Home About us Products Services Contact us Bookmark
:: wikimiki.org ::
Zeus

Zeus

En la mitología griega Zeús (en griego Ζεύς) o Dias (Δίας, «rey divino») es el líder de los dioses olímpicos y el dios del cielo y el trueno. trueno

Prehistoria

Tanto la palabra griega Zeus (o Theus) como la latina Iúpiter (Júpiter) provienen del Padre de los Cielos indoeuropeo, el dios Dyau Pitar, quien era esencialmente un dios de los juramentos, la ley y la justicia. Los griegos le identificarían con el dios padre consorte de la Magna Mater, en sus múltiples versiones locales como diosa mediterránea de la fecundidad (Ío, Isis, Deméter). En el panteón hindú, en épocas posteriores, Dyau Pitar fue reemplazado en su puesto por Varuna, luego por Indra y más tarde por Vishnu. En sánscrito diau significa «cielo» y pitri o pitar «padre» (luego en griego se diría píter y en latín páter). Los habitantes de la ciudad de Anxur, en Lacio (la zona donde luego existiría la Antigua Roma), le llamaban Anxurus. Otro de sus sobrenombres locales italianos era Feretrius. De la palabra Theus proviene la palabra latina Deus o Deo y de allí Dios (en castellano). Sus derivados (como las palabras «teología» o «teocracia») hace varios siglos se escribían con th (theología, theocracia) y se pronunciaban zeología, zeocracia. En el norte de Europa se compara a Zeus con Tyr (Tiw, Ziu o Tiwaz) de las mitologías germánica y nórdica. Sin embargo Tyr fue suplantado por Odín como dios supremo en las tribus germánicas no identificaban a Zeus/Júpiter con Tyr ni con Odín, sino con Thor (zor). Además de su herencia indoeuropea, el Zeus clásico también obtuvo ciertos rasgos iconográficos de las culturas del antiguo Oriente Próximo, como el cetro.

Papel y epítetos

Zeus jugaba un papel fundamental en el panteón olímpico de la Grecia Antigua. Engendró a muchos de los héroes y heroínas (véase una lista al final del artículo) y participaba en muchas de sus historias. Aunque era el dios del cielo y el trueno, era también el artificio cultural más elevado. En algunos sentidos, era para los griegos la encarnación de sus creencias religiosas y la deidad arquetípica. Los epítetos o títulos aplicados a Zeus enfatizaban diferentes aspectos de su amplísima autoridad:
- Olimpio enfatizaba el reinado de Zeus sobre los dioses y sobre el festival panhelénico en Olimpia.
- Un título relacionado era Panhelenio («Zeus de todos los helenos»), a quien estaba dedicado el famoso templo de Éaco en Egina.
- Como Xenios, Zeus era el patrón de la hospitalidad y los invitados, presto a vengar cualquier injusticia cometida contra un extraño (xenós).
- Como Horkios, era el vigilante de los juramentos. A los mentirosos que eran descubiertos se les hacía dedicar una estatua a Zeus, con frecuencia en el santuario de Olimpia.
- Como Agoraios, Zeus vigilaba los negocios en el ágora, y castigaba a los comerciantes deshonestos.

Cultos panhelénicos a Zeus

El principal centro en el que todos los griegos convergían para rendir honor a su dios jefe era Olimpia. El festival cuatrienal que se celebraba allí incluía los famosos Juegos. Había también un altar dedicado a Zeus construido no con piedra, sino con ceniza, procedente de los restos acumulados durante muchos siglos de víctimas animales inmoladas allí. Aparte de los principales santuarios situados entre poleis, había determinadas formas de adorar a Zeus que compartía todo el mundo griego. La mayoría de los títulos anteriormente enumerados, por ejemplo, podían encontrarse en ciertos templos griegos desde Asia Menor hasta Sicilia. Determinados rituales se celebraban de la misma forma también: sacrificar un animal blanco sobre un altar elevado, por nombrar uno. Por otra parte, algunas ciudades tenían cultos a Zeus que funcionaban de formas marcadamente diferentes.

Algunos cultos locales a Zeus

Además de los títulos y conceptos panhelénicos enumerados anteriormente, los cultos locales mantuvieron sus propias ideas idiosincrásicas sobre el rey de los dioses y los hombres. A continuación se enumeran algunas de ellas.

Zeus cretense

En Creta, se adoraba a Zeus en una serie de cuevas en Knossos, Ida y Palaikastro. Las historias de Minos y Epiménides sugieren que estas cuevas fueron alguna vez usadas para la adivinación incubadora por reyes y sacerdotes. El escenario dramático de las Leyes de Platón está en la ruta de peregrinaje a uno de estos sitios, enfatizando el conocimiento de Creta. Allí Zeus era representado en el arte como un joven de largos cabellos en lugar de como un adulto maduro, y en los himnos se apelaba a él como ho megas kouros, «el gran joven». Junto con los Curetes, un grupo de extáticos bailarines armados, Zeus presidía el riguroso entrenamiento militar y atlético y los ritos secretos de la paideia cretense. El escritor heleno Evemero aparentemente propuso la teoría de que Zeus había sido en realidad un gran rey de Creta y que su gloria le habría lentamente transformado tras su muerte en una deidad. Las obras de Evemero no se han conservado, pero los escritores patrísticos cristianos asumieron la sugerencia con entusiasmo.

Zeus Lykaios en Arcadia

Creta del siglo VI adC, mostrando a Zeus Lykaios con un águila.]] El título Lykaios está morfológicamente conectado con lyke («brillo»), pero se parece mucho a lykos («lobo»). Por esto a Zeus se le aplican los epítetos de Liceo y Licio, respectivamente. Esta ambigüedad semántica se reflejaba en el extraño culto a Zeus Lykaios en las más remotas regiones de Arcadia, donde el dios tomaba características luminosas y lobunas. Por una parte, presidía el monte Lykaion («la montaña brillante»), el pico más alto de Arcadia y lugar de un recinto en el que, supuestamente, ninguna sombra era jamás proyectada (Pausanias 8.38). Por la otra, estaba relacionado con Licaón («el lobo-hombre»), cuyo antiguo canibalismo era conmemorado con extraños ritos periódicos. Según Platón (La república, 565d-e), cierto clan se reuniría en la montaña para realizar un sacrificio cada ocho años a Zeus Lykaios, y mezclarían un único trozo de entrañas humanas con las del animal. Se decía que quien comía la carne humana se transformaba en un lobo, y sólo podía recuperar su forma original si no volvía a comer carne humana hasta que hubiese terminado el siguiente ciclo de ocho años.

Zeus subterráneo

Aunque la etimología indica que Zeus era originalmente un dios del cielo, muchas ciudades griegas honraban a Zeuses que vivían bajo tierra. Los atenienses y sicilianos adoraban a Zeus Meiliquios («amable», «melifluo» o «meloso»), mientras otras ciudades tenían a Zeus Ctonio («terroso»), Catactonio («bajo tierra») y Plousios («dador de riquezas»). Estas deidades podían ser representadas indistintamente como serpientes u hombres en el arte. También recibían ofrendas de víctimas animales negras en pozos hundidos, como se hacía con deidades ctónicas como Perséfone y Deméter, y también con los héroes en sus tumbas. Los dioses olímpicos, por el contrario, recibían normalmente sacrificios de víctimas blancas sobre altares elevados. En algunos casos, las ciudades no estaban completamente seguras de si el daimon para quien realizaban el sacrificio era un héroe o un Zeus subterráneo. De ahí que el altar en Lebadea en Beocia pudiera corresponder al héroe Trofonio o a Zeus Trephonio («el criador»), según se consulte a Pausanias o a Estrabo. El héroe Anfiarao era adorado como Zeus Amphiaraus en Oropo, a las afueras de Tebas, y los espartanos tenían incluso un altar a Zeus Agamemnon.

Oráculos de Zeus

Aunque la mayoría de los oráculos solían estar dedicados a Apolo, los héroes o diversas diosas como Temis, algunos lugares oraculares fueron dedicados a Zeus.

El oráculo de Dodona

El culto a Zeus en el Oráculo de Dódona en Epiro, donde hay evidencias de actividad religiosa a partir del II milenio adC, giraba en torno a un roble sagrado. Cuando La Odisea fue compuesta (sobre el 750 adC), las profecías eran realizadas por sacerdotes descalzos llamados Selloi, que yacían en el suelo y observaban el susurro de las hojas y las ramas (La Odisea 14.326-7). En la época en la que Herodoto escribió sobre Dodona, las sacerdotisas llamadas peleiades («palomas») habían reemplazado a estos sacerdotes. En Dodona la esposa de Zeus no era Hera sino la diosa Dione, cuyo nombre es la forma femenina de «Zeus». Su posición como titánide sugiere según algunos que puede haber sido una deidad prehelénica más poderosa, y quizás la ocupante original del oráculo.

El oráculo de Siwa

El oráculo de Amón en el oasis de Siwa en Egipto no quedaba dentro de los límites del mundo griego antes de Alejandro Magno, pero aún así tenía gran influencia en los griegos durante la era arcaica: Herodoto menciona consultas a Zeus Amón en su relato de la Guerra Persa. Zeus Amón era especialmente honrado en Esparta, donde existía un templo dedicado a él en la época de la Guerra Peloponesa (Pausanias 3.18).

Otros oráculos de Zeus

Se decía que los dos Zeuses (o héroes) ctónicos Trofonio y Anfiarao daban oráculos en los lugares de culto.

Zeus y los dioses extranjeros

Zeus era equivalente al dios romano Júpiter (de Jovis Pater o «Padre Jove») y estaba asociado en la imaginación sincrética clásica con algunos otros dioses, tales como el egipcio Amón y el etrusco Tinio. Junto con Dioniso, Zeus absorbió el papel del dios jefe frigio Sabacio en la deidad sincrética conocida en Roma como Sabazius.

Zeus en la mitología

Inicios

Nacimiento

Crono fue padre de varios hijos con Rea: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó tan pronto como nacieron, pues Gaia y Urano le habían revelado que estaba destinado a ser derrocado por su propio hijo, tal como él había destronado a su padre. Pero cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea pidió consejo a Urano y Gaia para urdir un plan que le salvara, y así Crono tuviera el justo castigo a sus actos contra Urano y contra sus propios hijos. Rea se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Luego engañó a Crono, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó en seguida sin desconfiar.

Infancia

Rea escondió a Zeus en una cueva del monte Ida en Creta. Según diversas versiones de esta historia, Zeus fue criado: #Por Gaia. #Por una cabra llamada Amaltea, mientras una compañía de soldados llamados Curetes o Coribantes, o algunos dioses menores, bailaban, gritaban y daban palmadas para hacer ruido y que Crono no oyese los llantos del niño. (Ver cornucopia.) #Por una ninfa llamada Adamantea. Puesto que Crono gobernaba la tierra, los cielos y el mar, ella le escondió colgándole con una cuerda de un árbol, de forma que quedaba suspendido entre la tierra, el mar y el cielo, siendo pues invisible a su padre. #Por una ninfa llamada Cinosura. En agradecimiento, Zeus la subió entre las estrellas tras su muerte. #Por Melisa, quien lo alimentó con leche de cabra.

Zeus se convierte en rey de los dioses

Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Crono a regurgitar a sus otros hijos en orden inverso al que los había tragado: primero la piedra, que se le dejó a Pitón bajo las cañadas del Parnaso como señal a los hombres mortales, y después al resto. En algunas versiones, Metis le dio a Crono un emético para obligarle a vomitar los bebés, y en otras Zeus abrió el estómago de Crono. Entonces Zeus liberó a los hermanos de Crono, los Gigantes, los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su mazmorra en el Tártaro y mató a su guardiana, Campe. En agradecimiento, los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo o el relámpago, que habían sido previamente escondidos por Gaia. En una guerra llamada la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los Gigantes, Hecatónquiros y Cíclopes, derrocaron a Crono y a los otros Titanes, que fueron encerrados en el Tártaro, un lugar húmedo, lúgubre, frío y neblinoso en los más profundo de la Tierra. Irónicamente, Zeus también encarceló allí a los Hecatónquiros y los Cíclopes. Tras la batalla con los Titanes, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores, Poseidón y Hades, echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire, Poseidón las aguas y Hades el mundo de los muertos (el inframundo). La tierra quedó bajo el dominio de los tres según sus capacidades, lo que explica por qué Poseidón era el dios de los terremotos y Hades reclamaba a los humanos que morían. Gaia estaba disgustada por cómo Zeus había tratado a los Titanes, porque eran sus hijos. Poco después de subir al trono como rey de los dioses, Zeus tuvo que luchar con otros hijos de Gaia, los monstruos Tifón y Equidna. Zeus derrotó a Tifón atrapándole bajo una montaña, pero dejó a Equidna y a sus hijos con vida como desafío para futuros héroes.

Zeus y Hera

Zeus era hermano y marido de Hera, con que tuvo a Hefesto, Ilitía, Hebe y Ares. Zeus es famoso por sus aventuras extramatrimoniales con muchas mujeres mortales —entre las que destacan Sémele, Ío, Europa y Leda— y ninfas, de las que nacieron los fundadores de muchas dinastías helénicas. La mitografía olímpica recoge incluso uniones con las diosas Deméter, Latona, Dione y Maia. Los mitos muestra a una Hera muy celosa de estas conquistas amorosas, y enemiga sistemáticas de todas las amantes de Zeus y de los hijos que tenían con él. Durante un tiempo, una ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de estas aventuras hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás.

Raptos

Los llamados «raptos» (en realidad violaciones) de Zeus no eran aventuras amorosas sino sucesos míticos que se sucedían en los cultos locales a ninfas del agua o los bosques, que eran suplantadas por el orden patrilineal olímpico imperante, provocando una revolución cultural, social y religiosa, o al menos una reforma radical de las creencias antiguas y una lectura reinterpretada de la prácticas religiosas establecidas. Resulta notable que ninguno de estos raptos involucrase a las diosas olímpicas. Zeus solían engendrar con la ninfa el progenitor epónimo de una estirpe de reyes que sobreviviría hasta épocas heroicas o históricas arcaicas. En muchos casos Hera, la «celosa» diosa que representaba las tradiciones religiosas conservadoras, se vengaba atrozmente de la desleal «desertora», quien sucumbía al nuevo orden (véase Ío, etcétera). Cuando la raptada era humana, su madre era siempre una ninfa o semidiosa.

Consortes y descendencia

Miscelánea


- Aunque Zeus podía ser mezquino y malicioso, también tenía una vena justiciera, cuyos mejores ejemplos quizás sean la ayuda que prestó a Atreo y la ejecución de Capaneo por su desmedida arrogancia. Era también el protector de los extranjeros y viajeros frente a aquellos de los que podían ser víctimas.
- Zeus convirtió a Pandareo en piedra por robar un perro de bronce de uno de sus templos en Creta.
- Zeus mató a Salmoneo con un rayo por intentar imitarle, montando en un carro de bronce e imitando el ruido de trueno con cacharros de cocina.
- Cuando era niño, Zeus tuvo un amigo llamado Celmis. Muchos años después, Rea se sintió ofendida por las payasadas de Celmis y pidió a Zeus que le convirtiera en un trozo de acero o diamante. Zeus así lo hizo.
- Zeus transformó a Periphas en un águila tras su muerte, como recompensa por haber sido recto y justo.
- En la boda de Zeus y Hera, una ninfa llamada Quelona fue irrespetuosa (o rehusó servir). Zeus la condenó al silencio eterno.
- Cuando Memnón murió, Zeus tuvo compasión de su madre, Eos, la diosa de la aurora, y le concedió la inmortalidad.
- Zeus tomó la decisión de casar a Afrodita con Hefesto para evitar disputas por ella entre los muchos dioses que deseaban a la diosa de la belleza.
- Zeus, con Hera, convirtió a los reyes de Tracia Hemo y Ródope en montañas (el monte Balkan y el Despoto, respectivamente) por su vanidad.
- Zeus cambió un caduceo por la primera flauta con Hermes.
- Zeus transformó a Atalanta e Hipomenes (o Melanión) en leones por haber mantenido relaciones sexuales en sus templos.
- Zeus cegó a Tiresias, pero también le concedió el don de la profecía (si bien algunas versiones de la historia afirman que fue realmente Hera quien lo cegó).

Zeus en el neopaganismo

Bien alejado del papel que tuvo en la mitología antigua, los neopaganos modernos suelen ver a Zeus como un testaferro gobernante y poco más. La mayoría de los neopaganos rechazan los antiguos mitos sobre él. Zeus tiene relativamente pocos adoradores en el moderno neopaganismo, y (a diferencia de sus roles en la mitología) es visto como un dios del gobierno y la autoridad. Aunque muchos le ven como el Rey o Testaferro, gobernando sobre los Olímpicos, a menudo le consideran menos importante que Gaia y otros populares titanes que no se creen encerrados en el Tártaro. El poder e influencia de Zeus se cree que palidece en importancia frente a Hades y otros dioses más directamente relacionado con el más allá. Por ejemplo, muchos neopaganos cree que Hades tiene mucho más poder que Zeus, y que sus decisiones y autoridad, particularmente sobre el destino de los mortales, a menudo ensombrecen a las de Zeus. Aquellas sectas que incluyen el culto a Zeus a menudo lo hacen de pasada, incluyéndole con otros dioses simplemente por su relación en la mitología. Hay poca relevancia entre la mitología real y las percepciones modernas de Zeus por parte de la mayoría de neopaganos. Podría argüirse que, en conjunto, las modernas percepciones neopaganas de Zeus son Nueva Era y no están fundadas en ninguna historia o mitología reales. La adoración de Zeus incluye a veces la quema de aceites, o más a menudo unas palabras de pasada sobre él como autoridad del Olimpo o marido de Hera (una deidad más popular en el moderno neopaganismo).

Zeus en el arte

Hera El escultor griego Fidias esculpió sobre el 435 adC una estatua de Zeus de unos 12 m de altura. La estatua se erigió en Olimpia y era quizá la más famosa de la Antigua Grecia, tradicionalmente considerada una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo. Fidias hizo la túnica y ornamentos de oro y talló el cuerpo en marfil. Para más información, ver Estatua de Zeus en Olimpia.

Referencias


- Cook, A.B.: Zeus: A Study in Ancient Religion (3 volúmenes). Nueva York, Bibilo & Tannen: 1964

Véase también


- Helenismo
- Genealogías de la mitología griega

Enlaces externos


- [http://www.elolimpo.com/?s=per&nombre=Zeus elolimpo.com - Zeus: Leyenda e iconografía]
- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Zeus.html Greek Mythology Link - Zeus] (inglés)
- [http://www.theoi.com/Erotes/ZeusLoves.html Theoi Project - Zeus] (inglés) Categoría:Dioses olímpicos Categoría:Dioses celestes Categoría:Dioses del trueno ja:ゼウス ko:제우스

Mitología griega

La mitología griega comprende la colección de relatos sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes conservadas de la mitología son reelaboraciones literarias de esta tradición oral, complementadas por interpretaciones de los iconos, a veces modernas y a veces antiguas, pues el mito era un medio que los propios griegos posteriores usaron para arrojar luz sobre prácticas religiosas y tradiciones que no eran ya explicables. El historiador debe deducir a veces a partir de indicios en la imaginería, tales vasijas pintadas, y de referencias hechas de pasada el reconocimiento de temas mitológicos tácitamente expresados en prácticas religiosas. Aunque los griegos no eran religiosos, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural. Los temas generales relacionados con el estudio de los mitos se discuten en el artículo mitografía. En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son todos descritos como humanos en apariencia: los pocos seres quiméricos como la Esfinge son todos oriundos de Oriente Próximo o Anatolia. Los dioses griegos pueden tener mitos sobre su nacimiento pero no envejecen. Son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas que no siempre coincidían entre ellas. Cuando se aludía a ellas en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de los dioses. Estos epítetos pueden reflejar un aspecto particular del papel del dios, como Apolo Musageta es «Apolo, [como] jefe de las Musas». Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia. En los relatos míticos, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos, pero fueron derrotados por las siguientes generaciones. Los dioses olímpicos más familiares de la religión y el arte griegos antiguos se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la «edad de los héroes». Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles y los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos. Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles. La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.

Naturaleza y fuentes de la mitología griega

Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propios mitos, el término mitología es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura. El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:
- muthos, que en griego homérico significa aproximadamente «un acto de habla ritualizado», como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote.
- logos, que en griego clásico significa «una historia convincente, una argumentación ordenada». En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión. acto de habla: la Guerra de Troya formaba el contexto de varios ciclos de la mitología griega. El pene expuesto de Patroclo revela el aspecto sexual de su relación. Tales relaciones eran un elemento común en la mitología griega, siendo notable la de Zeus, rey de los dioses, con Ganimedes.]] Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega: # La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí: #
- La Odisea, La Ilíada y los himnos de Homero. #
- La Teogonía de Hesíodo. #
- Las obras dramáticas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. #
- Los himnos corales de Píndaro y Baquílides. # Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades. # Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género. # La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sin embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de: #
- Los poetas helenísticos Apolonio de Rodas y Calímaco. #
- Los poetas romanos Higino, Ovidio, Estacio, Valerio Flaco y Virgilio. #
- Los poetas griegos de la Antigüedad Tardía Nono y Quinto de Esmirna. #
- Las novelas antiguas de Apuleyo, Petronio, Lolliano y Heliodoro.

Visión general

El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto paisaje son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total. La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en: #una edad de los dioses, #otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y #otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada. Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.

La edad de los dioses

himnos homéricos.]] Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del deseo sexual, mientras que Ares era el dios de la guerra y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente «hogar», «chimenea») y Helios (literalmente «sol») eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales. Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados «dioses» o «héroes» en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.

Los primeros dioses

Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix (Noche), Eros (Amor), Urano (el Cielo), Gaia (la Tierra), los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados. El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.

Nuevos dioses

Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.

La edad de los dioses y los hombres

Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente. El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos. Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo. Un último tipo trata sólo sobre Dioniso: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.

La edad de los héroes

La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.

Los primeros héroes

Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias. Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.

La generación de los argonautas

Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.

Crímenes reales

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.

Troya y sus secuelas

Epígonos Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:
- Los sucesos que llevan a la guerra: el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Aulis.
- Los sucesos de La Ilíada, incluyendo la disputa de Aquiles con Agamenón y las muertes de Patroclo y Héctor.
- El ardid del caballo de Troya y la destrucción de Troya.
- Los regresos al hogar de los héroes de Troya, incluyendo el vagabundeo de Odiseo y el asesinato de Agamenón.
- Los hijos de la generación troyana, como Orestes y Telémaco.

Teorías sobre sus orígenes

En la antigüedad, autores como Herodoto especulaban que los griegos había tomado prestados todos sus dioses de los egipcios. Posteriormente, los escritores cristianos intentarían explicar el paganismo helénico como degeneración de la religión bíblica. Sin embargo, en los siglos XIX y XX las ciencias de la arqueología y la lingüística surgieron para llegar a los orígenes de la mitología griega. Por una parte, la lingüística histórica muestra que ciertas partes del panteón griego fueron heredadas de la civilización indoeuropea junto con las raíces del idioma griego. Así, por ejemplo, el nombre Zeus es un cognado del latín Júpiter, el sánscrito Dyaus y el germánico Tyr (ver Dyeus), así como Urano con el sánscrito Varuna. En otros casos, paralelos cercanos de carácter y funciones sugieren una herencia común, aunque la falta de evidencia lingüística hace difícil probarla, como en el caso de las Moiras griegas y las Nornas de la mitología nórdica. Por otra, la arqueología ha mostrado la extensa apropiación por parte de los griegos de las civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo. Cibeles es un claro ejemplo de apropiación de la cultura anatolia, mientras Afrodita toma muchos de sus títulos e iconografía de diosas del mundo semítico como Ishtar y Astarté. Estudios textuales revelan múltiples capas en las historias, tales como apartes secundarios que llevan a Teseo a los doce trabajos de Heracles. Se cree que tales historias sobre epónimos tribales tienen su origen en los intentos de absorber la mitología de una tradición en otra, con el fin de unir ambas culturas. Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las aún poco estudiadas sociedades prehelénicas de Grecias, tales como los minoicos y los llamados pelasgos. Esto es especialmente cierto en el caso de las deidades ctónicas y las diosas madre. Para algunos, las tres generaciones principales de dioses en la Teogonía de Hesíodo (Urano, Gaia, etcétera; los Titantes y los Olímpicos) sugieren un lejano eco de la lucha entre grupos sociales, reflejando las tres principales culturas desarrolladas en la civilización griega: minoicos, micénicos y helénicos. Los extensos paralelismos entre la narrativa de Hesíodo y el mito hurrita de Anu, Kumarbi y Teshub hace muy probable que la historia sea una adaptación de material tomado prestado, más que un registro histórico distorsionado. Los paralelos entre las primeras generaciones divinas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enuma Elish son posibles (Joseph Fontenrose, Pitón: Un estudio del mito délfico y sus orígenes, NY, Biblo-Tannen, 1974). Investigadores jungianos como Karl Kerenyi han preferido ver el origen de los mitos griegos (y de los sueños) en arquetipos universales. Aunque no todos los lectores están seguros de las interpretaciones de la mitología en los términos de la psicología de los sueños de Carl Jung (como las de Kerenyi o Campbell), la mayoría coincide en que los mitos parecen sueños en dos aspectos: no son consistentes, quizás incluso ni completamente consistentes dentro de un único mito, y a menudo reflejan alguna experiencia pasajera de la esencia del dios, alguna epifanía, que debe entonces ser encajado en un hilo narrativo, de forma parecida a como los sueños se recrean como sucesos secuenciales. En definitiva, los orígenes de la mitología griega siguen siendo una fascinante cuestión abierta.

Creencia de los griegos en sus mitos

Para los griegos, la mitología era una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar fenómenos de la naturaleza, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios. Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses. Los poetas, especialmente en el Imperio Romano tardío, adaptaban a menudo las historias de los personajes de la mitología griega de forma que no reflejaban creencias reales anteriores. Muchas de las más populares versiones de estos mitos que hoy tenemos eran en realidad estas interpretaciones y no las creencias originales.

Racionalismo helenístico

El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdido, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo. Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:
- Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
- Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
- Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo. De Natura Deorum de Cicerón es el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.

Tendencias sincréticas

Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabacio y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar. Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dioniso, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

Intérpretes modernos

Una bibliografía de obras modernas sobre mitología griega, comenzando por la Genealogia degli Dei de Gentili de Bocaccio, puede encontrarse en el [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Bibliography2.html Greek Mythology Link] (inglés) de Carlos Parada. Los artífices de la mitografía y hermenéutica modernas son, en un aproximado orden cronológico:
- Thomas Bulfinch
- Johann Jakob Bachofen
- James George Frazer
- Jane Ellen Harrison
- Walter Burkert
- Otto Rank
- Carl Jung
- Walter Otto
- Edith Hamilton
- Karl Kerenyi
- Robert Graves
- Claude Lévi-Strauss
- Michael Grant
- Joseph Campbell
- Timothy Gantz
- H. R. Rose

Véase también


- Odiseo
- Genealogías de la mitología griega
- Religión griega

Artículos relacionados


- Mitología
- Paganismo
- Mitología romana
- Religión romana

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML Greek Mythology Link] de Carlos Parada (inglés)
- [http://www.theoi.com/ Theoi Project], una guía del antiguo panteón griego (inglés)
- [http://www.pantheon.org Encyclopedia Mythica] (inglés)
- [http://www.kelpienet.net/rea Rea - Mitología griega]
- [http://www.perseus.tufts.edu/cache/perscoll_Greco-Roman.html Perseus Digital Library], colección de textos completos de fuentes clásicas y comentarios sobre literatura, filosofía e historia griegas, romanas y modernas (inglés)

Referencias

Las fuentes principales de la mitología griegas son Homero, Hesíodo, los dramaturgos griegos, Píndaro, Apolonio de Rodas, Apolodoro, y los latinos Ovidio, Higino y Nono. Las fuentes secundarias más consultadas en inglés incluyen:
- Walter Burkert (1985) Religión griega, Harvard University Press, 1985
- Robert Graves, Los mitos griegos, 1955
- Lenardon, R. y M. Morford, Mitología clásica: Séptima edición, Oxford 2002.
- Carl Ruck y Danny Staples, El mundo de los mitos clásicos, 1994
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951
- Karl Kerenyi, Los héroes de los griegos, 1959 Estudios influyentes más específicos incluyen:
- Gregory Nagy, Lo mejor de los aqueos, Johns Hopkins, 1979.
- Jane Ellen Harrison, Prolegómenos al estudio de la religión griega, 1903
- Karl Kerenyi, Eleusis: imagen arquetípica de madre e hija, 1967
- Karl Kerenyi, Dioniso: imagen arquetípica de vida indestructible, 1976 Categoría:Mitología griega Categoría:Grecia ja:ギリシア神話 ko:그리스 신화

Dioses olímpicos

En la mitología griega, los dioses olímpicos eran los principales dioses del panteón griego, que moraban en la cima del monte Olimpo, el más alto de Grecia. Hubo, en diferentes épocas, catorce dioses diferentes reconocidos como olímpicos, aunque nunca más de doce a la vez. De ahí que a veces se haga referencia a ellos como los doce olímpicos. Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Afrodita, Atenea, Apolo y Artemisa son siempre considerados dioses olímpicos. Hestia, Deméter, Dioniso y Hades son los dioses variables que completaban la docena. Hestia cedió su posición como olímpica a Dioniso para poder vivir entre los hombres (finalmente se le asignó el papel de cuidadora del fuego en el monte Olimpo). Perséfone pasaba seis meses al año en el inframundo (provocando así el invierno), y se le permitía volver al Olimpo los otros seis meses para poder estar con su madre, Deméter. Y, aunque Hades siempre fue uno de los principales dioses griegos, su morada en el mundo subterráneo de los muertos hacía su relación con los olímpicos más delicada. Los olímpicos ganaron su supremacía en el mundo de los dioses gracias a que Zeus llevó a sus hermanos a la victoria en la guerra contra los Titanes. Zeus, Poseidón, Deméter, Hestia, Hades y Hera eran hermanos, y esta última era también la esposa de Zeus. Todos los demás olímpicos son normalmente considerados hijos de Zeus: Ares y Hefesto con Hera, Artemisa y Apolo con Leto, Afrodita con Dione, Hermes con Maia, Dioniso con la mortal Sémele y Atenea con Metis, aunque a veces se considera que esta última nació sólo de Zeus y, como venganza, Hera engendró sola a Hefesto. Cuando Afrodita no es incluida entre los olímpicos, se considera que nació de la espuma provocada en el mar (el dios Ponto) por la sangre que derramó Crono al castrar a Urano, su padre.
- Zeus es el dios de mayor rango y el más poderoso, regidor del monte Olimpo.
- Poseidón, junto con Hades el siguiente en antigüedad, controla los océanos.
- Hades se ocupa de todas las almas del inframundo.
- Atenea es la diosa de la sabiduría, las artes, la belleza interior, la educación y la guerra.
- Ares es el dios de la guerra y los héroes.
- Artemisa es la diosa de la caza, los animales, la fertilidad y la castidad.
- Hefesto es el dios del fuego, el trabajo manual, los artesanos y las armas.
- Apolo es el dios de la danza, la música, la sanación y la medicina, la arquería y la razón.
- Hermes es el dios de la orientación, los viajeros, los pastores, el consuelo y las reuniones.
- Afrodita es la diosa del amor, la sexualidad comprometida, la belleza externa y la atracción.
- Hera es la consorte de Zeus, y la diosa del matrimonio, los sacrificios y la fidelidad.
- Hestia es la diosa del hogar y la familia
- Deméter es la diosa de la tierra, las flores y las plantas, la comida, la conservación del matrimonio y la agricultura.
- Dioniso es el dios más joven del panteón, y el dios del vino y la sexualidad abierta. Hechos dignos de mención:
- Artemisa es a menudo asociada con la luna, aunque Selene es la diosa de la luna.
- Apolo es a menudo asociado con el sol, aunque Helios es el dios del sol.

Véase también


- Religión griega
- Genealogías de la mitología griega Categoría:Mitología griega
-
ja:オリュンポス十二神 ko:올림포스의 12신

Dios

:Este artículo trata sobre la concepción del Dios único de las religiones monoteistas. Puede ver una lista de todas las deidades aquí. aquí)]] El vocablo Dios se escribe en español con mayúsculas como sustantivo propio cuando se refiere a la idea de ser supremo de las religiones monoteistas como son el Judaísmo, el Cristianismo, el Islam y en ocasiones el Hinduismo.

Etimología

En español, la palabra «Dios», a diferencia de en otras lenguas romances, viene directamente del griego Dios, forma genitiva de Zeus. Al latín pasó como Deus, y de él derivan, entre otros, Déu (valenciano-catalán-balear), Dieu (francés), Dio (italiano) y Deus (Gallego) y (portugués) .

Uso de la mayúscula

Cuando en castellano nos referimos al dios del Judaísmo, el Cristianismo, el Islam y a veces del Hinduismo, lo hacemos con letra mayúscula: «Dios». Esta costumbre deriva del arraigo de la fuerte influencia que el cristianismo ha tenido sobre nuestra cultura, pues se usaba la mayúscula para diferencia de otros dioses paganos. Todos los pronombres y adjetivos que se refieren a Dios se mayusculizan también, y se tiende a usar el género masculino para ello. Así por ejemplo, se habla de «El Señor», «Él», «Su», «Tú» o «Vos», «El Hijo del Hombre», etcétera.

Los Nombres de Dios

El vocablo "Dios" es en español el más adecuado para referirnos a la deidad suprema de las religiones monoteístas. Sin embargo, algunas de estas religiones tienen un nombre propio para Dios. Por ejemplo:
- Alá (árabe), en el Islam: no es el nombre del dios de los musulmanes, sino la palabra "Dios" transcrita directamente del árabe. Con esta palabra, los árabehablantes se refieren al Dios único de las religiones monoteístas (véase los 99 nombres de Alá, en inglés).
- Cao Đài (vietnamita), en el caodaísmo.
- Yavé o Jehová (YHVH (יהוה) en hebreo) s otro nombre usado por las comunidades judías y cristianas.
- Elohim (del hebreo también), usado en la Biblia.
- Santísima Trinidad (abarcando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo), representa a Dios en casi toda la fe cristiana.
- Ayyavazhi en el sur de La India.
- Waheguru es el término del Sikhismo para Dios.
- Anu es el dios supremo de la mitología sumeria.
- Jah es el nombre de Dios en el movimiento Rastafari.
- Igzi'abihier (literalmente Señor del Universo) en la Iglesia ortodoxa de Etiopía.
- Ngai es el nombre Masai de Dios.
- Niskam para los Micmac.
- En la Surat Shabda Yoga Dios recibe los nombres de Anami Purush (Anónimo Poder) y Radha Soami (Señor del Alma).

Definición

La concepción más común de Dios es la de ser supremo y omnisciente, aunque existen otras definiciones:
- Dios como algo supremo, pero no necesariamente como un ser.
  - Algunas ideas sobre Dios pueden incluir atributos antropomórficos: sexo, nombres concretos e incluso exclusividad étnica (como en el caso de la concepción de pueblo elegido), mientras que otras ideas son puros conceptos filosóficos.
  - La idea de Dios suele ir entremezclada con la definición de verdad, en la que Dios es la suma de todas las verdades. Desde esta perspectiva, la ciencia es sólo un medio de encontrar a Dios.
  - Existen divergencias al definir a Dios, bien como una persona o, más bien, como una fuerza o impulso impersonal. También son diversas las diferentes formas en las que se entiende que Dios se relaciona con el hombre y la apariencia que Dios tiene.
  - Algunas concepciones de Dios se centran en una visión de Dios como una realidad eterna, transcendente, inmutable y última, en contraste con el universo visible y continuamente cambiante.
- En algunas religiones y corrientes filosóficas, Dios es el creador del omniverso.
- Algunas tradiciones sostienen que, además de creador, Dios es conservador (teísmo), mientras que otros opinan que Dios es únicamente creador (deísmo).
- La definición más común de Dios le supone omnipotencia (todo lo puede), omnisciencia (todo lo sabe), omnipresencia (todo lo abarca) y omnibenevolencia (todo lo perdona). Sin embargo, no todos afirman que Dios es moralmente bueno. Mientras que algunos consideran que Dios representa lo moralmente bueno, para otros Dios está por encima de la moralidad. No todos sus atributos concuerdan y pueden inducir al error. Por ejemplo, se afirma que si Dios es el creador omnipotente, omnisciente y el único juez, entonces al crear a la humanidad, incluidos ateos y paganos, sabe cómo será su comportamiento y tendrá que enviarlos al infierno. Este Dios no puede, por tanto, ser bueno desde el punto de vista de todos los humanos, del mismo modo que algunos afirmarán que no todos los humanos son buenos desde el punto de vista de Dios...
- La teología negativa (o Vía Negativa) aduce que no se pueden determinar afirmaciones concluyentes sobre los atributos de Dios, mientras que los agnósticos consideran que el limitado conocimiento humano no permite obtener pruebas concluyentes de qué o cómo es Dios. Algunas costumbres relacionadas con el misticismo establecen unos límites al poder de Dios, al considerar que la natrualeza suprema de Dios no deja lugar a la casualidad.
- La concepción de Dios como ente individual es una característica del monoteísmo, pese a que no existe una definición exacta y concreta del monoteísmo. Las diferencias entre monoteísmo y politeísmo dependen de la tradición de los pueblos (ver Trinidad, Dualismo y Henoteísmo).
- Algunos sostienen que tan sólo existe una única definición válida de Dios, mientras que para otros cabe la posibilidad de que varias definiciones de Dios sean posibles a la vez.
- Existen explicaciones ateas sobre el concepto de Dios que incluyen factores sociológicos y psicológicos. Ver Teología

Historia del Monoteísmo

Teología En el Oriente antiguo muchas ciudades tenían su propio dios local, aunque esta adoración de un solo dios no implicó la negación de la existencia de otros dioses. El culto iconoclasta del dios solar egipcio Aten fue promovido por el faraón Akhenaten (Amenofis IV), que gobernó entre 1358 y 1340 adC. El culto de Aten se cita a menudo como el ejemplo de monoteísmo más angituo del que se tiene conocimiento y a veces se cita como una influencia formativa del judaísmo temprano, debido a la presencia de esclavos hebreos en Egipto. Pero aunque el himno de Akhenaten a Aten ofrece evidencia fuerte de que Akhenaten consideraba que Aten era el creador único, omnipotente, la adoración de otros dioses al lado de Aten nunca cesaron fuera de su corte, y los más viejos cultos politeístas pronto recuperaron precedencia.

Teología

La teología es la disciplina que estudia a Dios. Las sociedades, además, se suelen dar a sí mismas una moral de comportamiento inspirada en la revelación de la religión mayoritaria, que puede recogerse en un libro: para el cristianismo y el judaísmo es la Biblia y para el Islam el Corán. En las sociedades más primitivas se considera que el derecho a gobernar proviene directamente de Dios. Esto se creía en la Europa en la Edad Media y en el caso concreto de España, duró al menos hasta 1975, fecha en la que murió Francisco Franco. Tomás de Aquino en su obra Summa Theológica (1266) sostiene que se puede entender la existencia de Dios por cinco vías (entiendase vías como «maneras de llegar a», no como pruebas):
- Vía del primer motor
- Vía de la causa eficiente
- Vía del ser necesario
- Vía de los grados de perfección
- Vía del ser inteligente y del gobierno del mundo

Ateísmo

Las personas que niegan que exista ningún dios se denominan ateas. La desaparición de la certeza de existencia de Dios es comentada por autores como Friedrich Nietzsche. Para algunos de estos, el concepto de Dios nos ha dejado como secuela una innumerable cantidad de tradiciones y costumbres mantenidas en su nombre que han dejado al humano, como ser animal, en segundo plano, lo que ha hecho girar la historia de modo trascendental en contra de sí mismo y lo han dejado sujeto a la voluntad de este concepto intangible y han limitado su vida y crianza a lo largo de generaciones y generaciones. Para algunos, la creencia en un Dios podría ser consecuencia del miedo a la muerte, un ídolo para conseguir la redención o un arma de manipulación masiva (el «opio de los pueblos», según Karl Marx).

Agnosticismo

Existe otro grupo de personas llamadas agnósticos. Según éstas, todo lo relacionado con Dios es inaccesible al conocimiento humano, por lo que no resulta posible determinar si existe o no Dios.

Otras creencias

Hay varios sistemas religiosos en los cuales no se menciona ni se estudia la existencia de Dios (Budismo, Advaita, Discordianismo). Para la doctrina del espiritismo (sincretismo proveniente del cristianismo y el hinduismo), Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, eterno, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno. El panteísmo sostiene que el universo entero es Dios mismo. Se han identificado elementos de panteísmo en algunos cultos primitivos de adoración a la naturaleza.

Véase también


- Ateísmo
- Cristianismo
- Hinduísmo
- Islam
- Judaísmo
- Lista de dioses
- Mitología Categoría:Cristianismo Categoría:Deidades Categoría:Mitología ja:神 ko:하느님 ms:Tuhan simple:God

Cielo

El cielo se define a menudo como lo que una persona ve cuando mira hacia arriba desde alguna parte de la Tierra. El cenit es el punto del cielo que se corresponde con la vertical del lugar, y su opuesto se denomina nadir. En astronomía, cielo es sinónimo de esfera celestial: una bóveda imaginaria sobre la cual se distribuyen el Sol, las estrellas, los planetas y la Luna. La esfera celestial se divide en regiones denominadas constelaciones. En meteorología el término cielo hace referencia a la zona gaseosa más densa de la atmósfera de un planeta. El color del cielo es resultado de la radiación difusa, interacción de la luz solar con la atmósfera. En un día de sol el cielo de nuestro planeta se ve generalmente celeste. El color varía entre el naranja y rojo durante el amanecer y al atardecer. Cuando llega la noche el color pasa a ser un azul muy oscuro, casi negro. Durante el día el sol se puede ver en el cielo, a menos que esté oculto por las nubes. Durante la noche (y en cierto grado durante el día) la Luna, las estrellas y, en ocasiones, algunos planetas vecinos son visibles en el cielo. Algunos de los fenómenos naturales vistos en el cielo son las nubes, el arco iris y la aurora. El relámpago se puede ver en el cielo durante las tormentas eléctricas. Como resultado de actividades humanas, la niebla se ve a menudo sobre ciudades grandes durante las primeras horas del día.

Enlaces externos


- [http://enebro.pntic.mec.es/~fmag0006/cielo/Color_del_Cielo.htm ¿Por qué el cielo es azul?] Categoría:Astronomía [[got:

Idioma latín

El latín es un idioma original de la región itálica del Lacio que ganó gran importancia por ser el idioma oficial del antiguo Imperio Romano. El latín dio origen a gran número de lenguas europeas, denominadas lenguas romances, como el castellano (también llamado español), el francés, el italiano, el portugués o el rumano. Durante siglos después de la caída del Imperio Romano, el latín continuó usándose en toda Europa como lengua culta. Actualmente es idioma oficial en Ciudad del Vaticano. Se caracteriza por ser una lengua flexiva. En el caso de los sustantivos y adjetivos la flexión se denomina declinación, en el caso de los verbos, conjugación. Existen en latín clásico seis formas que puede tomar cada sustantivo o adjetivo, o "casos": nominativo (sujeto y predicado nominal), vocativo (indica la segunda persona gramatical), acusativo (objeto directo), genitivo (indicando posesión o especificación), dativo (objeto indirecto), y ablativo (complementos circunstanciales), así como restos de un caso adicional indoeuropeo: el locativo (indicando localización), v.g. ruri, en el campo. Clasificación: Indoeuropeo, Itálico, Latino-Falisco.

Gramática latina

El latín es una lengua de flexión sintética. Tiene seis casos y restos de un caso del indoeuropeo: el locativo, el cual, sólo se encuentra en la primera y la segunda declinación, y en un sustantivo mixto de la cuarta declinación.

Primera declinación

La primera declinación es exclusivamente femenina, con algunas contadas excepciones (sustantivos que se refieren a un trabajo propio del varón, como sea poeta o nauta [navegante]). Además, comprende a las formas femeninas de los adjetivos del primer grupo (primera y segunda declinación, desinencias -us, -a, -um).

Segunda declinación

# Sólo si el nominativo se termina con ius.

Tercera declinación

Palabras de la tercera declinación pueden pertenecer al género masculino, femenino, o neutro. El nominativo singular depende de cualquier palabra, y generalmente hay un cambio entre ello y las otras formas. Por ejemplo: vox/vocem (voz), corpus/corpora (cuerpo, cuerpos), opus/opera (obra, obras), gens/gentem (gente), veritas/veritatem (verdad). Además los adjetivos de esta declinación son irregulares en el ablativo singular.

Cuarta declinación

La cuarta declinación se puede ver en palabras como: manus (mano), portus (puerto), virus.

Quinta declinación

Los pocos sustantivos pertenecientes a esta declinación son todos femeninos, con excepción de diēs ("día") que funciona como masculino o como femenino. Otro sustantivo notable de esta declinación es rēs (cosa, asunto).

El latín vulgar

Véase el artículo principal: Latín vulgar Latín vulgar (en latín, sermo vulgaris) es un término que se emplea para referirse a los dialectos vernáculos del latín hablado fundamentalmente en las provincias occidentales del Imperio Romano. Período que abarca hasta que esos dialectos se diferenciaron los unos de los otros lo suficiente como para que se les considerase el período temprano de las lenguas romances; diferenciación que se suele asignar al siglo IX aproximadamente.

Extensión y usos del latín

El latín se utiliza en la liturgia de la Iglesia católica romana. Se considera una lengua muerta aunque existen esfuerzos notables por revivirla en medios radiofónicos y prensa de Ciudad del Vaticano.

Literatura


- Literatura latina
- Séneca
- Literaturas por idiomas

Véase también


- Locuciones latinas en español.
- Nombres romanos: acerca de los nombres personales entre los romanos.

Enlaces externos


- [http://www.freelang.net/espanol/diccionario/latin.html Diccionario Freelang] - Diccionario latín-español/español-latín.
- [http://www.perseus.tufts.edu/cgi-bin/resolveform?lang=Latin Charlton T. Lewis & Charles Short: A Latin Dictionary (at Perseus Project)]
- [http://www.textkit.com Textkit] - Una excelente página que contiene libros gratuitos para principiantes y textos en general.
-
Categoría:Roma Antigua als:Latein ja:ラテン語 ko:라틴어 simple:Latin language th:ภาษาละติน zh-min-nan:Latin-gí

Cielo

El cielo se define a menudo como lo que una persona ve cuando mira hacia arriba desde alguna parte de la Tierra. El cenit es el punto del cielo que se corresponde con la vertical del lugar, y su opuesto se denomina nadir. En astronomía, cielo es sinónimo de esfera celestial: una bóveda imaginaria sobre la cual se distribuyen el Sol, las estrellas, los planetas y la Luna. La esfera celestial se divide en regiones denominadas constelaciones. En meteorología el término cielo hace referencia a la zona gaseosa más densa de la atmósfera de un planeta. El color del cielo es resultado de la radiación difusa, interacción de la luz solar con la atmósfera. En un día de sol el cielo de nuestro planeta se ve generalmente celeste. El color varía entre el naranja y rojo durante el amanecer y al atardecer. Cuando llega la noche el color pasa a ser un azul muy oscuro, casi negro. Durante el día el sol se puede ver en el cielo, a menos que esté oculto por las nubes. Durante la noche (y en cierto grado durante el día) la Luna, las estrellas y, en ocasiones, algunos planetas vecinos son visibles en el cielo. Algunos de los fenómenos naturales vistos en el cielo son las nubes, el arco iris y la aurora. El relámpago se puede ver en el cielo durante las tormentas eléctricas. Como resultado de actividades humanas, la niebla se ve a menudo sobre ciudades grandes durante las primeras horas del día.

Enlaces externos


- [http://enebro.pntic.mec.es/~fmag0006/cielo/Color_del_Cielo.htm ¿Por qué el cielo es azul?] Categoría:Astronomía [[got:

Indoeuropeo

El indoeuropeo es la lengua madre común reconstruída a partir de las relaciones entre el sánscrito, el griego clásico, el latín, el alemán y otras lenguas. Se trata pues de una lengua reconstruída, es decir, muerta y de la que no se tienen testimonio escrito, y que ha sido deducida a partir de las semejanzas entre diversas lenguas hijas. Esta reconstrucción se lleva a cabo según una metodología establecida por la rama de la lingüística conocida como lingüística comparada. Se supone que el idioma indoeuropeo se hablaba en el año 3000 a.C., y que hacia el 2000 a.C. ya existían rasgos de diferenciación notables entre las lenguas nacidas del mismo. La lingüística comparada (también conocida como lingüística histórica) nació como disciplina precisamente con la reconstrucción del antiguo indoeuropeo. En el estudio de la evolución del antiguo indoeuropeo tuvo especial relevancia la determinación de las leyes de Grimm y Verner que establecieron una correspondencia fonética constante entre algunos fonemas de las distintas lenguas de la familia. Un principio básico que se estableció entonces es el de la constancia del cambio fonético. Éste establece —de forma simplificada— que en el paso de la lengua madre a una lengua hija, si un sonido o serie de sonidos cambia, ese cambio se produce en todas las palabras en las que aparezca. Así, por ejemplo, sabemos que el verbo inglés have no está relacionado con el castellano haber, sino con caber, puesto que, según lo que llamamos ley de Grimm, el fonema /k/ indoeuropeo pasa a /h/ en las lenguas germánicas (como el inglés) pero se conserva como /k/ en latín y griego. La evolución del fonema /k/ se ha utilizado para hacer una división general de las lenguas indoeuropeas. Ciertas familias de idiomas de origen indoeuropeo (albano, armenio, indoiranio, eslavo y en parte el báltico) un fonema que se presupone perteneciente al protoindoeuropeo /k/ se convierte en la sibilante /s/. El ejemplo más divulgado de esta regla es el del cambio que se observa de la palabra 'ciento', que en sánscrito se dice /shatám/ en latín se escribe centum (y se pronunciaría /kentum/), mientras que en avéstico la palabra se convirtió en satem, lo que atestigua el paso de la k a la s. Por eso las lenguas indoeuropeas se han clasificado bien por pertenecer a la rama occidental (del centum), o bien a la oriental (del satem). No obstante, muchos lingüistas no aceptaron ese criterio de dividir la familia en dos ramas porque ello significaba que la fragmentación se había producido en épocas muy tempranas y además, porque, aún siendo un rasgo de gran interés, no es el único elemento decisivo que diferencia en dos ramas el grupo indoeuropeo. Se supone que existió en época remota una lengua común. Probablemente un pueblo se extendió cultural y militarmente y acabo absorbiendo diversas razas diferentes, y que hablaban previamente lenguas distintas, formándose los subgrupos lingüísticos derivados de la lengua madre común: el grupo de lenguas germánicas, el grupo celta, el latín, el griego, el medo, el persa, el grupo hindú, y probablemente los grupos ilirio y eslavo, la mayoría subdivididos a su vez en múltiples ramas y sub - ramas lingüísticas. La primera división de las lenguas indoeuropeas es la de los grupos danubiano y nórdico. El grupo nórdico dio origen (probablemente) a los grupos indoario (sánscrito y luego vedico, pánscrito, hindú, luego nueve lenguas derivadas), iranio (medo, persa, curdo, oseta y pashtu), armenio, ilirio (albanés y otros) y baltoeslavo (subdividido en grupo balto, origen del letón, lituano y otros; y en grupo eslavo, origen del ruso, búlgaro, serbocroata, checo, polaco y otros). El grupo danubiano dio origen a cinco grupos: griego (dividido en aqueo, jonio - y de la mezcla de ambos eolio -, dorio, griego del noroeste, y otros), itálico (origen del latín y lenguas cercanas, sabélico, osco-umbro y otros), centroasiático (origen del tocario y otros), celta (origen del bretón, britano, galo, y otros), y germano (dividido a su vez en la rama tracio-frigia, la rama nórdica origen del noruego, sueco, danés y otros, la rama gótica, y la rama alemana, origen del alemán, el inglés y otros).

Los pueblos indoeuropeos

No puede hablarse de una raza indoeuropea. Cuando aparece la palabra indoeuropeo, está referida siempre no a un pueblo como tal, sino a un pueblo o grupo de pueblos que hablan lenguas indoeuropeas, que es uno de los grandes grupos lingüísticos de la humanidad. Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, este término designaba una raza, también denominada raza aria al ser los arios de los textos Védicos , quienes presuntamente llevaron las lenguas Indo-Europeas al Indostán. Esta raza se caracterizaba por su piel blanca y sus cabellos claros. Con la llegada del nacional-socialismo al poder, el término alcanzó sus mayores niveles de manipulación. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, los estudiosos empezaron a plantearse limitar la utilización del término a lo estrictamente lingüístico.

Ver también


- Lista de raíces indoeuropeas category:Lenguas indoeuropeas

Ío (mitología)

:Este artículo trata del personaje de la mitología griega. Para otros usos, vea Ío. Ío]] En la mitología griega Ío (en griego Ίώ) era la doncella de Argos, hija de Ínaco, sacerdotisa de Hera, que fue amada por Zeus. Hera, celosa, sorprendió a su marido con Ío. El dios para salvar a la joven la convirtió en una ternera blanca. La diosa le exigió al esposo que se la entregara y encargó al gigante de cien ojos Argos que la vigilara. Zeus encargó a Hermes que la rescatara y así lo hizo matando al guardián. Esto llenó de furia a Hera, quien ató a los cuernos de la ternera un tábano que la picaba sin cesar y que obligó a Ío a huir corriendo por el mundo sin rumbo fijo. El final del viaje fue Egipto, donde encontró descanso y fue devuelta a la condición de mujer por las caricias de Zeus. De ambos nació Epafo. Ío fue confundida con la Isis egipcia y la Astarté fenicia. Io als:Io (Mythologie) ja:イオ ko:이오 (신화)

Isis

] En la mitología egipcia Isis es, al mismo tiempo, hermana y esposa de Osiris. Su nombre original era Istet, que significa literalmente trono o asiento. Osiris reinaba en el Antiguo Egipto con paz, armonía y sabiduría. El Nilo fertilizaba la tierra y las cosechas eran abundantes. Sus súbditos eran felices. Un día, Osiris salió de viaje para conocer otras civilizaciones y dejó el reino bajo el mando de su esposa. Seth, el hermano envidioso, se sintió humillado, pues creía que él debería gobernar y no Isis. Cuando el dios volvió, Seth quiso hacer una gran fiesta de bienvenida y lanzó un desafío a los invitados: aquél que entrase en el cofre que Seth había traído, éste lo regalaba como prueba de fidelidad. Muchos intentaron pero el cofre o era pequeño o era grande. Osiris, curioso, quiso probar y le servió perfectamente bien. Seth sabía la medida del hermano y era por esto que el cofre le había servido como un guante. Inmediatamente el hermano, junto con 72 cómplices, cerraron herméticamente la caja de metal y la tiraron en el Nilo. Isis, con amor y confianza, empezó su "aventura" tras el cuerpo de su esposo. Después de varias y duras caminadas por Egipto, la diosa encuentra el cofre con los restos de Osiris. Pero Seth, en su maldad sin fin, robó el cadáver y lo cortó en 14 pedazos que, nuevamente, se tiraron por todo el reino. Isis no se rinde y, con la ayuda de su hermana Nephtis (ésta esposa de Seth), recorren cada parte del reino. Finalmente consiguen encontrarlo, con excepción del pene. Sin embargo, Isis, además de esposa, era maga, y con su magia construye con madera un pene artificial y logra tener relaciones sexuales con Osiris, quedándose embarazada de Horus, el dios halcón, que posteriormente vengaría su padre en una furiosa batalla con Seth. Isis también es muchas veces representada sentada y ostentando un tocado con el disco solar, ya que ella es hija de Ra, el dios Sol. Podemos ver igualmente las alas de milano, simbolizando su maternidad, o sea, que está abriendo sus brazos para bendecir sus devotos e hijos. Categoría:Dioses egipcios ja:イシス ko:이시스

Deméter

Deméter o Demetra (en griego Δημήτηρ o Δημητρα, «diosa madre» o quizás «madre distribuidora») es la diosa griega de la tierra, de las plantas, la agricultura, nutricia pura de la tierra verde y joven, vivificadora ciclo de la vida y la muerte, y protectora del matrimonio y la ley sagrada. Se la venera como la «portadora de las estaciones» en un himno homérico, un sutil signo de que era adorada mucho antes de la llegada de los Olímpicos. Junto con su hija Perséfone era también la figura central de los misterios eleusinos que precedieron al panteón olímpico. Es fácil confundir a Deméter con Gaia o Rea, y con Cibeles. Los epítetos de la diosa revelan lo amplio de sus funciones en la vida griega. Deméter y Coré («la doncella») solían ser invocadas como to theo («las dos diosas»), y así aparecen en las inscripciones en griego lineal B del Pylos micénico en tiempos pre-helénicos. Es bastante probable que existiese una relación con los cultos a diosas de la Creta <