre las Iglesias | | |