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InquisiciónLa llamada Inquisición medieval fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir las herejías, específicamente los cátaros.Fue un tribunal eclesiatico en el que se castigaban las herejías,la caracteristica mas representativa que tiene la inquisición de los reinos de la peninsula iberica a la de otros lugares fue que actuaban sin dependencia del Vaticano.
cátaros en 1475]]
Inquisición española
En la España medieval y hasta los Reyes Católicos, cristianos, judíos y musulmanes habían convivido pacíficamente en un clima de tolerancia religiosa absolutamente diferente del resto de Europa y de la parte musulmana de España, donde desde los almorávides a los almohades, igual que en el Mágreb, se sentenciaba a muerte los no musulmanes.
A lo largo de la Reconquista, periódicamente se daban disturbios contra los judíos, provocados por frailes exaltados, que tenían eco entre la población porque los judíos no podían poseer tierras y muchos de ellos se dedicaban al oficio de prestamista.
Después de unir Castilla y Aragón y terminar la Reconquista, los Reyes Católicos quisieron imponer una política centralizadora de «paz social» que enfrentó a la comunidad cristiana con la minoría judía y los conversos.
La bula del Papa Sixto IV autorizaba (en realidad, obligaba) a los Reyes Católicos a nombrar inquisidores en sus reinos, un tribunal eclesiástico controlado por la Corona (1478). Este tipo de inquisición se extendió por toda la península, convirtiéndose en la única institución común a todos los españoles, con excepción de la propia Corona, a quien servía como instrumento del poder real.
Historia de la Inquisición en España
- Fundación (1478 a 1530: gran actividad. Objetivo principal: los conversos y otros herejes, los focos protestantes de la Universidad de Alcalá de Henares y de Sevilla. Periodo de severas penas.
- Decaída (1530 a 1640. La actividad del tribunal fue menor, salvo un pequeño rebrote durante el reinado de Felipe II. El Santo Oficio se hizo más burocrático. El objetivo principal en esta época fueron los cristianos nuevos y la censura de libros a causa de la represión ideológica derivada del Concilio de Trento. Empezó una represión contra los erasmistas (Carlos I era erasmista). La falta de reos hizo a los inquisidores extender su jurisdicción a causas relativas a sodomía y se encargó de vigilar estrechamente las actividades de los extranjeros relacionadas con delitos ideológicos y de fe.
- Rebrote (1640 a 1660). Se reinició la actividad, principalmente sobre conversos o cristianos nuevos.
- Disolución (1668 a 1820): inactividad cada vez mayor. El tribunal se limitó a coartar la libertad de expresión y a impedir la propagación de las ideas ilustradas o excesivamente progresistas. El maestro valenciano Cayetano Ripoll fue el último condenado a muerte por el tribunal.
La Inquisición se suprimió en España durante el Trienio liberal (1820), y aunque el reaccionario Fernando VII derogó toda la legislación de ese periodo, la supresión de la Inquisición fue lo único que respetó. Las prácticas de tortura y las ejecuciones de la justicia civil durante este reinado, muy frecuentes y que no terminaron hasta su muerte (1833) y quizá un poco más, se atribuyen a la Inquisición, pero no es cierto. Para esa época la Inquisición llevaba mucho tiempo casi inactiva y, por supuesto sin aplicar la pena capital. Sin embargo, Larra sostuvo irónicamente y quizá con razón en su artículo "Fígaro en el cementerio" la curiosa teoría de que la Inquisición sólo había cambiado de nombre: "Más allá: ¡santo Dios! Aquí yace la Inquisición, hija de la fe y del fanatismo: murió de vejez. Con todo, anduve buscando alguna nota de resurrección: o todavía no la habían puesto, o no se debía de poner nunca. Alguno de los que se entretienen en poner letreros en las paredes había escrito, sin embargo, con yeso en una esquina, que no parecía sino que se estaba saliendo, aun antes de borrarse: Gobernación. ¡Qué insolentes son los que ponen letreros en las paredes! Ni los sepulcros respetan."
Es posible que algo semejante a la Inquisición actuase durante la primera Guerra Carlista, en las zonas dominadas por los carlistas, puesto que una de las medidas de gobierno que preconizaba Carlos de Borbón era la reimplantación de la Inquisición.
Organización interna
Consejo de la General y Suprema Inquisición
Elaboraba instrucciones para los tribunales, examinaba informes de las vistas, ordenaba inspecciones, revisaba causas, y actuaba como tribunal para los miembros del Santo Oficio que hubiesen cometido algún crimen. El presidente era el inquisidor general. Los demás eran prelados, letrados e inquisidores provinciales designados por el rey.
Tribunales
Los tribunales que juzgaban a los reos estaban formados por tres inquisidores, la gran mayoría clérigos seculares con sesuda formación jurídica, además de otros funcionarios como fiscales, secretarios, alguaciles, notarios e incluso la oscura figura de un defensor del reo, cuyo papel se limitaba por lo general a asesorar a este en cuestiones de procedimiento.
Familiares
Sin salario fijo. Fomentaban la delación, recibían testificaciones y prendían a los acusados. A pesar de ser los personajes más odiados por la población, su número creció de manera notable por el hecho aparejado al cargo de hallarse exentos de contribuciones fiscales; podían ir armados y poseían privilegio de jurisdicción; su prestigio social venía del hecho de que ser familiar del Santo Oficio era una prueba de limpieza de sangre.
Proceso penal
Edicto de gracia
También llamado (según la época) edicto de fe: un periodo de 30 ó 40 días para que el acusado confesase su culpa y entonces no se le aplicase la confiscación de sus bienes, la prisión perpetua ni la pena de muerte.
La delación, así como el proceso, era secreta: los denunciados no conocían en ningún momento de qué se les acusaba, lo que fomentaba las conductas paranoicas e incluso que se acusasen de hechos que en realidad no figuraban en la denuncia, agravando la acusación y por tanto la gravedad de la sentencia. El secreto sumarial con que el Santo Oficio llevaba sus procesos provocaba una gran temor en la población y convertía a cualquier ciudadano en un posible delator o colaborador del tribunal. Se podía denunciar no sólo a personas, sino libros.
Detención
En una cárcel especial mantenida por la Inquisición mediante la confiscación y secuestro de todos los bienes de los reos; no se informaba a estos de las acusaciones que se vertían contra ellos.
Investigación
Para establecer la verdad (o no) de la acusación.
Incomunicada, la víctima ignoraba por completo los cargos que se le imputaban y la identidad del delator (lo que fomentaba la denuncia banal).
Se hacía para sufragar los sueldos de los delatores, los gastos del proceso y el mantenimiento de la víctima; eso provocaba el alargamiento de los procesos y las denuncias injustificadas y fomentaba la corrupción en el seno del mismo tribunal.
Juicio
La víctima contaba con un abogado defensor, que no la defendía sino meramente le amonestaba a que confesase sus culpas o le asesoraba en cuestiones de procedimiento. Todo acababa en absolución o condena. La condena podía ser leve o vehemente. En el primer caso el castigo podía ser una multa, una reprensión y llevar un sambenito en todo momento para que la gente supiese que había sido penitenciado por el Santo Oficio y prestase atención a lo que decía por si volvía a cometer herejía. Una reincidencia en este caso equivalía a la pena de muerte. En el segundo caso, era, según la fórmula, "relajado al brazo seglar", esto es, entregado a la jurisdicción legal ordinaria para su ejecución. Si el reo a ajusticiar se arrepentía, se le ahorcaba (baja condición social) o se le degollaba (alta condición social); si no abjuraba de sus errores, se le quemaba vivo. Los procesos podían hacerse también en ausencia del reo, de forma que si se sentenciaba al mismo a la máxima pena, se les podía quemar en efigie, en forma de un muñeco con sus rasgos. Si el reo había muerto ya, se desenterraban sus huesos y se quemaban. Eso pasó, por ejemplo, con los padres del humanista Juan Luis Vives.
Manifestación pública de la Inquisición en busca de ejemplaridad. Era un festejo público muy costoso, así que se esperaba a que hubiese varios reos para quemarlos en conjunto. Si durante la investigación, la víctima confesaba su culpabilidad, esto era considerado prueba. Si la evidencia era defectuosa, la víctima se negaba a confesar o la confesión era parcial, era sometida a tormento hasta que confesara. La pena máxima para herejes reincidentes o impenitentes era la muerte en la hoguera.
Postura actual de la Iglesia
En Italia, Galileo Galilei (1564 1642) fue obligado por la Inquisición a abjurar de su teoría heliocéntrica, que proponía que el Sol no giraba alrededor de la Tierra sino al revés. Irónicamente, Galileo usó como fuente de información la Biblia para publicar sus teorías e investigaciones.
En el año 2000 el papa Juan Pablo II pidió perdón por los errores que hubieran cometido los hombres de la Iglesia a lo largo de la historia, así como por haber dejado de hacer el bien necesario en favor de judíos y otras minorías perseguidas; no obstante, sostuvo la inocencia de la Iglesia como institución.
Enlaces externos
- [http://www.geocities.com/urunuela34/inquisicion/principal.htm Portal dedicado a la Inquisición española]
Bibliografía
- Julio Caro Baroja, El señor inquisidor y otras vidas por oficio, Madrid: Alianza Editorial, 1968.
- Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles (1880)
Categoría:Cristianismo en España
Categoría:Historia del derecho
Categoría:Iglesia católica
Categoría:Sociología
Categoría:Inquisición
ja:異端審問
1184__NOTOC__
Siglo: Tabla anual siglo XII (siglo XI - siglo XII - siglo XIII)
Década: Años 1150 - Años 1160 - Años 1170 - Años 1180 - Años 1190 - Años 1200 - Años 1210
Años: 1179 1180 1181 1182 1183 - 1184 - 1185 1186 1187 1188 1189
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Acontecimientos:
- Se inicia la construcción de la Giralda en Sevilla
- 18 de marzo - Japón: Batalla de Ichi no Tani, en la cual Las fuerzas del clan Minamoto (Genji) derrotan a las del clan Taira (Heike).
Nacimientos:
Fallecimientos:
Categoría: Siglo XII
ko:1184년
LanguedocLanguedoc (en occitano Lengadòc) es una región del sur de Francia, antiguamente llamada Gotia o región Narbonense. Forma parte de la región administrativa de Languedoc-Rosellón.
Lengua de oc
El nombre hace referencia a la lengua occitana que se habla en esta región y en otras vecinas. El nombre del idioma viene de la palabra oc que en occitano medieval significa 'sí', en contraste con el francés del norte o lengua de oïl (pronunciado uí, ancestro del francés moderno oui). La palabra oc provenía del latín hoc, en tanto que oïl se derivó del latín hoc ille. La palabra occitano se desprende del nombre de la región histórica de Occitania, que a su vez viene de Aquitania, antigua región administativa romana.
Categoría:Regiones naturales de Francia
Francia
La República Francesa o Francia (en francés: République Française), es un país europeo (ubicado en el centro de Europa Occidental) que forma parte de la Unión Europea (UE) de la cual es uno de sus fundadores.
Limita al sur con España (623 Km), Andorra (56.6 Km), Mónaco (4.4 Km) y el mar Mediterráneo, al norte con el Canal de la Mancha, al oeste con el océano Atlántico, al este con Bélgica (620 Km), Luxemburgo (73 Km), Alemania (451 Km), Suiza (573 Km) e Italia (488 Km).
Origen del Nombre
Etimológicamente Francia deviene en Tierra de los franceses. Su nombre deriva de la tribu de los francos que invadió la Galia durante el siglo V, en tiempos de la desintegración del Imperio Romano de Occidente. Los francos y los galos —germanos y celtas, ambos indoarios— fusionados y junto a diversos grupos importantes dieron origen a los franceses. Aun en la actualidad se suele emplear "franco" o "galo" para designar a lo que es "francés" o a lo que está relacionado con lo francés. La configuración de sus fronteras geográficas en el continente europeo, que con el paso del tiempo ha adquirido el país, ha hecho que se le dé el nombre de el hexágono.
Historia
Artículo principal: Historia de Francia
La historia de Francia se remonta a los orígenes de la Galia, antiguo nombre con que se le designaba. Poblada por tribus Celtas, desde el Mediterráneo, recibió aportes griegos (la comercial Massalia, hoy Marsella, fue fundada por los griegos). Recibió asimismo aportes romanos, inicialmente desde la Galia Cisalpina. La Galia fue descrita por el conquistador romano Cayo Julio César, en un libro sobre aquella guerra donde relata sus triunfos sobre los galos y su adalid Vercingetórix, quien consiguió unificar a todas las tribus galas antes de la derrota final en el sitio de Alesia.
Latinizándose y cristianizándose floreció la Civilización Galorromana participando del mundo clásico. Lugdunum (hoy Lyon), capital de la romana Galia Lugdunense, se convirtió además en un importante centro cristiano. Los francos incursionaron inicialmente en la Galia belga, integrándose gradualmente en todo el resto de la Galia fundan el Regnum Francorum, y con ellos la monarquía francesa es comúnmente datada en el siglo V, con la dinastía merovingia que hubo de detener, en unión con otros pueblos, a los hunos. A esta le siguió la dinastía carolingia, llamada así en honor a Carlos Martel, quien contuvo el avance de los árabes (que conquistando Hispania incursionaron en la Galia Aquitanense), venciéndolos definitivamente en la batalla de Poitiers. Su nieto Carlomagno convirtió el reino en un gran imperio, el Imperio Carolingio, que desde las Galias, llegó a ocupar gran parte de Europa, generando en su gobierno un notable desarrollo y estímulo de la cultura conocido como el Renacimiento Carolingio. Los nietos de Carlomagno se dividieron el imperio en tres partes (siglo IX). La parte occidental, Francia, la parte oriental, considerada el orígen de lo que hoy es Alemania, y la parte central (la Lotaringia) que incluía lo que ahora es Italia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y las zonas fronterizas entre Francia y Alemania.
Los descendientes de Carlomagno gobernaron Francia hasta el año 987, cuando Hugo Capeto, duque de la Isla de Francia y conde de París, fue coronado rey de Francia. Francia es protagonista principal participando del feudalismo, de las guerras de las cruzadas, de las ferias, de las universidades, del renacimiento, de los descubrimientos geográficos. En el siglo XVI es lugar de enfrentamiento entre católicos y protestantes durante las Guerras de religión de Francia. Una rama importante de esta nueva dinastía son los borbones, cuyo máximo representante es el absolutista Rey Sol, Luis XIV, quien con sus ministros (Richelieu y Mazarino, entre otros) consagró la hegemonía de Francia (en lo político, económico, social, cultural, lingüístico, militar) imponiéndose sobre Europa en el Siglo de Oro Francés. En total la dinastía Capeta reinó sobre Francia hasta 1792, cuando la revolución francesa estableció una república en un período de constantes cambios radicales que comenzaron en 1789 (precedidos por La Ilustración cuyas ideas difundió La enciclopedia). Las potencias extranjeras se aliaron para intervenir en Francia procurando derrotar a la revolución en las llamadas Guerras Revolucionarias Francesas, pero sus ideales continuarían su expansión triunfante gracias a la contraofensiva de Napoleón en las Guerras Napoleónicas.
El siglo XIX estuvo marcado por cuatro importantes periodos. El gobierno de Napoleón Bonaparte o Napoleón I -genio estadista y militar que restauró territorialmente el Imperio que mil años antes Carlomagno formó- que con su Imperio Napoleónico extendió progresivamente los dominios territoriales de Francia hasta la frontera rusa, y que tuvo que enfrentar en guerras sin precedentes a Europa entera. La restauración monárquica entre 1815 y 1848, con las revoluciones de 1830 y 1848 que contagiaron a toda Europa. El Segundo Imperio de Luis Napoleón III, sobrino del anterior Bonaparte, con quien se acentuó el proceso de industrialización y colonización. Y el establecimiento de la Tercera República en las últimas décadas del siglo.
A pesar de su victoria final en las dos guerras mundiales, Francia sufrió extensos daños sobre su imperio colonial, su economía y su población, viendo afectado su rango de nación-estado dominante en la escena mundial.
Francia ha estado siempre en el centro de la construcción de la UE, de que ha sido parte fundamental desde los origenes de ésta a mediados del siglo XX.
Desde 1958, ha construído una democracia presidencial -quinta república- que no ha sucumbido a las inestabilidades experimentadas en los primeros régimenes parlamentarios. Francia es por sus propios medios potencia nuclear y espacial.
En las décadas recientes, Francia ha fortalecido la relación de cooperación mutua con Alemania, lo que le ha garantizado una excelente integración con la economía del resto de Europa.
Véase también: Historia de París.
Gobierno y política
Artículo principal: Gobierno y política de Francia
La actual Constitución de Francia (constitución de la quinta república) fue aprobada por un referendum público el 28 de septiembre de 1958. Desde su implementación ha fortalecido favorablemente la autoridad del poder ejecutivo en relación con el parlamento. Bajo la constitución, el presidente es elegido directamente por un período de 5 años (originalmente eran 7 años). El arbitraje del presidente se asegura el funcionamiento regular de los poderes públicos y la continuidad del estado. El presidente designa al primer ministro, quien preside sobre el Gabinete, comanda a las fuerzas armadas y concluye tratados. El Gabinete o Consejo de Ministros es nombrado por el Presidente a propuesta del Primer Ministro. Esta organización del gobierno se conoce como república semipresidencialista.
La Asamblea Nacional (Assemblée Nationale) es el principal cuerpo legislativo. Sus 577 diputados son electos directamente por un término de 5 años y todos los asientos son votados en cada elección. Los 321 senadores son elegidos por un colegio electoral (es un sufragio indirecto) por términos de 9 años y un tercio del senado es renovado cada 3 años. Los poderes legislativos del senado son limitados, la asamblea nacional es quien posee la palabra final de ocurrir una disputa entre ambas cámaras. El gobierno posee una fuerte influencia sobre la forma de la agenda parlamentaria. Además existe un Consejo Constitucional (9 miembros): Control de la constitucionalidad de las leyes y Contencioso electoral.
Son ciudadanos franceses todos los franceses mayores de 18 años.
Organización político-administrativa
senado 3 Auvernia 4 Baja Normandía 5 Borgoña 6 Bretaña 7 Centro 8 Champaña-Ardenas 9 Córcega 10 Franco Condado 11 Alta Normandía 12 Isla de Francia 13 Languedoc-Rosellón 14 Lemosín 15 Lorena 16 Mediodía-Pirineos 17 Norte-Paso de Calais 18 Países del Loira 19 Picardía 20 Poitou-Charentes 21 Provenza-Alpes-Costa Azul 22 Ródano-Alpes]]
Artículo principal: Organización político-administrativa de Francia
Francia se divide administrativamente en regiones, departamentos, distritos, cantones, y municipios (o comunas). Adicionalmente cuenta con colectividades, territorios y dependencias. El departamento más extenso es la Guayana Francesa con 91.000 km², y el más poblado es París con más de 11 millones de habitantes.
Las 26 regiones y sus correspondientes 100 departamentos son de la metrópoli o de ultramar. Las 22 regiones metropolitanas (v. cuadro adjunto) están constituídas por 96 departamentos metropolitanos, y estos por 329 distritos, los que están conformados por 3.879 cantones, y estos a su vez por 36.568 comunas o municipios. Las 4 regiones de ultramar están constituídas por 4 departamentos de ultramar : Reunión, Guadalupe, Martinica y Guayana Francesa.
Las colectividades son de ultramar o sui géneris. Las 4 colectividades de ultramar son San Pedro y Miquelón, Mayotte, Polinesia Francesa, y Wallis y Futuna. Y 1 colectividad sui géneris : Nueva Caledonia.
1 territorio de ultramar conformado por las Tierras Australes (Kerguelen, Crozet, Nueva Amsterdam y San Paul) y las Tierras Antárticas (Tierra Adelia y Estación Dumont d'Urville), cuya denominación general es Tierras Australes y Antárticas Francesas
6 dependencias son islas francesas dispersas y actualmente deshabitadas: Clipperton, en el nor-oriente del Océano Pacífico (administrada desde la Polinesia Francesa); y Europa, Gloriosa, Saint Cristopher, Tromelin, y Bassas da India, en el sur-occidente del Océano Índico (administradas desde el departamento de la Reunión
Geografía
Artículo principal: Geografía de Francia
El territorio francés tiene una extensión de 675.417 km², lo que representa el 0,50% de las tierras emergidas del planeta (Puesto 40º en el mundo). Esto sin considerar la Tierra Adelia, pues el Tratado Antártico (1959) ha dejado en suspenso el reconocimiento de todas las soberanías en dicha región. La Francia metropolitana, es decir europea, cuenta con 551.695 km² (dato del Instituto Geográfico Nacional francés). Las aguas interiores cubren el 0,26% de la superficie continental francesa.
Fronteras naturales
La demarcación política de la Francia continental europea se apoya en sus "fronteras naturales" siendo estas (en sentido antihorario): el Mar del Norte, el Canal de la Mancha, el Golfo de Gascuña (Océano Atlántico); los Pirineos; el Golfo de León, la Costa Azul (Mar Mediterráneo); los Alpes; los Montes Jura; el río Rin. El Rin es frontera sólo en una parte de su curso, punto desde el cual y hasta el Mar del Norte, no existen accidentes geográficos que delimiten «naturalmente» la frontera con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. La isla francesa más importante en Europa es Córcega, ubicada en el mar Mediterráneo. En la Francia metropolitana las fronteras se extienden a lo largo de 2.889 km y la línea costera por otros 3.427 km.
El territorio de Francia no es solamente europeo sino también americano, africano, asiático y oceánico. En África, Asia y Oceanía, se trata de territorio insular. En América también es insular, siendo a la vez continental en la Guayana Francesa. La Guayana Francesa limita al norte con el Océano Atlántico (378 km); al oeste con los ríos Litani-Lawa-Maroni (Surinam: 510 km), al este con el río Oyapoque y al sur con los montes Tumuc Humac (Brasil: 673 km). En la isla San Martín tiene una frontera meridional con las Antillas holandesas (10.2 km).
Relieve
Francia posee una amplia variedad de paisajes, los cuales van desde llanuras costeras hacia el norte y oeste del país, a las cadenas montañosas en el sur (los Pirineos) y el sudeste (los Alpes), de los cuales estos últimos contienen al Mont Blanc con 4808 metros de altura (el más alto de Europa occidental y de toda la UE). Otros macizos montañosos son El Jura (en la frontera con Suiza), las Ardenas, el Macizo Central y la Cordillera de los Vosgos. El punto más bajo está en el delta del río Ródano: -2 m.
Las tierras de Francia son muy fértiles, lo que la convierte en una potencia agropecuaria mundial. Uso de los suelos (en la Francia metropolitana): Producción agropecuaria 56% (tierras de labrantío 33%, cosechas permanentes 3%, pastos permanentes 20%), masa forestal (bosques y arbolado) 26%, otros 18%. Los bosques se extienden sobre la superficie de la Francia metropolitana hasta cubrir más de 140.000 km (en la UE solo Suecia y Finlandia le superan). Las zonas especialmente protegidas conforman el 8% del territorio nacional.
La Guayana Francesa, ubicada en Sudamérica, forma parte del Macizo Guayano-venezolano, teniendo el 90% de su territorio cubierto por la selva tropical (principalmente bosques).
Hidrografía
Los ríos más importantes de Francia son, en la vertiente atlántica: Loira, Garona, Dordoña (en el Golfo de Gascuña), y Sena (en el Canal de la Mancha). En la vertiente mediterránea el Ródano (en el Golfo de León), con su afluente el Saona. También tiene parte de las cuencas de los ríos Rin, Mosa, Mosela y Escalda (que desembocan en el Mar del Norte). El río interior más extenso es el Loira, con más de 1.000 km.
El lago más extenso es el Lemán o Ginebra (582 km²), compartido con Suiza.
El suelo francés no solo es regado generosamente por ríos (y lagos o lagunas) sino que además la irrigación se complementa con una extensa red de canales.
Francia en Europa tiene costas en el Mar del Norte, el Canal de La Mancha, el Golfo de Gascuña (Océano Atlántico), el Golfo de León y la Costa Azul (Mar Mediterráneo). Francia tiene 5 500 Km de costas. Las costas francesas son bañadas por los océanos Atlántico, Índico, y Pacífico. La Zona Marítima de Francia es de 12 millas contadas desde la costa, y la Zona Económica Exclusiva se extiende hasta las 200 millas desde la costa (11 millones de km²). Son numerosas sus hermosas playas, verdaderas delicias para los bañistas, en el continente la más famosa es Saint-Tropez.
Francia cuenta con diversos archipiélagos, siendo sus principales islas: Nueva Caledonia (que es la más extensa: 16,372 km²), Córcega (8,722 km²), Kerguelen (6,675 km²), Reunión (2,512 km²), Guadalupe (1,528 km²), Lifou (1,150 km²), Martinica (1,100 km²), Tahití (1,042 km²), Maré (650 km²) y Mayotte (374 km²), entre muchas otras.
Climatología
Francia cuenta con tres climas principales: oceánico (al oeste), mediterráneo (al sureste) y continental (al centro y al este).
Flora y Fauna
En la Francia metropolitana hay 136 especies de árboles, algo excepcional tratándose de un país europeo. Las especies vegetales cultivadas para consumo humano directo y para la producción agro-industrial son de suma importancia ocupando grandes espacios de la superficie francesa, destacándose la vid y el trigo entre muchas otras. Las poblaciones de animales mayores son numerosas en el caso de las especies para uso y consumo humano (debido a la intensiva crianza y explotación), destacándose entre ellas millones de reses, cerdos, ovejas, cabras, además de caballos. La cantidad de venados y ciervos en estado salvaje se está incrementando constantemente gracias a políticas especialmente orientadas con este objetivo. También abundan otras especies menores como conejos y aves de corral. Actualmente se garantiza la protección de las especies autóctonas no domésticas, con la creación de parques nacionales y reservas naturales, así como por la reintroducción de especies que fueron exterminadas en el país (oso pardo, lince, bisonte europeo, buitre leonado y quebrantahuesos, entre otros).
Francia es el primer productor agropecuario (y de sus derivados) de la Unión Europea, siendo sus productos estrella sus vinos y sus quesos, ambos de inmejorable calidad mundial.
Medio Urbano
En Francia existen todas las dimensiones de centros poblados, desde los más pequeños hasta los mayores, incluyendo la moderna megalópolis que es París. En las zonas urbanas viven aproximadamente tres cuartas partes de la población (quienes disfrutan de una excelente infraestructura). Todos los centros urbanos están enlazados por una extensa red de caminos y carreteras (más de 800 mil km). La población goza también del servicio ferroviario más rápido del mundo (los TGV tienen fama mundial). Las comunicaciones y transportes de personas y mercaderías se encuentran favorecidas por numerosos y eficientes canales, puertos y aeropuertos considerados entre los mejores del planeta. Las ciudades combinan arquitectónicamente tradición y modernidad, y entre varios aspectos tienen una belleza magnética y un estilo que atraen a los visitantes. Principalmente la capital es generosamente prolija en monumentos artísticos e históricos, algo que sin embargo no ha sido limitación para que uno en especial se convierta en su símbolo, por encima de los demás: La Torre Eiffel.
Ver: Entorno natural de la Unión Europea, Islas francesas
Economía
Artículo principal: Economía de Francia
La economía de Francia combina un gran número de empresas privadas con la intervención estatal. Amplios campos de tierra fértil, la aplicación de tecnología moderna y subsidios adecuados provenientes principalmente del PAC, han convertido a Francia en el líder en producción agropecuaria de toda Europa occidental.
El gobierno mantiene una influencia considerable sobre sectores clave de infraestructura, siendo dueño mayoritario de firmas de vías férreas, electricidad, aviación y telecomunicaciones, aunque ha disminuído gradualmente su control sobre estos sectores desde el comienzo de los años 1990, cediendo partes de la empresa estatal de telefonía (France Télécom así como de la aerocomercial Air France (el Concorde, que es el avión comercial más veloz que ha surcado los aires, es francés), así como en las industrias de seguros, bancos y defensa. No obstante, la planificación y el entendimiento entre el estado y las empresas privadas está posibilitando la creación de gigantes industriales y comerciales, (como en el sector químico-farmacéutico por ejemplo, o en el de los grandes almacenes como Carrefour). Su gran potencia científica y tecnológica se refleja en su gran poder industrial que abarca diferentes campos entre ellos el aeroespacial, reflejado en la empresa Airbus, y en los cohetes Ariane; y en transportes son afamados sus TGV (Trenes de Gran Velocidad), el puente de Millau (que es el más alto del mundo), y el franco-británico Eurotúnel (cuya mayor extensión se halla por debajo del mar). En televisión y radiodifusión, principalmente Tv5 y Radio Francia Internacional (ambas básicamente estatales) transmiten la señal francesa hasta todos los extremos del planeta. En la actividad industrial los sectores que dominan la economía francesa son principalmente ocho: la industria automotriz, la transformación de materiales, las edificaciones y obras públicas, las telecomunicaciones y tecnología de la información y de la comunicación, la industria aeronáutica y espacial, la industria agroalimenticia, la industria química, y la industria de la moda y el lujo.
Es también una gran potencia comercial. En el sector terciario (es decir de servicios), destaca peculiarmente el turismo, ningún país del mundo recibe más visitantes extranjeros que Francia. Según la Organización Mundial del Turismo, Francia es el país que más turistas extranjeros recibe (75 millones de visitantes extranjeros por año), lo que le da al turismo un lugar destacado dentro de la economía del país.
Francia se unió a la eurozona (de la que es cofundadora), adoptando el euro el 1 de enero de 1999, que reemplazó por completo su moneda, el franco desde comienzos del 2002.
Ver: Economía de la Unión Europea
Demografía
Artículo principal: Demografía de Francia
Francia posee 63.213.894 habitantes (2005), de los cuales 60.656.178 habitan en la Francia metropolitana, es decir europea (con una densidad de 93,59 hab./km²). Alrededor del 75% vive en núcleos urbanos. París con sus más de once millones de habitantes es una de las ciudades más grandes del mundo, y es la más poblada de la Unión Europea. Otras ciudades importantes son Lyon y Marsella (que superan el millón y medio de habitantes) siendo casi igualadas por Lille (que sin embargo, con su conurbación transfronteriza las supera: llega a los dos millones de pobladores). Actualmente Burdeos también ha superado el millón de pobladores.
La esperanza de vida al nacer es de 82,2 años para las mujeres y de 74,6 años para los varones. En la República Francesa las vacaciones pagadas legales suman cinco semanas en cada año laboral.
La población originaria está compuesta por varios grupos étnicos, principalmente descendientes de celtas, fundamentalmente galos, que dieron nombre a la región de la Galia, hoy Francia (que incluía también Bélgica, Luxemburgo y Suiza). En el proceso histórico formativo de la Francia actual son también significativas las poblaciones de origen griego, romano, germano, corso, gitano, judío y árabe.
Más del 90% de la población ha nacido dentro del país. Entre los extranjeros que se van integrando a la nueva Francia predominan los magrebíes, italianos, españoles, portugueses, polacos y subsaharianos. El mayor número de inmigrantes en los últimos años proviene del magreb.
Ver: Demografía de la Unión Europea
Lengua
La lengua oficial es el francés, el cual es hablado por la totalidad de la población. Además co-existen lenguas regionales como el provenzal, el bretón, el corso, el alsaciano, el vasco y el catalán. También un porcentaje de la población es bilingüe o trilingüe del francés con idiomas extranjeros tales como el inglés, el español, el alemán, el italiano y el árabe. El francés es la segunda lengua extranjera más estudiada en Europa (solo superada por el inglés). Francia es el país con más francófonos del mundo, seguido por Canadá, Bélgica, Suiza, Argelia, entre otros. Francia pertenece a la organización internacional de la Francofonía, cuyo Alto Consejo de la Francofonía, cifra en el mundo (1998) más de 173 millones de francófonos, más otros 110 millones de "francisants" (personas que usan el francés con diferentes grados de dominio) y adicionalmente otros millones de estudiantes que en todo el mundo aprenden el francés como lengua extranjera.
Religión
La República Francesa oficialmente es un estado laico. En su población están representadas las principales confesiones religiosas: Católica 81%, musulmana 7%, protestante 2%, judía 1,5%, budista 1%, ortodoxa 0,5%, otras 7%.
Cultura
Artículo principal: Cultura de Francia
En Francia la educación es gratuita en todos sus niveles, tanto para los estudiantes franceses como para los extranjeros (el Gobierno subvenciona el 94% de los costos de los estudios superiores en Francia). La Universidad de La Sorbona (o Universidad de París) es una de las más antiguas y prestigiosas del mundo.
El porcentaje del Presupuesto Nacional destinado a la Educación y la Cultura alcanza al 22% del presupuesto del Estado (adicionalmente los presupuestos locales asignan una partida).
Literatura
Grandes son los aportes con que la literatura de Francia a enriquecido la literatura universal. La literatura francesa incluye tanto a los ciudadanos franceses (siendo numerosísimos los destacados escritores de Francia), como a los francógrafos de otros países (por ejemplo el poeta y escritor belga Maurice Maeterlinck, o el poeta senegalés Léopold Sedar Senghor). Su influencia ha marcado notoriamente la literatura de muchos importantes autores, países y lenguas (un ejemplo es el cubano Alejo Carpentier, grande de la literatura hispanoamericana). La influencia francesa marca su impronta evidente en la irrupción del denominado "boom latinoamericano". En las letras francesas hay brillantes mujeres, cultas, intelectuales, tal es el caso de Christine de Pisan (1364-1430), Madame de La Fayette (1634-1692), Madame de Stäel (1766-1817), Flora Tristán (1803-1844), George Sand (Amandine Aurore Lucie Dupin, 1804-1876), y también las del grupo del "Nouveau Roman" (Simone de Beauvoir, 1908-1986; Margarite Yourcenar, 1903-1987; Marguerite Duras, 1914-1996; y Nathalie Sarraute, 1900-1999), luego también Marie Etienne (1938) y Elisabeth Quin, entre otras. Once escritores franceses han sido galardonados con el Premio Nobel de Literatura desde el siglo XX: Frédéric Mistral, Romain Rolland, Anatole France, Henri Bergson, Roger Martin du Gard, André Gide, François Mauriac, Albert Camus, Alexis Saint-Léger Léger, Jean-Paul Sartre, y Claude Simon.
Música
Francia ha brindado los compositores más notables en la historia de la humanidad (con Italia y Alemania). Tiene representantes en las distintas épocas. Desde antes del año 1000 se destaca el canto gregoriano empleado en las liturgias. En Francia se creó la polifonía (superposición de líneas melódicas). En la denominada Ars Antiqua, se le atribuye a Carlomagno el "Scholae Cantorum" (783 d.C.). Es el "Juramento de Estrasburgo" (842) la obra lírica francesa más importante del medioevo, en el s. XI sobresalieron los Cantares de Gesta (entre ellos el "Cantar de Roldán"), y destacan de la edad media Léonin (n.1142) y Adam de la Halle ("Adam le Bossu"), siendo especialmente notorio el que Francia sea la cuna en la que nacieron los "Trovadores" (s. XII) y el "Ars Nova" (s. XIV). Del renacimiento sobresalen Guillaume Dufay y Champion de Chambonnières, y de las etapas clásica y barroca Louis Couperin, Jean Baptiste Lully, Jean-Philippe Rameau, François Couperin, y Etienne Méhul. Sería en el romanticismo cuando la música de Francia haría de París el centro musical del mundo. Destacaron Jacques Aubert, Hector Berlioz, Charles Gounoud, César Franck, Edouard Lalo, Georges Bizet y Jules Massenet, y también se incluyen en este grupo Jacques Offenbach, Franz Liszt y Federico Chopin. Sobresalieron en el modernismo Gabriel Fauré, Claude Debussy, Paul Dukas, Jean Roger-Ducasse y Maurice Ravel. En los tiempos contemporáneos surgen nuevas generaciones de compositores con los que Francia mantiene un lugar privilegiado en la creación musical.
Arquitectura
Los aportes de Francia a la arquitectura mundial son de primerísimo orden. Los celtas dejaron su huella también en la erección de grandes monolitos o megalitos, y la presencia griega desde el siglo VI a.C. se recuerda hoy en la herencia clásica de Massalia (Marsella). El estilo romano tiene bellos ejemplos en la Maison Carrée ("Casa Cuadrada"), templo romano edificado entre 138-161 a.C., o en el Pont du Gard construido entre los años 40 y 60 d.C., en Nimes, sur de Francia (majestuoso vestigio de la era romana, declarado patrimonio universal en 1985). Es símbolo del arte romanesco la Catedral de Arlés construida en Provenza en el s. XII. Francia inventó el estilo gótico, cuyos productos se aprecian en las Catedrales de Chartres, Amiens, Estrasburgo, y muchísimas más. El renacimiento surgido en Italia, tiene su estilo arquitectónico representado magistralmente en el Castillo de Blois o en el Palacio de Fontainebleau entre otros. El arte barroco (también de origen italiano), y el rococó (invención francesa) tienen obras extraordinarias en Francia. Tal es el caso del Palacio del Louvre (Construido por Claudio Perrault, decorado por Lebrun), la Iglesia de Santa Genoveva (conocida como "el Panteón", edificada por Soufflot), entre tantos otros. El modernismo o arte moderno en arquitectura abarca todo el s. XIX y la mitad del XX, y en él Gustave Eiffel revolucionó la teoría y práctica arquitectónica de su tiempo en la construcción de gigantescos puentes y en el empleo de materiales como el acero. Su obra más famosa es la llamada Torre Eiffel. Otro grande de la arquitectura universal es Le Corbusier, un innovador y funcionalista celebrado especialmente por sus aportes urbanísticos en las edificaciones de viviendas y conjuntos habitacionales.
Escultura
En Francia la escultura ha evolucionado desde antiguo por diversos estilos, sobresaliendo en todos ellos: Prehistórico, romano, cristiano, románico, gótico, renacentista, barroco y rococó (Houdon, el escultor más grande del s. XVIII: Voltaire), neoclásico (Frederic Auguste Bartholdi: Estatua de la Libertad), romántico (Auguste Rodin, el más grande de todos los tiempos: El pensador, El beso), y los contemporáneos.
Deportes
- :Categoría:Deporte de Francia
- 50px en los Juegos Olímpicos
Véase también
- Títulos Nobiliarios en Francia
- Unión Europea
- Relaciones franco-alemanas
- Francofonía
Enlaces externos
- [http://www.premier-ministre.gouv.fr/es/ Portal del primer ministro]
- [http://www.france.diplomatie.fr/france/es/histoire/ Historia de Francia]
- [http://http://www.conseil-constitutionnel.fr/langues/espagnol/indexesp.htm Constitución Francesa]
- [http://www.francofil.net/es/ Recursos en internet]
- [http://www.diplomatie.gouv.fr/thema/dossier.ES.asp?DOS=FRANCOFO Francofonía]
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CátarosEl catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento de carácter gnóstico que surgió a mediados del siglo X, etiquetado como herético por la Iglesia Católica de la época. Hubo comunidades cátaras por toda Europa occidental, pero su foco central estuvo en el Languedoc, en Occitania (Provenza, en el sur de Francia).
Etimología
El nombre «cátaro» viene probablemente del griego καθαρός (kazarós): ‘puros’. Otro origen sugerido es el término latino cattus: ‘gato’, asociado habitualmente a brujas y herejes. Probablemente esta etimología es un simple mito creado por algunos católicos. Una de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: «Hos nostra Germania cátharos appéllat».
Los cátaros fueron denominados también albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. El nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Álbiga). Esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la herejía estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. También recibieron el nombre de «poblicantes», siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.
Orígenes
Las doctrinas cátaras llegaron probablemente desde Europa oriental a través de las rutas comerciales. Los albigenses también recibieron el nombre de búlgaros (Bougres) y, al parecer, también mantuvieron relaciones con los bogomilos de Tracia. Parece ser que sus doctrinas tuvieron grandes similitudes con las de los bogominobreslos e incluso más con las de los paulicianos, con lo que estuvieron conectados. Sin embargo, es difícil formarse una idea exacta de las doctrinas cátaras, ya que los datos sobre ellos provienen fundamentalmente de sus enemigos. Los escasos textos cátaros que aún existen (Rituel cathare de Lyon y Nouveau Testament en provençal) contienen escasa información acerca de sus creencias y prácticas morales. Lo que parece cierto es que formaron una facción antisacerdotal opuesta a la iglesia católica, la cual mostró abiertamente su oposición a la corrupción de los clérigos.
Los teólogos cátaros, llamados cáthari (‘puros‘ o ‘perfectos’) y en Francia, «hombres buenos» o «buenos creyentes») fueron pocos en número. El grueso de los creyentes (credentes) no estaban iniciados en la doctrina en absoluto, simplemente fueron liberados de cualquier prohibición moral u obligación religiosa a condición de que prometieran, mediante una ceremonia llamada convenenza, convertirse en cátaros mediante la recepción del consolamentum, el bautismo del Espíritu Santo, antes de su muerte.
Los primeros cátaros aparecieron en Lemosín entre 1012 y 1020. Algunos fueron descubiertos y ejecutados en Tolosa en 1022. La creciente secta fue condenada en los sínodos de Charroux (Vienne) (1028) y Tolosa (1056). Se enviaron predicadores para combatir la propaganda cátara a principios del siglo XII. Sin embargo, los cátaros ganaron influencia en Occitania debido a la protección dispensada por Guillermo, duque de Aquitania, y por una proporción significativa de la nobleza occitana. El pueblo estaba impresionado por los Perfectos y por la predicación antisacerdotal de Pedro de Bruys y Enrique de Lausanne en Perigord.
Creencias
Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán.
Esta era una característica distintiva del gnosticismo, el neoplatonismo, el maniqueísmo y la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por las antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaban Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.
Los cátaros también creían que las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial. La forma de escapar al ciclo de reencarnaciones era vivir una vida ascética y no ser corrompido por el mundo. Aquellos que siguiesen estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, y tenían el poder de borrar los pecados y conexiones con el mundo material de las personas, de forma que fuesen al cielo cuando murieran. Los Perfectos vivían de forma irreprochablemente frugal, en claro contraste con la vida dentro de la corrupta y opulenta Iglesia de la época.
Comúnmente, la ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente podría incluso dejar de comer para acelerar la muerte y evitar la "contaminación" del mundo. El consolamentum era el único sacramento de la fe cátara.
No tenían ningún rito matrimonial, ya que la procreación (traer más almas al mundo material) estaba mal vista. Estaba permitida la práctica de la homosexualidad (que en esa época se denominaba «sodomía»), ya que las prácticas sexuales eran permitidas siempre que no produjeran nuevos hijos.
Los cátaros tenían también otras creencias que eran odiosas para el resto de la sociedad medieval. Creían que Jesús había sido una aparición, un fantasma, que mostró el camino a Dios. Rechazaron creer que el buen Dios se hubiese reencarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el dios Yahvé del Antiguo Testamento era en verdad el diablo, ya que había creado el mundo y debido también a sus cualidades («celoso», «vengativo», «de sangre») y a sus actividades como «Dios de la Guerra».
A las mujeres se las trataba como iguales, ya que la forma física era irrelevante. Anteriormente esas almas pudieron haber estado en cuerpos de hombre y podrían volver a tener cuerpos de hombre otra vez.
Una de las ideas que resultaron más heréticas en la Europa feudal fue la creencia de que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material. Denominar a los juramentos pecado era muy peligroso en una sociedad en la que el analfabetismo era norma común y casi todas las transacciones comerciales y compromisos de fidelidad se basaban en juramentos.
Supresión
En 1147, el papa Eugenio III envió un legado a los distritos afectados para detener el progreso de los cátaros. Los escasos y aislados éxitos de Bernardo de Claraval no pudieron ocultar los pobres resultados de la misión ni el poder de la secta en la Occitania de la época. Las misiones del cardenal Pedro (de San Crisógono) a Tolosa y el Tolosado en 1178, y de Enrique, cardenal-obispo de Albano, en 1180-1181, obtuvieron éxitos momentáneos. La expedición armada de Enrique de Albano, que tomó la fortaleza de Lavaur, no extinguió el movimiento.
Las persistentes decisiones de los concilios contra los cátaros en este periodo —en particular, las del Concilio de Tours (1163) y del Tercer Concilio de Letrán (1179)— apenas tuvieron mayor efecto. Cuando Inocencio III llegó al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento cátaro.
Esfuerzos pacíficos para combatir a los cátaros
A raíz de este hecho, la posibilidad cada vez más real de que Inocencio III decidiese resolver el problema cátaro mediante una cruzada provocó un cambio muy importante en la política occitana: la alianza de los condes de Tolosa con la Casa de Barcelona. Así, si Raimundo V (1148-1194) y Alfonso II de Aragón (1162-1196) habían sido siempre rivales, en el año 1200, se concertó el matrimonio entre Raimundo VI de Tolosa (1194-1222) y Eleonor de Aragón, hermana de Pedro I el Católico quien, en el 1204, acabaría ampliando los dominios de la Corona de Aragón con el Lenguadoc casándose con María, la única heredera de Guillermo VIII de Montpellier.
Al principio el papa Inocencio III probó con la conversión pacífica, enviando unos cuantos legados a las zonas afectadas. Los legados tenían plenos poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, éstos no tuvieron que lidiar únicamente con los cátaros, con los nobles que los protegían o con el pueblo que los veneraba, sino también con los obispos de la zona, que rechazaban la autoridad extraordinaria que el papa había conferido a los legados. Hasta tal punto que en 1204, Inocencio III suspendió la autoridad de los obispos en Occitania. Sin embargo, no obtuvieron resultados, incluso después de haber participado en el coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros, presidido en Beziers en 1204, por el rey aragonés Pedro el Católico.
El legado papal y monje cisterciense Pedro de Castelnau, conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó a la cima excomulgando al conde de Tolosa, Raimundo VI (1207) como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado cerca de la abadía de Saint Gilles, donde se había reunido con Raimundo VI, el 14 de enero de 1208, por un escudero de Raimundo de Tolosa. El escudero afirmó que no actuaba por orden de su señor, pero este hecho fue aprovechado por el papa para ordenar a sus legados que predicasen una cruzada contra los albigenses (de acuerdo con la Enciclopedia Católica, el asesinato se realizó «probablemente con la connivencia de Raimundo VI de Tolosa»).
Eel Santo Padre convocó al rey Felipe II Augusto de Francia para dirigir una cruzada contra los cátaros, pero esa primera convocatoria fue desestimada por el monarca francés, al que le urgía más por el conflicto con el rey inglés Juan Sin Tierra. Entonces Pedro el Católico, acabado de casar, acudió a Roma en donde Inocencio III le coronó solemnemente y, de esta manera, el rey de la Corona de Aragón se convertía en vasallo de la Santa Sede, con la cual se comprometía a pagar un tributo. Con este gesto, Pedro el Católico pretendía proteger sus dominios del ataque de una posible cruzada; por su parte, el Santo Padre, receloso de la actitud del rey catalán hacia los príncipes occitanos sospechosos de tolerar la herejía (o incluso de practicarla), no quiso delegar nunca la dirección de la cruzada a Pedro el Católico sino, únicamente, asegurarse de que no se opusiera; seguramente para ganarse el favor papal, el rey catalán y su hermano Alfonso II de Provenza tomaron medidas contra los cátaros provenzales.
La cruzada contra la herejía
En el 1207, al mismo tiempo que Inocencio III renovaba las llamadas a la cruzada contra los herejes, dirigidas ahora no sólo al rey de Francia, sino también al duque de Borgoña y a los condes de Nevers, de Bar i de Dreux, entre otros, el legado papal Pedro de Castelnau dictó sentencia de excomunión contra Raimundo VI, ya que el conde de Tolosa no había acceptado las condiciones de paz propuestas por el legado, en el que se obligaba a los barones occitanos no admitir judíos en la administración de sus dominios, a devolver los bienes expoliados a la Iglesia y, sobre todo, a perseguir los herejes. A raíz de la excomunión, Raimundo VI tuvo una entrevista con Pedro de Castelnau en Sant Geli en enero de 1208, muy tempestuosa y conflictiva, de la que no salió ningún acuerdo.
Así, la cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia, posiblemente instigada por el decreto papal estableciendo que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad. Esto constituía una invitación abierta para el pillaje masivo con las bendiciones de la Iglesia ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes de la causa cátara. Así, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar por la Iglesia. Inocencio encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II Augusto de Francia, el cual aunque declina participar, sí que permite a sus vasallos unirse a la expedición.
La llegada de los cruzados va a producir una situación de guerra civil en Occitania. Por un lado, debido a sus contenciosos con su sobrino, Ramón Roger Trencavel —vizconde de Albí, Beziers y Carcasona—, Raimundo VI de Tolosa dirige el ejército cruzado hacia los dominios del de Trencavel, junto con otros señores occitanos tales como el conde de Valentines, el de Auvernia, el vizconde de Anduze y los obispos de Burdeos, Bazas, Cahors y Agen. Por otro lado, en Tolosa se produce un fuerte conflicto social entre la «compañía blanca», creada por el obispo Folquet para luchar contra los usureros y los herejes, y la «compañía negra». El obispo consigue la adhesión de los sectores populares, enfrentados con los ricos, muchos de los cuales eran cátaros.
En un famoso incidente en 1209, la mayor parte de la población de Beziers fue brutalmente asesinada tras la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Císter, Arnaldo Amalric. Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los católicos, respondió, según el cronista cisterciense Cessari d’Heisterbach: «Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos». La Enciclopedia Católica niega que estas palabras fueran pronunciadas nunca.
La masacre de Beziers, que, según el cronista de la época Guillermo de Tudela, obedecía a un plan preconcebido de los cruzados de exterminar a los habitantes de las villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona, la cual, asediada, tendrá que rendirse por falta de agua. Aquí sin embargo, los cruzados, tal como lo habían negociado los cruzados con el rey Pedro el Católico (señor feudal de Ramón Roger Trencavel), no masacraron a la población, sinó que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. En Carcasona, muere Ramón Roger Trencavel. Sus dominios son otorgados por el legado papal al noble francés Simón de Montfort, el cual entre 1210 y 1211, conquista los bastiones cátaros de Bram, Minerva, Termes, Cabaret y Lavaur (este último con la ayuda de la compañía blanca del obispo Folquet de Tolosa). A partir de entonces se comienza a actuar contra los cátaros, condenándoles a morir en la hoguera.
La batalla de Muret
La masacre de Besiers y el expolio de los Trencavel por Simón de Montfort van a crear entre los poderes occitanos un sentimiento de rechazo hacia la cruzada. Así, en 1209, poco después de la caída de Carcasona, Raimundo VI y los cónsules de Tolosa van a negarse a entregarle a Arnaldo Amalric los cátaros refugiados en la ciudad. Como consecuencia, el legado pronuncia una nueva sentencia de excomunión contra Raimundo VI y lanza un interdicto contra la ciudad de Tolosa.
Para conjurar la amenaza que la cruzada anticátara comportaba contra todos los poders occitanos, Raimundo VI, después de haberse entrevistado con otros monarcas cristianos –el emperador del Sacro Imperio Otón IV, los reyes Felipe II Augusto de Francia y Pedro el Católico de Aragón, intenta obtener de Inocencio III unas condicions de reconciliación más favorables. El papa accede a resolver el problema religioso y político del catarismo en un concilio occitano. Sin embargo, en las reuniones conciliares de Saint Gilles (julio de 1210) y Montpellier (febrero de 1211), el legado Arnaldo Amalric impide la reconciliación imponiendo al conde de Tolosa unas condicions muy duras, tales como la expulsión de los caballeros de la ciudad, y su partida a Tierra Santa.
Después del concilio de Montpellier, y con el apoyo de todos los poderes occitanos –príncipes, señores de castillos o comunas urbanas amenazadas por la cruzada, Raimundo VI vuelve a Tolosa y expulsa al obispo Folquet. Acto seguido, Simón de Montfort comienza el asedio Tolosa, en junio de 1211, pero tiene que retirarse ante la resistencia de la ciudad.
Para poder enfrentarse a Simón de Montfort, visto en Occitania como un ocupante extranjero, los poderes occitanos necesitaban un aliado poderoso y de ortodoxia católica indudable, para evitar que el de Montfort pudiera demandar la prédicación de una nueva cruzada. Así pues, Raimundo VI, los cónsules de Tolosa, el conde de Foix y el de Comenge se dirigieron al rey de Aragón, Pedro el Católico, vasallo de la Santa Sede tras su coronación en Roma el 1204 y uno de los artífices de la victória cristiana contra los musulmanes en las Navas de Tolosa (julio de 1212). También, en 1198, Pedro el Católico había adoptado medidas contra los herejes de sus dominios.
En el conflicto político y religioso occitano, Pedro el Católico, nunca favorable ni tolerante con los cátaros, intervino para defender sus vasallos amenazados por la rapiña de Simón de Montfort. El barón francés, incluso después de pactar el matrimonio de su hija Amicia con el hijo de Pedro el Católico, Jaime –el futuro Jaime I (1213-1276), continuó atacando a los vasallos occitanos del rey aragonés. Por su parte, Pedro el Católico buscaba medidas de reconciliación, y así, en 1211, ocupa el castillo de Foix con la promesa de cederlo a Simón de Montfort, sólo si se demostraba que el conde era hostil a la Iglesia.
A principios de 1213, Inocencio III, recibida la queja de Pedro el Católico contra Simón de Montfort por impedir la reconciliación, ordena a Arnaldo Amalric, entonces arzobispo de Narbona, negociar con Pedro el Católico e iniciar la pacificación del Languedoc. Sin embargo, en el sínodo de Lavaur, al cual acude el rey aragonés, Simón de Montfort rechaza la conciliación y se pronuncia por la deposición del conde de Tolosa, a pesar de la actitud de Raimundo VI, favorable a acceptar todas las condiciones de la Santa Sede. En respuesta a Simón, Pedro el Católico se declara protector de todos los barones occitanos amenazados y del municipio de Tolosa.
A pesar de todo, viendo que ese era el único medio seguro de erradicar la herejía, el papa Inocencio III se pone de parte de Simón de Montfort, llegándose así a una situación de confrontación armada, resuelta en la batalla de Muret, el 12 de septiembre de 1213, en la que el rey catalán, defensor de Raimundo VI y de los poderes occitanos, es vencido y asesinado. Acto seguido, Simón de Montfort entra en Tolosa, acompañado del nuevo legado papal, Pedro de Benevento, y de Luís, hijo de Felipe II Augusto de Francia. En noviembre de 1215, el Cuarto Concilio de Letrán reconocerá a Simón de Montfort como conde de Tolosa, desposeyendo a Raimundo VI, exiliado en Cataluña después de la batalla de Muret.
El 1216, en la corte de París, Simón de Montfort presta homenaje al rey Felipe II Augusto de Francia como duque de Narbona, conde de Tolosa y vizconde de Besiers y Carcasona. Fue, sin embargo, un dominio efímero. En 1217, estalla en Languedoc una revuelta dirigida por Raimundo el Joven —el futuro Raimundo VII de Tolosa (1222-1249), que culmina en la muerte de Simón— en 1218 y en el retorno a Tolosa de Raimundo VI, padre de Raimundo el Joven.
El fin de la guerra
La guerra terminó definitivamente con el tratado de París (1229), por el que el rey de Francia desposeyó a la Casa de Tolosa de la mayor parte de sus feudos y a la de Beziers (los Trencavel) de todos ellos. La independencia de los príncipes occitanos tocaba a su fin. Sin embargo, a pesar de las masacres y la represión, el catarismo no se extinguió.
La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando incesantemente en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todos el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montségur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona.
El 16 de marzo de 1244, tuvo lugar una enorme y simbólicamente importante masacre, en donde los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, fueron arrojados a una enorme hoguera en el prat des cramats junto al pie del castillo. Más aún, el «Santo Padre» (mediante el Concilio de Narbona, en 1235 y la bula Ad Extirpanda, en 1252) decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros.
Perseguidos y ajusticiados por la Inquisisión y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo subrepticiamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando en revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto, la Inquisición había desarrollado vastas investigaciones (encuestas), que habían aterrorizado la zona. La secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros. El último Perfecto murió al inicio del siglo XIV.
Influencias
De acuerdo con algunos, Christian Rosencreuz, el mítico fundador de los Rosacruces, pudo haber estado relacionado con algún movimiento clandestino cátaro que se ocultó para evitar a la Inquisición. Sin embargo, esto parece improbable, puesto que no hay ninguna evidencia de que el movimiento cátaro aún existiese en tiempos de Rosencreuz ni que el mismo Rosencreuz existiera en absoluto.
Otros cátaros
Los paulicianos eran una secta semejante; habían sido llevados a la región de Tracia en el sureste europeo en el siglo IX, donde se unieron con los bogomilos. Durante la segunda mitad del siglo XII, contaron con gran fuerza e influencia en Bulgaria, Albania y Eslovenia. Se dividieron en dos ramas, conocidos como los albanenses (absolutamente duales) y los garatenses (duales pero moderados). Estas comunidades «heréticas» llegaron a Italia durante los siglos XI y XII. Los milaneses adheridos a este credo recibían el nombre de patarini (o patarines), por su procedencia de Pataria, una calle de Milán muy frecuentada por grupos de menesterosos. El movimiento de los patarines cobró cierta importancia el siglo XI, como movimiento reformista, enfatizando la acción de los laicos enfrentados a la corrupción del clero.
categoría:Religión
categoría:Inquisición
ja:カタリ派
simple:Cathar
1475Siglo: Tabla anual siglo XV (Siglo XIV - Siglo XV - Siglo XVI)
Década: Años 1440 - Años 1450 - Años 1460 - Años 1470 - Años 1480 - Años 1490 - Años 1500
Años: 1470 1471 1472 1473 1474 - 1475 - 1476 1477 1478 1479 1480
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Acontecimientos
- Los turcos invaden Bosnia-Herzegovina y Valaquia, y ocupan la península de Crimea.
Nacimientos
- 6 de marzo - Miguel Ángel, pintor, escultor y arquitecto italiano.
- Tomás Moro.
- Vasco Núñez de Balboa.
Fallecimientos
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Categoría: Siglo XV
ko:1475년
simple:1475
Reyes Católicos
El Papa Alejandro VI, concedió el título de Reyes Católicos a Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla, como compensación porque antes había otorgado el título de Rey Cristianísimo al rey de Francia.
El reinado de los Reyes Católicos sucedió en la época del tránsito del mundo medieval al mundo moderno. Con su enlace se consiguió la unión, con la dinastía de los Trastámara, de las Coronas de Castilla y de Aragón.
Los Reyes establecieron una monarquía fuerte frente a las apetencias de poder de eclesiásticos y nobles. Se consiguió la unión territorial con la conquista de Granada, de Navarra y de las Canarias.
Los Reyes establecieron una política exterior común marcada por el carácter diplomático de Fernando el Católico que supondría la hegemonía española durante las épocas siguientes. El descubrimiento de América en 1492 supuso un gran paso para la historia mundial.
Esta Monarquía Católica abrió posibilidades a la economía, a la ciencia y acentuó la expansión atlántica que continuaría en los siguientes siglos.
Véase artículo Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.
Política interior
Unificación territorial
Comienzo del reinado
Ver artículo Guerra civil castellana (1475 a 1479)
Conquista de Granada
Después de la guerra civil castellana se reanudó la conquista del reino nazarita de Granada. Aprovechando que el reino de Granada se encontraba en crisis dinástica entre el sultán, su hermano el Zagal y su hijo Boabdil; se comenzó una guerra por la conquista de Granada. Se distinguen varias fases:
- (1469): Se casan los Reyes Católicos.
- (1484 a 1487): Conquista de la parte occidental del reino. Boabdil firma un tratado con los Reyes según el cual entregaría Granada a cambio de que le dieran un señorío en la zona oriental de reino.
- (1488 a 1490): Empieza la conquista del oriente del reino. Se traslada la base de operaciones a Murcia. Durante esta etapa se rinde el Zagal.
- (1490 a 1492): Se exige a Boabdil la entrega de Granada. Al enterase el pueblo granadino de lo pactado opone resistencia que es respondida por los ejércitos de los Reyes. Al final Boabdil entrega Granada tras unas negociaciones secretas.
La victoria de esta guerra significó:
- La aparición de un ejército estructurado y profesional, independiente de la nobleza, que estaría formado por los tercios reales.
- La aportación de grandes recursos económicos.
- El reparto de los territorios granadinos entre señores de la nobleza, apareciendo así nuevos señoríos.
La conquista de Navarra
En 1512 Fernando el Católico pidió permiso a Navarra -aliada natural de Francia (comprender esto en el ambiente de rivalidad hispano-francés)- para que las tropas españolas pasaran por Navarra para atacar a Francia. La respuesta negativa por parte del rey navarro fue motivo suficiente para que Fernando el Católico ordenara al duque de Alba la ocupación de Navarra incorporándose así la parte española del Reino de Navarra a la Monarquía Católica.
Incorporación de las islas Canarias
La soberanía del archipiélago canario le fue concedida a Castilla por el Tratado de Alcaçovas (1479) que definía los territorios españoles y portugueses.
Sin embargo, las islas no serían totalmente sometidas hasta la conquista de Tenerife en 1496.
Instituciones políticas
Reino de Castilla
Se remodeló el Consejo Real en las Cortes de Toledo de 1480 haciéndolo más estructurado y dividiéndolo en partes.
Se formó la Audiencia de Granada. Se produjo un aumento en la Hacienda castellana debido a los impuestos y a los señoríos procedentes del reparto del territorio nazarita.
Para controlar el bandolerismo en los caminos y en general el hurto se instituyó la Santa Hermandad en 1467. En los municipios se instauraron los corregidores, la autoridad pertinente en el ámbito municipal.
Corona de Aragón
Apenas se modificó. Lo más importante fue el mayor poder que se dio a los lugartenientes de la zona y el establecimiento del sorteo electoral consistente en sacar de una bolsa un papel con el candidato propuesto.
Política religiosa
El Papa Inocencio VIII concedió a los Reyes Católicos el derecho de Patronato sobre Granada y Canarias lo que suponía el control del Estado en los asuntos religiosos.
Una bula del Papa Sixto IV en 1478 creó la Inquisición en Castilla para un control de la pureza de la fe, y más tarde en Aragón. La Inquisición fue la única institución común para los dos reinos. Fue muy dura la etapa de Fray Tomás de Torquemada como Inquisidor General.
En 1492 se expulsó a los judíos -de gran poder económico- de España produciéndose una crisis económica. Salieron de España unos dos tercios, convirtiéndose los demás. También se obligó a los musulmanes a convertirse al cristianismo -pasándose a llamar moriscos- o a abandonar España.
El resultado de esta acción de limpieza religiosa fue la creación de un país de civilización cristiana y el comienzo de la identificación de patria y religión.
Economía y sociedad
La expulsión de los judíos supuso una gran pérdida económica para España.
La base económica de la Monarquía Católica estaba en la agricultura, en la ganadería lanar y en la exportación de materias primas. Castilla era la potencia industrial y comercial más grande de la época y Aragón no le seguía de lejos. Para defender la riqueza que suponía la lana, los Reyes concedieron privilegios a la Mesta con la Ley de Defensa de las Cañadas de 1489, amenazadas por los agricultores. Se protegió a los artesanos por medio del comercio interno.
Social y económicamente se favoreció a la alta nobleza que aumentó su poder económico con los señoríos granadinos. Las Leyes de Toro de 1505 fortalecieron la institución del mayorazgo.
En Cataluña se solucionó el problema de los payeses de remensa con la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1468) que suprimió los malos usos y obligó a los campesinos a pagar nuevos impuestos.
Política exterior
La política exterior agresiva y expansionista llevada a cabo por Fernando e Isabel fue posible gracias a una serie de factores:
- La iniciativa diplomática de Fernando II de Aragón. Su propósito era conseguir los mejores acuerdos para su reino. Continúa la política tradicional de Aragón hacia el Mediterráneo con la vista puesta en Oriente, como lo demuestra su blasón (ver más abajo Blasones).
- La eficiencia del ejército de la Corona al mando del general Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán. Fernández de Córdoba organizó el ejército sobre una nueva unidad de combate, el tercio, o tercios reales.
- La gran aportación de recursos económicos procedentes de la industria y del comercio de la lana y del trigo.
- La política matrimonial de los reyes.
Política matrimonial
La política de los Reyes Católicos incluyó también las alianzas por los matrimonios de sus hijos. Fueron éstos:
- Isabel, casada con Alfonso de Portugal.
- Juan, casado con Margarita de Austria y muerto prematuramente (1497). Está enterrado en el monasterio de Santo Tomás de Ávila.
- Juana, casó con Felipe de Austria (Felipe el Hermoso)
- María, casada con Manuel de Portugal, su concuñado.
- Catalina, que casó con primero con el príncipe Arturo de Inglaterra, y tras la prematura muerte de éste, con su hermano, el que más adelante sería Enrique VIII de Inglaterra.
En otras palabras, esta se orientó en la búsqueda de la alianza con Portugal y en la creación de una coalición opuesta a Francia.
La expansión por el mediterráneo: Italia
Una vez finalizada la conquista de Granada, el rey Carlos VIII de Francia firmó con Fernando el Católico en 1493 el Tratado de Barcelona, mediante el cual Aragón recupera el Rosellón y la Cerdaña a cambio de su postura neutral ante un inminente ataque francés al reino de Nápoles. El ejército de Carlos VIII se situó en el sur de Italia destituyendo al rey Ferrante de Nápoles (pariente de Fernando el Católico). La situación de Francia en la península Itálica no gustó al Papa -el valenciano Alejandro VI- el cual pidió ayuda a los Reyes Católicos. Fernando no dudó en intervenir y en poco tiempo, y gracias al ejército del Gran Capitán, los franceses fueron expulsados y el rey Ferrante recuperó el trono napolitano.
En 1500 el nuevo rey Luis XII de Francia firmó con Fernando el Católico el Tratado de Granada para ocupar los ejércitos de ambos países el reino de Nápoles. Fernando el Católico accedió y el rey Ferrante de Nápoles volvió a ser destituido. Ambos ejércitos ocuparon la zona, pero las discrepancias comenzaron a surgir entre ambos ejércitos y comienza una lucha de guerrillas. Pese a la inferioridad numérica del ejército del Gran Capitán, derrota a los franceses y los expulsa de Italia. Nápoles es conquistada e incluida a la Corona de Aragón.
Durante el fin del reinado de Fernando el Católico se reanuda la intervención de España en asuntos italianos. Los Reyes Católicos participan en la Liga de Cambray de 1508, convocada por el Papa Julio II contra Venecia. Después de esta liga comienzan a producirse roces entre el Pontífice y Francia. Por el auxilio que pide el Papa, Fernando el Católico rodea Roma con sus tropas ante un posible ataque francés para destituir al Papa. En este contexto se produce la incorporación de Navarra a la corona.
La expansión norteafricana
Después de la conquista de Granada, los Reyes Católicos deciden comenzar una conquista por el norte de África con una doble intención:
- Eliminar los focos de la piratería berberisca de la zona.
- Comenzar una acción evangelizadora por el Magreb.
La conquista comenzó con la cogida de Melilla por Pedro de Estopiñán en 1497 y se reanudó en 1505 con la toma de Mazalquivir. Se ocuparon el Peñón de Vélez, Orán, Bugía, Argel, Túnez, La Goleta y Trípoli.
Cabe destacar la misión evangelizadora llevada a cabo por el cardenal Cisneros. La conquista de África tuvo que ser finalizada en 1510- aunque nunca se tuvo intención de conquistarla entera, sólo hubo interés por el norte- debido a la reanudación de la conquista por Italia.
La expansión atlántica: América
En 1486 Cristóbal Colón ofreció a los Reyes Católicos un proyecto ya ofrecido a Portugal (con Castilla los únicos países europeos con una Marina seria) y que este ha rechazado porque está negociando con Castilla el tratado de Tordesillas: viajar a las Indias a través de una nueva ruta por el Atlántico. Los informes científicos al respecto fueron muy poco favorables para Colón, y para la corona era cuestión prioritaria en esos momentos la conquista de Granada. Terminada ésta, los Reyes Católicos aceptaron su proyecto.
Mediante las Capitulaciones de Santa Fe del 17 de abril de 1492 se recogieron las negociaciones llevadas a cabo con Colón: nombramiento de almirante, virrey y gobernador de los territorios por descubrir y la décima parte de todos los bienes obtenidos. El costo de la expedición fue estimado en 2.000.000 de maravedís, más el sueldo de Colón. En contra de la idea popular de que fue sufragado por «las joyas de Isabel la Católica», hemos de aclarar que la mitad de dicho dinero lo prestó Luis Santángelo - tesorero judío de la Corona de Aragón- con fondos de la Santa Hermandad, la cuarta parte la aportó el mismo Colón -que a su vez los pidió prestados-, y la cantidad restante probablemente la derramaron banqueros y mercaderes residentes en Andalucía, entre los que estaban los hermanos Pinzón y Juan de la Cosa.
El 2 de agosto de 1492 partió Colón del puerto de Palos con la nao Santa María - propiedad de Juan de la Cosa- y las carabelas la Pinta y la Niña - propiedad de los hermanos Pinzón- con 100 tripulantes aproximadamente. En octubre llegaron a la isla de Guanahaní que bautizaron con el nombre de San Salvador y desde la que pasaron a Cuba y la Española.
Una vez de vuelta, en España, Colón fue desposeído de todo lo acordado en Santa Fe.
Se firmó entre España y Portugal el Tratado de Tordesillas en 1494, mediante el cual se redistribuyó la influencia marítima de cada país.
En las Indias, anexionadas al reino de Castilla, se instauraron los sistemas administrativos tradicionales del reino castellano. Se creó la Audiencia en Santo Domingo en 1510, se instituyó en Sevilla en 1503 la Casa de Contratación y, más adelante, en 1523 ya con Carlos I, el Consejo de Indias.
Los reyes consiguieron el Patronato de Indias -concedido por el Papa- que les dejó controlar la Iglesia americana. Se instauraron además las encomiendas para evangelizar a los indígenas.
Regencias
Regencia de Fernando el Católico (1508 a 1516)
Dada Juana I de Castilla por trastornada por la muerte de su marido Felipe de Habsburgo (Felipe I de Castilla) las cortes pidieron a Fernando que ocupara el trono como regente. Fernando ocupó el trono de España hasta que su nieto Carlos I alcanzó la mayoría de edad.
Durante la regencia de Fernando el Católico se incorporó Navarra a la Monarquía y se produjo el matrimonio de Fernando el Católico con Germana de Foix.
Fernando el Católico murió en 1516 en Madrilejos antes de que Carlos I llegara al trono español.
Regencias por arzobispos
Hasta la llegada al trono por parte de Carlos I, España estuvo regida por dos obispos:
- El cardenal Cisneros tomó el control en Castilla.
- El arzobispo de Zaragoza, Alonso de Aragón, tomó el control en Aragón.
Blasones
Fernando tomó como emblema un yugo con una cuerda suelta, con la divisa "tanto monta...", en referencia al nudo gordiano. Fernando era rey de los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y Conde de Barcelona, así como también de las dos Sicilias.
La referencia al nudo gordiano del escudo de Fernando puede dar una clave de la historia de España. Según la leyenda, quien deshiciera el nudo gordiano podría conquistar Oriente. Alejandro Magno cortó el nudo con la espada y dijo: "es lo mismo cortarlo que desatarlo", o en castellano, "tanto monta...", de la divisa de Fernando. Aragón terminó la reconquista mucho antes que Castilla y se lanzó por la ruta de Oriente: los almogávares, el ducado de Atenas, son ejemplos de ello. Muy probablemente cuando Isabel terminó su reconquista, Fernando dividió el mundo con ella, impidiendo que los castellanos fueran a Oriente; en correspondencia los aragoneses, catalanes, mallorquines y valencianos no pudieron ir a América, hasta el reinado de Carlos III.
Isabel tomó como emblema un haz de flechas (en número variable) refiriéndose al viejo cuento del padre que al morir dice a sus hijos que, permaneciendo unidos como el haz, serán más fuertes. Isabel era reina de Castilla y de León, de Extremadura, de Asturias y Galicia, Señora de Vizcaya...
Los emblemas de Fernando e Isabel se muestran juntos, pero no unidos.
Otro blasón empleado por Isabel es una modificación de las columnas de Hércules. Desde los griegos, las columnas de Hércules (Heracles), en el estrecho de Gibraltar (el peñón de Gibraltar (Calpe) y Ceuta (Abila)) señalaban el fin del mundo conocido o navegable (lo que no obsta para los propios romanos llegasen por mar a las costas atlánticas de Galia o Britania, pero preferían hacerlo por tierra), por lo que representaron las columnas con una banda en la que estaba escrita la divisa "Non plus ultra" (no más allá). Tras el descubrimiento de América, conseguida la navegación por el Atlántico, Isabel añadió al escudo de la corona las dichas columnas, cambiando la divisa de la banda en "Plus ultra" (más allá).
Categoría: Reyes de Aragón
Categoría: Reyes de Castilla
Categoría: Granada
Cristianismo
El Cristianismo es una religión monoteísta que reconoce a Jesucristo como su fundador y figura central. Con más de 2.100 millones de adherentes, o cerca de un tercio de la población mundial, es considerada la mayor religión del mundo. Comparte con el Judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por sus fieles. Por este motivo es a veces llamada religión Abrahamánica junto al Judaísmo y al Islam.
Los nombres "cristiano" y por consiguiente la palabra "Cristianismo" (Gr. χριστιανους, de Cristo Gr. Χριστός, que significa "el ungido") se ven por primera vez en Hechos 11:26, <> (NVI) .
El Cristianismo engloba numerosas tradiciones religiosas que varían de acuerdo a la cultura y el lugar, así como muchas y diversas creencias y sectas. Desde la Reforma, el Cristianismo se representa normalmente como dividido en tres ramas principales:
#Catolicismo: Con más de mil millones de miembros bautizados, esta categoría incluyen la Iglesia Católica (o Iglesia Romana Católica), el cual incluye varias comunidades Católicas Orientales, así como algunas comunidades pequeñas (por ejemplo, la Vieja Iglesia Católica) que no están en total comunión con la Iglesia Católica Romana, muchas de las cuales rechazan la suprema autoridad del Papa, mantienen que el papado está vacante, o reconocen a un Papa diferente.
#Cristianismo Oriental incluye la Iglesia Ortodoxa Oriental, las Iglesias Orientales Ortodoxas y la Iglesia Asiria del Este, con una membresía combinada de más de 240 millones de miembros bautizados.
#Protestantismo: Este grupo incluye numerosas denominaciones y escuelas de pensamientos como: Anglicanismo, Reformados, Luteranos, Metodistas, Adventistas y Pentecostalismo, los que descienden, directa o indirectamente, de la Iglesia Romana debido a la Reforma del Siglo XVI. Muchos se identifican simplemente como Cristianos. El total a través del mundo es de cerca de 500 millones de personas.
Existen otras denominaciones e iglesias las cuales de identifican como cristianas pero que se alejan por su propia voluntad de la clasificación descrita anteriormente. Estas incluyen a las Iglesias Indígenas Africanas con cerca de 110 millones de miembros (las estimaciones varían significativamente), los Testigos de Jehová con aproximadamente 15 millones de miembros, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (llamados también Mormones) con más de 12 millones de miembros, y otros grupos. (Fuente:[http://www.adherents.com/adh_branches.html]) Los primeros líderes de la mayoría de estos grupos fueron originalmente adherentes protestantes.
Estas amplias divisiones no son de pensamiento uniforme. Por el contrario, algunas ramas comprenden vastos desacuerdos y en otros casos la división omite simpatías existentes.
Grupos con creencias restauracionistas - incluyendo las Iglesias de Cristo, algunos Anabaptistas, la Sociedad Religiosa de Amigos, y otros - se ven a si mismos como totalmente separados del Protestantismo del cual a menudo se les incluye.
Las Iglesias de la Comunión Anglicana hablan de si mismos como los seguidores de la "via media," un camino entre el Catolicismo Romano y el Protestantismo y por ende, a menudo se lista separadamente.
Un número de grupos mantienen que las ramas del Cristianismo presentadas anteriormente reniegan de la iglesia original instituida y fundada por Cristo como resultado de una Gran Apostasía, tomando como base que éstas denominaciones fueron creadas mucho después de la muerte de Jesús. Algunos grupos aseguran directa descendencia teológica de la iglesia original retratada en el Nuevo Testamento como los de la | | |