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Ilustración

Ilustración

Se denomina habitualmente Ilustración o Siglo de las Luces a la corriente intelectual de pensamiento que dominó Europa y en especial Francia durante casi todo el siglo XVIII y que arranca del Racionalismo y del Empirismo del siglo XVII para concluir en la Revolución Industrial del siglo XVIII, la Revolución Francesa y el Liberalismo. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.

Introducción

Existen precedentes de la Ilustración en Inglaterra y Escocia a fines del siglo XVII, pero el movimiento se considera ingénitamente francés. Asimismo, la Ilustración tuvo también una expresión estética, denominada Neoclasicismo. Desde Francia, donde madura, se extiende por toda Europa y América y renovó especialmente las ciencias, la filosofía y la Política; sus aportaciones han sido más discutidas en el terreno de las artes y la literatura. literatura] El término Ilustración se refiere específicamente a un movimiento intelectual histórico. Este movimiento abogaba por la razón como la forma de establecer un sistema autoritario ético, estético y de conocimientos. Los líderes intelectuales de este movimiento se consideraban a sí mismos como la élite de la sociedad, cuyo principal propósito era liderar al mundo hacia el progreso, sacándolo del largo periodo de tradiciones, superstición, irracionalidad y tiranía (periodo que ellos creían iniciado durante la llamada «Edad Oscura»). Este movimiento trajo consigo el marco intelectual en el que se producirían las revoluciones americana y francesa, así como el auge del capitalismo y el nacimiento del socialismo. En la música estaba acompañado por el movimiento barroco, y en las artes, por el movimiento neoclásico. Otro destacado movimiento filosófico del siglo XVIII, íntimamente relacionado con la Ilustración, se caracterizaba por centrar su interés en la fe y la piedad. Sus partidarios trataban de usar el racionalismo como vía para demostrar la existencia de un ser supremo. En este periodo, la fe y la piedad eran parte integral en la exploración de la filosófia natural y la ética, además de las teorías políticas del momento. Sin embargo, prominentes filósofos ilustrados como Voltaire y Jean-Jacques Rousseau cuestionaron y criticaron la misma existencia de instituciones como la Iglesia y el Estado. El siglo XVIII vio también el continuo auge de las ideas empíricas en la filosofía, ideas que eran aplicadas a la política económica, al gobierno y a ciencias como la física, química y biología.

El inicio del movimiento filosófico

Según muchos historiadores, los límites de la Ilustración alcanzan la mayor parte del siglo XVII, aunque otros prefieren llamar a esta época la «Era de la Razón». Ambos periodos se encuentran en cualquier caso unidos y emparentados, e incluso es igualmente aceptable hablar de ambos periodos como de uno sólo. A lo largo del siglo XVI y XVII, Europa se encontraba envuelta en guerras de religión. Cuando la situación política se estabilizó tras la Paz de Westfalia y el final de la guerra civil en Inglaterra, existía un ambiente de agitación que tendía a centrar las nociones de fe y misticismo en las revelaciones individuales como la fuente principal de conocimiento y sabiduría. En lugar de esto, la «Era de la Razón» trató entonces de establecer una filosofía basada en axiomas, y el absolutismo como bases para el conocimiento y la estabilidad. Este objetivo de la «Era de la Razón», que estaba construido sobre axiomas, alcanzó su madurez con la ética de Baruch Spinoza, que exponía un visión panteística del universo donde Dios y la Naturaleza eran uno. Esta idea se convirtió en el fundamento para la Ilustración, desde Newton hasta Jefferson. La Ilustración estaba influenciada en muchos sentidos por las ideas de Pascal, Leibniz, Galileo y otros filósofos del periodo anterior. El pensamiento europeo atravesaba por una ola de cambios, ejemplificados por la filosofía natural de Sir Isaac Newton, un genio matemático y físico brillante. Las ideas de Newton, que combinaba su habilidad de fusionar las pruebas axiomáticas con las observaciones físicas en sistemas coherentes de predicciones verificables, proporcionaron el sentido de la mayor parte de lo que sobrevendría en el siglo posterior tras la publicación de sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Pero Newton no estaba solo en su revolución sistemática pensadora, sino que era síplemente el más famoso y visible de sus ejemplos. Las ideas de leyes uniformes para los fenómenos naturales se reflejaron en una mayor sistematización en una variedad de estudios. Si el periodo anterior fue la era del razonamiento sobre los principios básicos, la Ilustración se dedicó a buscar en la mente de Dios mediante el estudio de la creación y por la deducción de las verdades básicas del mundo. Esta visión de algún modo puede haber llegado hasta nuestros días, en los que la creencia de los individuos en las verdades es más provisional, pero en aquel momento, la verdad era una noción poderosa, que contenía las nociones básicas sobre la fuente de la legitimidad de las cosas.

La filosofía ilustrada

Las características culturales de la ilustración son, fundamentalmente, las siguientes:

Antropocentrismo

Hay un nuevo Renacimiento en que todo gira en torno al hombre, y más en torno a su razón material y sensible al mundo que en torno a su espíritu sensible a Dios, de forma aún más pronunciada que en el siglo XVI, si bien el papel que entonces jugó Italia lo desempeña esta vez Francia. La fe se traslada de Dios al hombre: hay confianza en lo que éste puede hacer. Se formula la filosofía del optimismo (Leibnitz) frente al pesimismo característico de la Edad Media y el Barroco. La sociedad se seculariza y Dios empieza a perder definitivamente la importancia que en todos los órdenes ha tenido hasta ahora. Empiezan a formularse las expresiones más tibias de espiritualidad: nihilismo libertino (Casanova, Choderlos de Laclos), Masonería, deísmo (Voltaire), agnosticismo; incluso se formulan ya claramente las propuestas del ateísmo (Pierre Bayle, Baruch Spinoza, Holbach) y el satanismo (Marqués de Sade, etc). La atención a los aspectos más oscuros del hombre constituye lo que ha venido a llamar "la cara oscura del siglo de las luces".

Racionalismo

Todo se reduce a la razón y la experiencia sensible, y lo que ella no admite no puede ser creído. Durante la Revolución Francesa, incluso, se rindió culto a la «diosa Razón», que se asocia con la luz y el progreso del espíritu humano (Condorcet). Las pasiones y sentimientos son un mal en sí mismos. Todo lo desprovisto de armonía, todo lo desequilibrado y asimétrico, todo lo desproporcionado y exagerado se considera monstruoso en estética.

Hipercriticismo

Los ilustrados no asumen sin crítica la tradición del pasado y por ello desdeñan toda superstición y superchería considerándolos signos de oscurantismo: es preciso depurar el pasado de todo lo que es oscuro y poco racional. La historia se empieza a documentar con rigor y las ciencias se vuelven empíricas y experimentales. experimentales]]

Pragmatismo

Sólo lo útil merece hacerse: las literaturas y las artes han de tener un fin útil, que puede ser didáctico (enseñanza), moral (depurar de las insanas pasiones) o social (sátira de las malas costumbres, para corregirlas). De ahí que entren en crisis géneros como la novela o que se cultiven las novelas de aprendizaje y que se pongan de moda las fábulas, las enciclopedias, los ensayos, las sátiras, los informes. El teatro pretende corregir las costumbres con la comedia y limpiar de pasiones el alma con la tragedia.

Imitación

La originalidad se considera un defecto, y se estima que se pueden lograr obras maestras «con receta», imitando lo mejor de los autores grecorromanos, que se constituyen en modelos para la arquitectura, la escultura, la pintura y la literatura. El academicismo impera en el terreno artístico y sofoca toda creatividad. El buen gusto es el criterio principal y se excluye lo imperfecto, lo feo, lo decadente, lo supersticioso y oscuro, la violencia, la noche, las pasiones desatadas y la muerte. El teatro debe someterse a las reglas de las tres unidades estatuidas por Aristóteles: unidad de acción, lugar y tiempo; es más, los franceses añaden la unidad de estilo.

Idealismo

El buen gusto exige rechazar lo vulgar: no se cuenta con los criterios estéticos del pueblo y la realidad que ofrece la literatura es mejor de lo que la realidad es, es estilizada, neoclásica. El lenguaje no admite groserías ni insultos, no se presentan crímenes, y todo es amable y elevado. Se excluye lo temporal y lo histórico, el cambio, de la cosmovisión ilustrada.

Universalismo

Los ilustrados asumen una tradición cultural cosmopolita y todo tipo de tradiciones en la horma grecorromana que les sirve de fuente principal. Sienten interés por lo exótico, pero no lo asumen. Todo lo francés se pone de moda y poseer la lengua francesa se transforma en un signo de distinción: el arte y la cultura francesa influye en Alemania, España y Rusia.

Los pensadores ilustrados

Rusia] La filosofía se inspirará en el Racionalismo de René Descartes, Gotfried Leibnitz y Baruch Spinoza y en el Empirismo de David Hume, John Locke y George Berkeley. La metafísica experimentará una gran crisis y quedará completamente desprestigiada tras la obra monumental de Inmanuel Kant: Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio. Los filósofos enciclopedistas Denis Diderot, Voltaire, Jean Jacques Rousseau y Montesquieu renovarán el panorama intelectual. Voltaire atacará el clericalismo, mostrará las contradicciones de la religión, divulgará la ciencia racionalista de Newton, pondrá de moda la relatividad cultural y propugnará la tolerancia como el mayor valor ético. Rousseau divulgará la idea del pacto social y la necesidad de la división de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Afirmará además que todos los hombres son iguales y es la sociedad la que le da el papel a cada uno. Después vendrá una segunda generación ilustrada, la de los llamados ideólogos, con figuras como Condillac, Condorcet, Destutt de Tracy, Holbach, Maupertuis, etc.

El impacto social

Todo el movimiento filosófico tiene su expresión en el resto de los órdenes de la vida social nacional y europea. En política surge el despotismo ilustrado que llevará pronto, aún a su pesar, a la teoría de la separación de poderes. Se subordina el poder religioso al civil (secularización) y dentro del religioso aparecen las primeras señales de independencia de las iglesias nacionales respecto al absolutismo del papa (regalismo) y aparece el concepto de contrato social que se hará fuerte con Rousseau y el socialismo utópico. Para los ilustrados, el destino del hombre es la felicidad, y la propia Constitución de Estados Unidos acogerá este propósito como uno de los derechos de los ciudadanos. Hacia el final del siglo el liberalismo, con la Revolución Francesa a partir de 1789 aunque iniciado en Gran Bretaña de forma menos traumática con las ideas de John Locke, Adam Smith, Jeremías Bentham y John Stuart Mill, expande las conquistas sociales de la Ilustración por Europa y Norteamérica, dándose fin al Antiguo Régimen. Acaba la sociedad estamental que se viene arrastrando desde el feudalismo y emerge una nueva clase social, la burguesía, que adquiere consciencia de su poder económico y su impotencia política, de forma que conquistará el gobierno de su destino a lo largo del siglo siguiente a través de diversas revoluciones (1820, 1830, 1848) en que va ampliando su presencia en los órganos políticos del estado relegando a la aristocracia a un papel subalterno. aristocracia] En la religión se realizan las primeras formulaciones del deísmo, el ateísmo y el satanismo y se estudia la naturaleza desde el punto de vista científico, abandonando las viejas concepciones. En Geografía se termina de cartografiar todo el globo, a excepción de los círculos polares y algunas regiones de África. En el arte se abre paso el Neoclasicismo que se enfrentará al Romanticismo del siglo XIX. En física, óptica y matemáticas los avances son impresionantes gracias a las contribuciones de sir Isaac Newton y otros estudiosos. Surge la Economía política como ciencia moderna gracias a las aportaciones de los fisiócratas y sobre todo del liberalismo de Adam Smith y su monumental obra La riqueza de las naciones. Denis Diderot, René Descartes, Immanuel Kant, Voltaire, Isaac Newton, John Locke, Thomas Hobbes, Baruch Spinoza y Jean Antoine Cordorcet entre otros.

Véase también


- La Ilustración en España Categoría:Sistemas filosóficos Categoría:Historia de Europa ja:啓蒙時代 ko:계몽주의 th:ยุคแสงสว่าง

Siglo XVIII

Siglo: Tabla anual siglo XVIII (Siglo XVII - Siglo XVIII - Siglo XIX) Década:
Años 1700 | Años 1710 | Años 1720 | Años 1730 | Años 1740
Años 1750 | Años 1760 | Años 1770 | Años 1780 | Años 1790
---- Formalmente el siglo XVIII comprende los años 1701-1800 ambos incluidos.

Características del siglo XVIII


- Demografía y Estadística
  - En esta época comienza la Revolución industrial, que por una parte mejora los cultivos y por la otra alarga la expectativa de vida de las personas. Puede afirmarse que la explosión demográfica de la humanidad tiene sus raíces aquí.

Acontecimientos relevantes


- Ciencia y Tecnología
  - Comienzo del Industrialismo en Europa.
  - Antonio Lavoisier desmiente la teoría del flogisto.
  - Se impone la mecánica newtoniana y la teoría de la gravitación universal.
  - Primeras evidencias empíricas de la teoría heliocéntrica, trabajando con la velocidad de la luz sobre las lunas de Júpiter.
- Guerras y Política
  - Guerra de Sucesión española. Francia se enfrenta a Austria e Inglaterra, para imponer un sucesor a Carlos II de España el Hechizado . Prusia consigue obtener estatus de reino.
  - Guerra de los siete años. Francia y Prusia unen fuerzas contra Inglaterra y Austria.
  - Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.
  - Revolución Francesa (1789). Se considera como inicio de la Edad Contemporánea.
- Desastres
  - 1755 - Lisboa (Portugal) es sacudida por un calamitoso terremoto.
- Arte
- Cultura
  - Comienzan a excavarse las antiguas ruinas de Pompeya

Personas relevantes


- Johann Sebastian Bach, compositor
- Ludwig van Beethoven, compositor alemán
- Catalina la Grande, zarina rusa
- James Cook
- Daniel Defoe, escritor
- Dennis Diderot
- Leonhard Euler
- Benjamin Franklin, inventor y diplomático
- Thomas Gainsborough, pintor
- Johann Wolfgang von Goethe (escritor alemán)
- Thomas Gray, escritor británico
- William Hogarth, pintor
- David Hume, filósofo
- Thomas Jefferson, político estadounidense
- Samuel Johnson, escritor británico
- Immanuel Kant, filósofo
- Luis XIV, rey francés
- Luis XVI, rey francés
- Wolfgang Amadeus Mozart, compositor
- Joshua Reynolds, pintor
- Jean-Jacques Rousseau, escritor francés
- Friedrich Schiller, escritor alemán
- Jonathan Swift, escritor inglés
- Voltaire, filósofo y escritor francés
- George Washington, presidente de los Estados Unidos Si Vd. realiza alguna aportación en este sentido, le rogamos que consulte previamente la sección de plantillas de cronología, para así lograr una coherencia entre todos los autores. Categoría: Siglo XVIII ja:18世紀 ko:18세기

Racionalismo

El racionalismo es una corriente filosófica que apareció en Francia en el siglo XVII por René Descartes y que se opone al empirismo. Sus características principales son:
- Confianza absoluta en la razón humana.
- Existencia de ideas innatas. (Vid. Innatismo )
- Utilización de un método matemático para explicar los razonamientos.
- Metafísica basada en la idea de substancia.
- Mecanicismo del universo. Category:Sistemas filosóficos ja:合理主義哲学

Empirismo

Empirismo deriva del término griego empeiría, textualmente, experiencia. Con empirismo señalamos al conocimiento que se basa en la experiencia para validarse como tal. Parte del mundo sensible para formar los conceptos: lo que uno ha experimentado, lo ha experimentado (Whitehead). La filosofía empirista evoluciona a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Propugna que el origen del conocimiento es la experiencia, lo que implica la negación de las ideas del racionalismo, y que el conocimiento humano no es ilimitado; la experiencia es también su límite; la consecuencia filosófica de esta afirmación lleva a la negación de la metafísica (conocimiento de realidades metaempíricas como dios o el alma). Todo conocimiento es, el conocimiento de las ideas y no de las cosas; pensar se reduce a relacionar ideas entre sí.

Véase también


- Filosofía
- Positivismo
- Francis Bacon
- John Locke
- George Berkeley
- David Hume Categoría:Filosofía Categoría:Sistemas filosóficos ja:経験論 ko:경험론

Revolución industrial

Revolución Industrial es el proceso de evolución que conduce a una sociedad desde una economía agrícola tradicional hasta otra caracterizada por procesos de producción mecanizados para fabricar bienes a gran escala.” La Revolución industrial fue el principio de los avances en la ciencia y el primer paso hacia la modernidad. ).]] = Historia =

Primera Revolución Industrial

La primera Revolución Industrial, también conocida como Revolución Científico Tecnológica (RCT), se gestó durante cerca de 300 años, pero su expresión tecnológica se dio en la revolución industrial y sus efectos se prolongan hasta 1780. Seis fueron las circunstancias económico-sociales asociadas a esta primera RCT: La descomposición de la sociedad feudal, el desarrollo del capital comercial, el desarrollo de las relaciones comerciales marítimas, el impulso de la industria pesada (minera y metalúrgica), revolución agrícola (gracias a la industria química: abonos, fertilizantes...) y desarrollo de la industria química. Esta primera RCT se caracterizó por un cambio en los instrumentos de trabajo de tipo artesanal por la máquina de vapor, movida por la energía del carbón. La máquina exige individuos más cualificados, produce una reducción en el número de personas empleadas, arrojando de manera incesante masas de obreros de un ramo de la producción a otra, especialmente del campo a la ciudad. La Revolución Industrial generó también un ensanchamiento de los mercados extranjeros y una nueva división internacional del trabajo (DIT). Los nuevos mercados se conquistaron mediante el abaratamiento de los productos hechos con la máquina, por los nuevos sistemas de transporte y la apertura de vías de comunicación, así como también, mediante una política expansionista. Entre 1830 y 1880, las principales guerras fueron de tipo colonialista, en la India, China, Turquía, Sudán, Persia, Afganistán, Rusia Oriental y México. En 1850 apenas existe la fábrica moderna en Europa continental, sólo en Bélgica hay un proceso de revolución seguido al de Inglaterra. En la segunda mitad del siglo XIX se fortalece en Turingia y Sajonia la industrialización de Alemania. Efectos
- Se sustituye la artesanía por las máquinas.
  - Avanza la técnica más que la ciencia.
  - Hacia el 1770 ya hay máquinas produciendo.
- Si no hubiera ocurrido la revolución agrícola, no se hubiera dado la Revolución industrial por la industrialización. Consecuencias sociales
- Cambio el orden social estamental por una sociedad de clases.
  - Nueva división del trabajo.
  - La burguesía toma el control del parlamento.

Segunda revolución industrial

Artículo principal: Segunda revolución industrial

Tercera revolución industrial

Artículo principal:Tercera revolución industrial = Principios = Uno de los principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. Su base técnico-científica es revolucionaria, generando así, el problema de la obsolescencia tecnológica en períodos cada vez más breves. Desde esta perspectiva puede afirmarse que todas las formas de producción anteriores a la industria moderna (artesanía y manufactura) fueron esencialmente conservadoras. Sin embargo, esta característica de obsolescencia e innovación no se circunscribe a la ciencia y la tecnología, sino debe ampliarse a toda la estructura económica de las sociedades modernas. En este contexto la innovación es, por definición, negación, destrucción, cambio, la transformación es la esencia permanente de la modernidad. El desarrollo de nuevas tecnologías, como ciencias aplicadas, en un receptivo clima social, es el momento y el sitio para una revolución industrial de innovaciones en cadena, como un proceso acumulativo de tecnología, que crea bienes y servicios, mejorando el nivel y la calidad de vida. Son básicos un capitalismo incipiente, un sistema educativo y espíritu emprendedor. La no adecuación o correpondencia entre unos y otros crea desequilibrios o injusticias. Parece ser que este desequilibrio en los procesos de industrialización, siempre socialmente muy inestables, es en la práctica inevitable, pero mensurable para poder construir modelos mejorados. Categoría: Revolución industrial Categoría:Sociología ja:産業革命 ko:산업혁명 simple:Industrial Revolution th:การปฏิวัติอุตสาหกรรม

Revolución Francesa

La Revolución Francesa fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República, eliminando las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen. Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 75 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de estado de Napoleón, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la ciudadanía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante. absolutismo

Causas de la Revolución

absolutismo] Muchos factores incidieron en la Revolución; hasta cierto punto el régimen monárquico sucumbió a su propia rigidez en un mundo cambiante; también influyó el surgimiento de una clase burguesa (que cobraba cada vez mayor importancia), el descontento de las clases más bajas y, no menos importante, la influencia de las nuevas ideas liberales que surgieron en esta época y que se conoce como «La Ilustración». Las causas de la Revolución incluyen:
- El auge de la burguesía, con un poder económico cada vez mayor, jugando un papel fundamental en la economía de la época.
- El resentimiento contra el absolutismo monárquico.
- El resentimiento contra el sistema feudal por parte de la emergente clase burguesa y de las clases populares.
- La aparición de nuevas ideas en este «Periodo de Ilustración» tales como las expuestas por Voltaire y Rousseau.
- La inmanejable deuda del estado, exacerbada por un sistema de desigualdad social y de altos impuestos, los cuales los estamentos privilegiados no tenían obligación de pagar.
- La escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución.
- Resentimiento por los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional.
- Influencia de la Revolución Americana.

Antecedentes

Revolución Americana]] La actividad revolucionaria comenzó a gestarse cuando en el reinado de Luis XVI (1774-1792) se produjo una crisis en las finanzas reales, que en aquel entonces se equiparaban a las finanzas del estado, debido al crecimiento de la deuda pública. Si bien Francia era un país con una economía en expansión, tenía una estructura social conflictiva y un estado monárquico en crisis. De hecho puede hablarse de una crisis del Antiguo Régimen en toda Europa Occidental, pero la forma en que esta crisis se dio en el Estado francés, y la existencia dentro del tercer estado de una burguesía que había adquirido conciencia de su papel, explica que pudiera darse en Francia una revolución que produjo cambios muy radicales y tuvo unas consecuencuencias mucho mayores a las que tuvieron otros levantamientos de corte liberal en la época. Existía una oposición generalizada contra las reglas económicas y sociales que favorecían a los grupos privilegiados. El Estado francés padecía una grave crisis financiera (gastaba mucho más de lo que ingresaba), dado que el gobierno apoyó económicamente la guerra de independencia de las 13 colonias inglesas y a menudo se encontraba fuertemente endeudado. Durante el reinado de Luis XV y Luis XVI, diferentes ministros, incluyendo Turgot y Necker, trataron sin éxito de modificar el sistema impositivo y convertirlo en un sistema más justo y uniforme. Tales iniciativas encontraron fuerte oposición en la nobleza, que se consideraban a sí mismos como guardianes contra el despotismo. Tras la renuncia de dichos ministros se nombró en 1783 a Charles de Calonne, como ministro de Finanzas. Calonne indicó, tras un estudio detallado de la situación financiera, que ésta no era sostenible y que se precisaba llevar a cabo reformas importantes, entre ellas un código tributario uniforme para la tenencia de las tierras, lo cual redundaría en poner las finanzas en orden. Sin embargo, aunque Calonne convenció al rey de la necesidad de la reforma propuesta, la Asamblea de los Notables rehusó aceptar estas medidas, insistiendo que únicamente un órgano representativo - preferiblemente los Estados Generales («états généraux»), podían aprobar dicha reforma. El rey, viendo que Calonne se había convertido en un estorbo, lo despidió y reemplazó por Étienne de Loménie de Brienne, el arzobispo de Toulouse, quien había sido líder de la oposición en la Asamblea. Brienne intentó llevar a cabo las reformas propuestas por Calonne, pero éstas encontraron nuevamente una fuerte oposición, principalmente por el Parlamento de París. Brienne trató de proseguir con la reforma tributaria a pesar de los parlamentos, pero esto ocasionó una masiva resistencia por parte de los grupos pudientes que desembocó en el retiro de los préstamos a corto plazo, préstamos que daban oxígeno y vida a la economía del estado francés en aquel momento, creando una situación prácticamente de bancarrota nacional. Derrotado, Brienne renunció en agosto de 1788 y Necker volvió a tomar las riendas de las finanzas francesas. También en aquellos días se convocó para mayo de 1789 a los Estados Generales, por primera vez desde 1614.

Los Estados Generales de 1789

La convocatoria de los Estados Generales fue un motivo de preocupación para la oposición, por cuanto existía la creencia de que dicha convocatoria no era otra cosa sino un intento por parte de la monarquía de manipular la asamblea a su antojo. Sectores de la aristocracia confiaban en que estos Estados Generales podían servir para recuperar parte del poder perdido, pero el contexto social ya no era el mismo que el de 1614. Ahora dentro del Tercer Estado existía una élite burguesa que tenía una serie de reivindicaciones e intereses que chocarían frontalmente con los de la nobleza. El periodo previo a la asamblea de los Estados Generales fue de gran tumulto político, particularmente en la determinación del sistema de votación. El Parlamento de París propuso que se mantuviera el sistema de votación que se usó en 1614, si bien los magistrados no estaban muy seguros acerca de como fue en realidad tal sistema. Sí se sabía, sin embargo, que en dicha Asamblea estuvieron representados con el mismo número de miembros, el clero (Primer Estado), la nobleza (Segundo Estado) y el resto de la población (Tercer Estado). Inmediatamente, un grupo de liberales parisinos denominado «Comité de los Treinta» compuesto principalmente por gente de la nobleza, comenzó a protestar y agitar, proponiendo que el número de asambleístas del Tercer Estado (ahora denominados los «Comunes») se duplicara con derecho a voto. El gobierno aceptó esta propuesta, pero dejó a la Asamblea la labor de determinar el derecho de voto. Este cabo suelto creó gran tumulto.

La Asamblea Nacional

Asamblea Nacional] Cuando finalmente los Estados Generales se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789, se originaron grandes disputas respecto al tema de las votaciones; que llevaron el 28 de mayo a que los miembros del Tercer Estado procedieran a verificar sus propias credenciales . El proceso finalizó el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional, la cual no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de dicha Asamblea fue votar la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano». Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron bien claro sus intenciones de proceder con o sin esta participación. Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano] La monarquía, opuesta a la Asamblea cerró las salas donde ésta se estaba reuniendo. Los asambleístas se mudaron a un edificio cercano donde la aristocracia acostumbraba a jugar el juego de la pelota, Ahi es donde procedieron con lo que se conoce como el «Juramento del Juego de la pelota» el 20 de junio de 1789, en el cual se comprometieron a no separarse hasta tanto no dieran a Francia una nueva constitución. La mayoría de los representantes del clero se unieron a la Asamblea, al igual que 47 miembros de la nobleza. Ya el 27 de junio, los representantes de la monarquía se dieron por vencidos. También por esa fecha grandes contingentes de tropas militares comenzaron a llegar a París y Versalles. Los mensajes de soporte a la Asamblea llovieron desde París y otras ciudades. El 9 de julio la Asamblea se nombró a si misma «Asamblea Nacional Constituyente».

Estalla la revolución

La toma de la Bastilla

El 11 de julio de 1789, el rey Luis XVI, actuando bajo la influencia de los nobles conservadores al igual que la de su esposa, María Antonieta y su hermano, el Conde D'Artois, despide al ministro Necker y ordena la reconstrucción del ministerio de Finanzas. Gran parte del pueblo de París interpretó esta medida como un auto-golpe de la realeza, y se lanzó a la calle en abierta rebelión. Algunos de los militares se mantuvieron neutrales, pero otros se unieron al pueblo. El 14 de julio la multitud fue en busca de armas y pólvora a la prisión de la Bastilla (símbolo de poder absoluto). Tras cuatro horas de combate, los insurgentes tomaron la prisión, matando a su gobernador el Marqués Bernard de Launay. Si bien sólo cuatro prisioneros fueron liberados, la Bastilla se convirtió en un potente símbolo de todo lo que resultaba despreciable en el antiguo régimen. Retornando al Ayuntamiento, la multitud acusó al Alcalde Jacques de Flessilles de traición, siendo asesinado. La Revolución se fue extendiendo por ciudades y pueblos, creándose nuevos ayuntamientos que no reconocían otra autoridad que la Asamblea Nacional. Los campesinos dejaron de pagar impuestos y destruyeron castillos y todo lo que simbolizara al feudalismo. La Asamblea Nacional, ante los nuevos acontecimientos, suprimió las servidumbres personales (abolición del feudalismo) y los diezmos, además de abolir las justicias señoriales, instaurando la igualdad ante el impuesto, ante penas y acceso a cargos públicos. El Rey, junto con sus seguidores militares, retrocedió al menos por el momento. Lafayette tomó el mando de la Guardia Nacional de París y Jean-Sylvain Bailly, presidente de la Asamblea Nacional, fue nombrado nuevo Alcalde de París. El rey visitó París el 27 de julio y aceptó la bandera tricolor. Sin embargo, después de esta violencia, los nobles, no muy seguros del rumbo que tomaría la reconciliación temporal entre el Rey y el pueblo, comenzaron a salir del país, algunos con la intención de fomentar una guerra civil en Francia y de llevar a las naciones europeas a respaldar al Rey. Éstos fueron conocidos como los «émigrés» (los emigrados). La insurrección y el espíritu de poder popular siguieron extendiéndose por toda Francia. En las áreas rurales se llevaron a cabo actos de quema de títulos sobre tierras, y varios castillos y palacios fueron atacados. Esta insurrección agraria se conoce como «El Gran Miedo».

La Abolición del Feudalismo

En agosto de 1789, la Asamblea Nacional abolió el feudalismo, eliminando los derechos señoriales del Segundo Estado (los nobles) y las prebendas que recibía el Primer Estado (el clero). En cuestión de horas, los nobles, el clero, las provincias, ciudades, pueblos y compañías perdieron sus privilegios. El curso de los acontecimientos estaba ya marcado, si bien llevó cuatro años la implantación del nuevo proceso.

Pérdida de Poder de la Iglesia

La Revolución originó un masivo traspaso de poder de la Iglesia al Estado. En 1790 se eliminó la autoridad de la Iglesia para imponer impuestos sobre las cosechas, se eliminaron también los privilegios del clero y se confiscaron los bienes de la Iglesia. Bajo el antiguo régimen la Iglesia era el mayor terrateniente del país. Más tarde se promulgó legislación que convertía al clero en empleados del Estado. Estos fueron unos años de dura represión para el clero, siendo común la prisión y masacre de sacerdotes en toda Francia. El Concordato de 1801 entre la Asamblea y la Iglesia finalizó este proceso y establecieron normas de convivencia que se mantuvieron vigentes hasta el 11 de diciembre de 1905 cuando la Tercera República sentenció la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado.

La aparición de las facciones

1905)]] 1905-1794), líder revolucionario francés]] Pronto comenzaron a aparecer facciones dentro de la Asamblea. El aristócrata Jacques Cazales y el abad Jean-Sifrein Maury encabezaron un grupo derechista opuesto a la Revolución. Otros, como Jean Mournier, el Conde de Lally-Tollendal, el Conde de Clemont-Tonnerre y el Conde de Virieu, formaron un grupo denominado «Demócratas Realistas», que abogaba por el establecimiento de un régimen parecido al británico. Por otra parte, Mirabeau, Lafayette y Bailly representaban el ala centro-izquierdista de la asamblea. No faltaban los radicales izquierdistas entre los que destacaba el abogado Maximiliano Robespierre, del cual se habla mas adelante. El 26 de agosto de 1789 la Asamblea publicó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano inspirándose en gran parte en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y estableciendo el principio de libertad, igualdad y fraternidad. Dicha declaración establecía una serie de principios más que una constitución con efectos legales.

Camino a la Constitución

La Asamblea Nacional Constituyente no era solo un órgano legislativo sino el encargado de redactar una nueva Constitución. Algunos, como Necker, favorecían la creación de una asamblea bicameral en donde el senado sería escogido por la Corona entre los miembros propuestos por el pueblo. Los nobles, por su parte, favorecían un senado compuesto por miembros de la nobleza elegidos por los propios nobles. Prevaleció, sin embargo, la tesis liberal de que la Asamblea tendría una sola cámara, quedando el Rey con el solo poder de veto, el cual podría posponer la ejecución de una ley, pero no su total eliminación. El movimiento de los monárquicos para bloquear este sistema fue desmontado por el pueblo de París, el cual marchó el 5 de octubre de 1789 a Versalles. Tras varios incidentes, el Rey y su familia se vieron obligados a abandonar Versalles y se trasladaron a Las Tullerías en París.

Desde el aniversario de la toma de la Bastilla hasta la muerte de Mirabeau

Los electores habían escogido a los miembros de los Estados Generales por un periodo de un año, pero de acuerdo al Juramento de la Cancha de Tenis, los miembros del Tercer Estado, también llamados los «comunes», acordaron no abandonar la Asamblea en tanto no se hubiera elaborado una Constitución. Durante 1790 se intensificó la lucha política e incluso se produjeron movimientos anti-revolucionarios, pero sin éxito. En este periodo se comenzaron a formar «clubes» políticos entre los que destacaban los Jacobinos. En agosto de 1790 existían 152 clubes jacobinos. Mientras tanto, la Asamblea trabajaba para establecer una nueva Constitución. Una nueva organización judicial dio características temporales a todos los magistrados y total independencia de la Corona. Al Rey sólo le quedó el poder ejecutivo. La asamblea, por su parte, eliminó todas las barreras comerciales y suprimió las organizaciones empresariales y obreras; en adelante, los individuos que quisieran desarrollar prácticas comerciales necesitarían una licencia, y se abolió el derecho a la huelga. A principios de 1791, la Asamblea consideró introducir una legislación contra los franceses que emigraron durante la Revolución («émigrés»). Se pretendía coartar la libertad de salir del país. Mirabeau se opuso rotundamente a esto. Sin embargo, el 2 de marzo de 1791 Mirabeau fallece, y la Asamblea adopta esta draconiana medida. El 20 de junio de 1791, Luis XVI, opuesto al curso que iba tomando la Revolución, huyó junto con su familia de las Tullerías. Sin embargo, al día siguiente cometió la imprudencia de dejarse ver, y fue arrestado en Varennes y devuelto a París escoltado por la guardia. A su regreso a París el pueblo se mantuvo en silencio, y tanto él como su esposa, Maria Antonieta, permanecieron bajo custodia.

Los últimos días de la Asamblea Constituyente

Aun cuando existía una fuerte corriente política que favorecía la monarquía constitucional, al final venció la tesis de mantener al Rey como una figura decorativa. Jacques Pierre Brissot introdujo una petición insistiendo en que, a los ojos del pueblo, Luis XVI había sido depuesto por el hecho de su huida. Una inmensa multitud se congregó en el Campo de Marte para firmar dicha petición. Georges Danton y Camille Desmoulins pronunciaron discursos exaltados. La Asamblea pidió a las autoridades municipales guardar el orden. Bajo el mando de Lafayette, la Guardia Nacional se enfrentó a la multitud. Al principio, tras recibir una oleada de piedras, los soldados respondieron disparando al aire; dado que la multitud no cedía, Lafayette ordenó disparar a los manifestantes, ocasionando más de 50 muertos. Tras esta masacre, las autoridades cerraron varios clubes políticos, así como varios periódicos radicales como el que editaba Jean-Paul Marat. Danton se fugó a Inglaterra y Demoulins y Marat permanecieron escondidos. Mientras tanto, el Rey había sido restituido y la Asamblea había redactado la Constitución, la cual fue aceptada por aquél. El Rey pronunció un discurso ante la Asamblea, que fue acogido con un fuerte aplauso. La Asamblea Constituyente cesó en sus funciones el 29 de septiembre de 1791.

La Asamblea Legislativa y la caída de la monarquía

Bajo la Constitución de 1791, Francia funcionaría como una monarquía constitucional. El Rey tenía que compartir su poder con la Asamblea, pero todavía mantenía el poder de veto y la potestad de elegir a sus ministros. La Asamblea Legislativa se reunió por primera vez el 1 de octubre de 1791, degenerando en un caos un año después. La componían 165 monárquicos de la derecha, 330 girondinos (liberales republicanos) y jacobinos (radicales revolucionarios) y 250 diputados no alineados con ninguno de los grupos mencionados. jacobino] Este gran número de diputados dio lugar a los partidos políticos o "clubes". El más célebre de entre éstos fue el partido de los jacobinos, dominado por Robespierre. A la izquierda de este partido se encontraban los cordeliers, quienes defendían el sufragio universal (derecho de todos los ciudadanos al voto). Los cordeliers querían la eliminación de la monarquía e instauración de la república. Estaban dirigidos por Jean-Paul Marat y Georges Danton, representando siempre al pueblo más humilde. El grupo de ideas más moderadas eran los girondinos, que defendían el sufragio censitario y propugnaban una monarquía constitucional. También se encontraban aquellos que formaban parte de "el pantano", como eran llamados aquellos que no tenían un voto propio, y que se iban por las proposiciones que más les convenían, así ya vinieran de los jacobinos, ya de los girondinos. En los primeros meses de funcionamiento de la Asamblea, el rey había vetado una ley que amenazaba con la condena a muerte a los "émigrés", y otra que exigía al clero prestar juramento de lealtad al estado. Desacuerdos de este tipo fueron los que llevaron más adelante a la crisis constitucional. Mientras tanto, dos potencias absolutistas europeas, Austria y Prusia, se dispusieron a invadir la Francia revolucionaria, lo que hizo que el pueblo francés se convirtiera en un ejército nacional, dispuesto a defender y a difundir el nuevo orden revolucionario por toda Europa. Durante la guerra, la libertad de expresión permitió que el pueblo manifestase su hostilidad hacia la reina María Antonieta (llamada la "austriaca" por ser hija de un emperador de aquel país) y contra Luis XVI, que casi siempre se negaba a firmar leyes propuestas por la Asamblea Legislativa. Las masas asaltaron al Palacio de las Tullerías, y la Asamblea Legislativa volvió a suspender las funciones constitucionales del Rey. La Asamblea acabó convocando elecciones con el objetivo de configurar (por sufragio universal) un nuevo parlamento que recibiría el nombre de Convención. Aumentaba la tensión política y social en Francia, así como la amenaza militar de las potencias europeas. El conflicto se planteaba así entre una monarquía constitucional francesa en camino de convertirse en una democracia republicana, y las monarquías europeas absolutas. El nuevo parlamento elegido en 1792 abolió la monarquía y creó un nuevo calendario, según el cual el año 1792 se convertiría en el año 1 de la nueva era. El gobierno pasó a depender de la Comuna insurreccional. Cuando la Comuna envió grupos de sicarios a las prisiones, que asesinaron a 1.400 víctimas, y pidió a otras ciudades de Francia que hicieran lo mismo, la Asamblea no opuso resistencia. Esta situación persistió hasta el 20 de Septiembre de 1792, en que se creó un nuevo cuerpo legislativo denominado Convención, y que de hecho se convirtió en el nuevo gobierno de Francia.

La Convención

El poder legislativo de la nueva República estuvo a cargo de la Convención, mientras que el poder ejecutivo recayó sobre el Comité de Seguridad Pública. En el Manifiesto de Brunswick, los Ejércitos Imperiales y de Prusia amenazaron con invadir Francia si la población se resistía al restablecimiento de la monarquía. Esto ocasionó que Luis XVI fuera visto como conspirador con los enemigos de Francia. El 17 de enero de 1793, la Convención condenó al rey a muerte por una pequeña mayoría, acusándolo de «conspiración contra la libertad pública y la seguridad general». El 21 de enero el rey fue ejecutado, lo cual encendió nuevamente la mecha de la guerra con otros países europeos. La reina Maria Antonieta, nacida en Austria y hermana del Emperador, fue ejecutada el 16 de octubre del mismo año.

El reino del terror

16 de octubre, obra de Paul Jacques Aimé Baudry]] El mismo día en el que se reunía la Convención, todas las tropas francesas (formadas por tenderos, artesanos y campesinos de toda Francia) derrotaron por primera vez a un ejército prusiano en Valmy, lo cual señalaba el inicio de las llamadas Guerras Revolucionarias Francesas. El poder fue entregado a un Directorio formado por cinco miembros, acabando aquí el proceso revolucionario. Sin embargo, la situación económica seguía empeorando, lo cual dio origen a revueltas de la clases más pobres, llamados «sans-culottes», descontentos descontentos por el echo de que la Revolución Francesa no sólo no estaba satisfaciendo los intereses de las clases bajas sino que incluso algunas medidas liberales causaban un enorme perjuicio a estas (libertad de precios, libertad de contratación, Ley de Chapelier, etc.). Al mismo tiempo se comenzaron a gestar luchas antirrevolucionarias en diversas regiones de Francia, y la guerra amenazaba con destruir la Revolución y la República. Esto dio origen a un golpe de estado por parte de los jacobinos, quienes buscaron el favor popular en contra de los girondinos. La alianza de los jacobinos con los «sans-culottes» se convirtió de hecho en el centro del gobierno. Los jacobinos llevarán en su política algunas de las reivindicaciones de los «sans-culottes» y las clases bajas, pero no todas sus reivindicaciones serían aceptadas, y jamás se cuestionó la propiedad privada. Los jacobinos no pusieron nunca en duda el orden liberal, pero sí llevaron a cabo una democratización del mismo, pese a la represión que desataron contra los opositores polícos (tanto conservadores como radicales). Se redactó en 1793 una nueva Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, y una nueva constitución de tipo democrático que reconocía el sufragio universal. El Comité de Salud Pública cayó bajo el mando de Maximilien Robespierre y los jacobinos desataron lo que denominó el Reino del Terror (1793-1794). No menos de 1.200 personas fueron guillotinadas ante acusaciones de actividades contrarrevolucionarias. La menor sospecha de dichas actividades podían hacer recaer sobre una persona acusaciones que eventualmente lo llevarían a la guillotina. En 1794, Robespierre procedió a ejecutar a ultra-radicales y a jacobinos moderados. Su popularidad, sin embargo, comenzó a erosionarse. El 27 de julio de 1794, ocurrió otra revuelta popular, esta vez contra los excesos del Reinado del Terror. Los miembros moderados de la Convención lograron derrocar y ejecutar a Robespierre y a otros líderes del Comité de Salud Pública. La Convención aprobó una nueva Constitución el 17 de agosto de 1795, ratificada el 26 de septiembre en un plebiscito. La nueva Constitución creó un Directorio y la primera asamblea bicameral en la historia de Francia. El Parlamento consistió en 500 representantes y 250 senadores. El poder ejecutivo recayó sobre cinco directores nombrados anualmente y conocido como el «Consejo de los Ancianos». Estos directores eran seleccionados de una lista que preparaba el senado.

Napoleón toma el poder

La nueva Constitución encontró la oposición de grupos monárquicos y jacobinos. Hubo diferentes revueltas que fueron reprimidas por el ejército, todo lo cual motivó que el general Napoleón Bonaparte, retornado de su campaña en Egipto, diera el 9 de noviembre de 1799 un golpe de estado (18 de Brumario) instalando el Consulado, que le daba de forma efectiva poderes dictatoriales, cerrando con esto el capítulo histórico de la Revolución Francesa y dando paso al futuro Primer Imperio Francés. El nuevo gobierno instaurado, a pesar de ser una monarquía, mejoraba las condiciones de vida del tercer estamento, otorgándoles derechos y obligaciones morales y cívicas iguales a los otros dos estamentos (el clero y los nobles); por lo que Napoleón recibió un gran apoyo popular. Categoría:Revolución Francesa Francesa ja:フランス革命 ko:프랑스 혁명 th:การปฏิวัติฝรั่งเศส

Liberalismo

El liberalismo es una ideología (o una corriente que agrupa ideologías distintas) basada en la primacía del individuo sobre el colectivo y, por tanto, en el obligatorio reconocimiento de las libertades individuales como inalienables; esas libertades incluyen la de pensamiento, expresión y religión pero también las económicas, bajo la base de la libre disposición de la propiedad legítimamente adquirida. Se suele considerar a John Locke como el primer pensador liberal, siendo su segundo Tratado sobre el Gobierno Civil la obra seminal de esta ideología. David Hume y los economistas clásicos como Adam Smith y David Ricardo continuaron esta línea de pensamiento, especialmente en lo que se refiere al librecambismo. En cuanto a la política, la ideología liberal encuentra sus bases en Montesquieu y en los padres fundadores americanos; parte del hecho de que no hay personas ni sistemas perfectos, y por lo tanto, el Estado debe ser un conjunto de pesas y balanzas en el que se contrapesen los distintos poderes que ostenta sobre el individuo, para que ninguno pueda devenir en tiranía. Por tanto, según la teoría liberal, el Estado debe seguir una filosofía de mínima intervención, o laissez faire (en francés, "dejar hacer"). Esta se sustenta de un lado en la convicción de que cada individuo buscará lo mejor para si mismo, y del otro en que las relaciones sociales surgidas de este modo tenderán a beneficiar a todos, siendo la labor del Estado corregir los casos en que esto último no se cumpla. Los Críticos del Liberalismo suelen insistir en que la segunda premisa pocas veces se cumple, ya que a menudo algunos individuos logran beneficiarse a costa del resto de la sociedad.

Liberalismo social y liberalismo económico

En las formulaciones del liberalismo, es frecuente que se admita la necesidad de algunas restricciones a la libertad individual, para salvaguardar los derechos fundamentales de otros individuos. Ahora bien, como no todo el mundo considera fundamentales los mismos derechos, dependiendo de cuál sea la jerarquía de derechos, unos pensadores o agentes están a favor de unas regulaciones y otros de otras. En general, se suele diferenciar entre liberalismo social y liberalismo económico, si bien esta distinción es poco nítida y arbitraria. El liberalismo social defiende la no intromisión del estado o de los colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales no-mercantiles, admitiendo grandes cotas de libertad de expresión y religiosa, los diferentes tipos de relaciones sexuales consentidas, el consumo de drogas, etc. Para sus detractores, falla al no tener en cuenta valores superiores a la voluntad humana, como los valores religiosos o tradicionales. El liberalismo económico defiende la no intromisión del estado en las relaciones mercantiles entre los ciudadanos (reduciendo los impuestos a su mínima expresión y eliminando cualquier regulación sobre comercio, producción, condiciones de trabajo, etc.), sacrificando toda protección a "débiles" (subsidios de desempleo, pensiones públicas, beneficencia pública) o "fuertes" (aranceles, subsidios a la producción, etc.). La impopularidad de reducir la protección de los más desfavorecidos lleva a los liberales a alegar que resulta perjudicial también para ellos, porque entorpece el crecimiento, y reduce las oportunidades de ascenso y el estímulo a los emprendedores. Los críticos, por contra, consideran que el Estado puede intervenir precisamente fomentando estos ámbitos en el seno de los grupos más desfavorecidos. El liberalismo económico tiende a ser identificado con el capitalismo, aunque este no tiene por qué ser necesariamente liberal, ni el liberalismo tiene por qué llevar a un sistema capitalista. Por ello muchas críticas al capitalismo son trasladadas falazmente al liberalismo. En la discusión filosófica teórica actual, se suele dar el caso de que un pensador coincida a la vez con las posturas del liberalismo social y el liberalismo económico. En la práctica política, es raro que coincidan. En general, el intervencionismo económico son característicos de la socialdemocracia y el eurocomunismo mientras que el liberalismo económico y el liberalismo social son más característicos del llamado neoliberalismo. Otras políticas, como el comunismo leninista (especialmente en la época de Stalin) y la autarquía franquista combinaban el intervencionismo económico con un rígido control social. También se dan casos de que un mismo grupo de presión pida unas medidas económicas liberales y otras intervencionistas. Por ejemplo, un sector industrial puede reclamar libre circulación de bienes y servicios dentro de un mercado, pero una fuerte protección frente a productores de fuera del país.

Liberalismo benthamiano y Liberalismo paretiano

Una división menos famosa pero más rigurosa es la que distingue entre el liberalismo predicado por Jeremías Bentham y el defendido por Wilfredo Pareto. Esta diferenciación surge de las distintas concepciones que estos autores tenían respecto al cálculo de un óptimo de satisfacción social. En el cálculo económico se recurre con frecuencia a la teoría del Homo Oeconomicus, un ser perfectamente racional con tendencia a maximizar su satisfacción. Para simular este ser ficticio, se ideó el Gráfico Edgeworth-Pareto, que permitía conocer la decisión que tomaría un individuo con un sistema de preferencias dado (representado en Curvas de Indiferencia) y unas condiciones de mercado dadas. Pero existe una gran controversia cuando el modelo de satisfacción ha de trasladarse a una determinada sociedad. Al deber elaborar un gráfico de satisfacción social, el modelo benthamiano y el paretiano chocan frontalmente. Según Wilfredo Pareto, la satisfacción que goza una persona es absolutamente incomparable a la de otra. Para él, la satisfacción es una magnitud ordinal y personal. Esto supone que no se puede cuantificar ni relacionar con la de otros. Por lo tanto, sólo se puede realizar una gráfica de satifacción social con una distribución de la renta dada. No se podrían comparar de ninguna manera distribuciones diferentes. Por contra, en el modelo de Bentham los hombres son en esencia iguales, lo cual lleva a la comparabilidad de satisfacciones, y a la elaboración de una única gráfica de satisfacción social. En el modelo paretiano, una sociedad alcanzaba la máxima satisfacción posible cuando ya no se le podía dar nada a nadie sin quitarle algo a otro. Por lo tanto, no existía ninguna distribución óptima de la renta. Un óptimo de satisfacción de una distribución absolutamente injusta sería a nivel social tan válido como uno de la más absoluta igualdad (siempre que estos se encontrasen dentro del criterio de Óptimo Paretiano). Pero para igualitaristas como Bentham, no valía cualquier distribución de la renta. El que los humanos seamos en esencia iguales, la comparabilidad de las satisfacciones, llevaban necesariamente a un óptimo más afinado que el paretiano. Este nuevo óptimo, que es necesariamente uno de los casos de óptimo paretiano, surge como conclusión lógica necesaria de la Ley de Rendimientos Decrecientes. Estas dos concepciones radicalmente diferentes dividen al liberalismo entre dos corrientes: una igualitarista y progresista, abanderada por la teoría de Bentham, y otra que no solo tolera, sino que aplaude la desigualdad, de carácter profundamente conservador. Entre los seguidores de Bentham destacan las tesis del Social-Liberalismo y del Keynesianismo, mientras que de Pareto surge la Escuela Austríaca

Corrientes actuales

En la actualidad algunos think-tanks e institutos intentan relanzar el viejo programa liberal de laissez faire, laissez passer que expresaba una exhortación a los monarcas y gobiernos a "dejar hacer" y "dejar pasar" tanto en términos de tolerancia social (especialmente religiosa), como de movimiento físico de bienes y personas en las fronteras y dentro de ellas. Estas corrientes defienden el libre comercio, el Gobierno_limitado y la Libertad_individual

Véase también


- Libertad
- Liberalismo clásico
- Neoliberalismo
- Capitalismo
- Anarcocapitalismo

Bibliografía básica sobre liberalismo

Historia de las teorías liberales


- Historia de la teoría política, George Holland Sabine, Fondo de Cultura Económica, 2000.
- Historia de la teoría política (tomos 3 a 6), Fernando Vallespín Oña (ed.), Alianza Editorial, 2002.
- El liberalismo en occidente: historia en documentos (6 tomos), E.K. Bramsted y K.J. Melhuish (eds.), Unión Editorial, 1982-1984.

Obras principales


- Tratados sobre el gobierno civil, John Locke, 1690.
- El espíritu de las leyes, Barón de Montesquieu, 1748.
- Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Adam Smith, 1776.
- Introducción a los principios de moral y legislación, Jeremy Bentham, 1780.
- La democracia en América, Alexis de Tocqueville, 1835-1840.
- Sobre la libertad, John Stuart Mill, 1859.
- Camino de servidumbre, Friedrich Hayek, 1944.
- La acción humana, Ludwig von Mises, 1949.
- Cuatro ensayos sobre la libertad, Isaiah Berlin, 1969.
- Teoría de la justicia, John Rawls, 1971.
- Anarquía, Estado y utopía, Robert Nozick, 1974

Enlaces externos


- [http://www.liberalismo.org Liberalismo.org, punto de encuentro para liberales hispanoparlantes]
- [http://www.libertaddigital.com Libertaddigital.com, Diario en Internet de tendencia liberal]
- [http://www.lailustracionliberal.com La Ilustración Liberal, Revista de pensamiento liberal]
- [http://www.heritage.org/research/features/index/countries.cfm Indice de Libertad Económica 2005]
- [http://www.newmedia.ufm.edu.gt/pagina.asp?nom=hornberger El Ideal Libertario]
- [http://www.newmedia.ufm.edu.gt/freetochoose/ Free to Choose, una serie de documentales en español que intentan exponer los valores de la libertad]
- [http://isil.org/resources/introduction-spanish.html Presentación sobre la Libertad ISIL]
- [http://www.liberaux.org/wiki Wikibéral, enciclopedia gratuita dedicada al Liberalismo] Categoría:Ideología Categoría:Liberalismo Categoría:Sociología Categoría:Economía ja:自由主義 simple:Liberalism

Inglaterra

Inglaterra (anteriormente el Reino de Inglaterra hasta su fusión con Escocia en 1707, la cual creó el Reino de Gran Bretaña) es el más grande y más densamente poblado de los países que forman el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del norte. Muchas veces es usado como sinónimo al referirse a Gran Bretaña o el Reino Unido por algunos, lo cual ofende a escoceses, galeses, y nor-irlandeses. La bandera inglesa es la Cruz de San Jorge. Es una cruz roja sobre fondo blanco, que tambien forma parte de la bandera de Barcelona, y el escudo de la ciudad de Milan.

Origen del Nombre

Al terminar el mandato romano sobre Britania (Gran Bretaña), la isla fue invadida tanto por pueblos celtas procedentes de Escocia e Irlanda como por tribus gérmanicas venidas de los actuales Países Bajos y Alemania, principalmente anglos, sajones y jutos. Estas tribus acabaron fusionándose entre sí y con la población local, fundando una serie de reinos en el sureste de Britania. A esta zona le dieron los francos el nombre de "tierra de anglos", en latín Anglae terra, que más tarde pasó a utilizarse en la mayor parte de Europa. Los propios ingleses tradujeron este nombre posteriormente como England.

Historia

Artículo principal: Historia de Inglaterra Historia del Reino Unido

Gobierno y política

Artículo principal: Gobierno y política de Inglaterra El Gobierno del Reino Unido reside en la capital inglesa, Londres. La Familia Real Británica también mantiene su residencia primaria en Londres, en el Palacio de Buckingham. Por el momento y a diferencia de Escocia y Gales, Inglaterra no posee una entidad administrativa dentro del Reino Unido.

Condados de Inglaterra

Artículo principal: Condados de Inglaterra

Geografía

Artículo principal: Geografía de Inglaterra Inglaterra comprende la mayoría de la mitad sur de la isla de Gran Bretaña, bordeada al norte por Escocia y al oeste por Gales. De acuerdo al censo de 2001 la población de Inglaterra era de 49,138,831.

Economía

Artículo principal: Economía de Inglaterra

Demografía

Artículo principal: Demografía de Inglaterra

Cultura

Fiestas
FechaNombre en castellanoNombre localNotas

Véase también


- Monarquía británica
- Subdivisiones de Inglaterra
  - Gobierno local en Inglaterra
  - Regiones de Inglaterra
  - Autoridades unitarias en Inglaterra
  - Barrios londinenses
  - Distritos de Inglaterra
  - Ciudades de Inglaterra
- Ley inglesa
- Comida y bebida en Inglaterra
- Historia de Inglaterra
- Literatura inglesa
  - Shakespeare
- Liga de equipos de fútbol
- Parques nacionales (Inglaterra y Gales)
- Lista de monarcas ingleses, Lista de ingleses famosos

Enlaces externos


- [http://www.crwflags.com/fotw/flags/gb-eng.html Bandera Inglesa]
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ja:イングランド ko:잉글랜드 ms:England simple:England th:แคว้นอังกฤษ zh-min-nan:England

Escocia

Escocia es la nación más boreal de las cuatro que forman el Reino Unido que se extiende sobre un tercio de la superficie total de Gran Bretaña.

Origen etimológico

En época romana los scots o escotos eran una tribu de irlandeses que invadían muy a menudo la actual Escocia. El nombre de Escocia proviene del término latino scottia que significa tierra de los escoceses (scots), en escocés la llaman Alba.

Extensión, población y densidad

Escocia abarca alrededor de 81610 km², con una longitud de 441 km de norte a sur, y varía entre 39 y 248 km de la costa este a la oeste. Está dividida en dos áreas geográficas: las tierras bajas y las tierras altas escocesas. Actualmente cuenta con una población de algo más de cinco millones de habitantes, con una densidad media de 66 personas/km².

Capital

Su capital es Edimburgo, una de las más bonitas ciudades del norte de Europa. Con una población de alrededor de 500.000 habitantes, buena parte de ellos estudiantes, son mundialmente famosos sus dos festivales anuales: el Festival Internacional y el Fringe. Denominada la Atenas del norte, es la sede del parlamento escocés y la puerta a las míticas tierras altas escocesas.

Otros datos de interés

El lenguaje oficial es el inglés aunque en algunas zonas del norte y oeste se conserva el gaélico y la lengua escocesa que es una lengua anglosajona, considerada por algunos un dialecto del inglés y por otros una lengua independiente de ésta. La flor nacional es el cardo, aunque el brezo cubre significativas áreas de páramos y está también ampliamente asociado al país, proporcionando turba para el fuego y junto con los líquenes, tintes para decorar los tartanes. Los elementos culturales por excelencia son la gaita, el kilt y el whisky, así como el sistema social basado en los clanes. A Escocia pertenecen también las islas Orcadas y las islas Hébridas.
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als:Schottland ja:スコットランド ko:스코틀랜드 ms:Scotland simple:Scotland

Neoclasicismo

El término neoclasicismo surgió en pleno siglo XIX para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración que desde mediados del siglo XVIII, se venía produciendo en la filosofía y que consecuentemente se había transmitido a todos los ámbitos de la cultura. La Ilustración representaba el deseo de los filósofos de la época de racionalizar todos los aspectos de la vida y del saber humanos. Vino a sustituir el papel de la religión (como organizadora de la existencia del hombre) por una ética laica que ordenará desde entonces las relaciones humanas y llevará a un concepto deísta de la naturaleza. Un ejemplo de este intento de sistematizar los conocimientos es la publicación de La Enciclopedia (1751-1765), de D'Alembert y Diderot, obra clave de este movimiento. Ilustración y enciclopedismo quitan al dios cristiano Yahveh del centro del universo y ponen en él al hombre, potenciando el progreso industrial y científico y todo aquello que pudiera contribuir a la mejora de sus condiciones de vida. En el campo de las artes la Ilustración lleva a un proceso de moralización, rechazando el estilo rococó como frívolo y decadente. La aparición de una pujante clase burguesa, con unos ideales enfrentados a los de la aristocracia, principal consumidora del arte rococó, activa el proceso de regeneración de la sociedad a través de las artes. El neoclasicismo no es un movimiento homogéneo; en él bullen muchas ideas diferentes y su expansión no coincide cronológicamente en los distintos países. Está perfectamente establecido a finales del siglo XVIII y decae durante el gobierno imperial de Napoleón, cuando ya las notas románticas son muy claras. Quizá por el origen francés del último barroco, en casi todos los países el neoclasicismo tiene un marcado carácter antifrancés, que se acentúa posteriormente con la ocupación de Europa por parte de Napoleón; este hecho despertará en todos los países un deseo de recobrar los respectivos estilos autóctonos. El rechazo del rococó propició el afán por restaurar el arte antiguo al que se suponía no contaminado por la degeneración del barroco y que por tanto podía ser un arquetipo de belleza. Este interés por recuparar la antigüedad fue el ideal común que hizo del neoclasicismo un estilo internacional, que se extendería con rapidez gracias a la abundancia de textos críticos y teóricos. En todos los escritos de mediados del siglo XVIII aparece la necesidad de volver a la antigüedad clásica como modelo para los artistas porque en ella estaba el verdadero estilo, los orígenes, en resumen la vuelta a la naturaleza. El descubrimiento y excavación de las ciudades de Pompeya y Herculano en 1737 y 1748 respectivamente, que habían quedado sepultadas por la erupción del Vesubio ocurrida en agosto de 79 d.C., permitió un conocimiento directo de las obras del arte antiguo cuyo estilo y formas pasan con rapidez a todas las artes, dando lugar incluso a una moda arqueológica. Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el Marqués de Marigný junto con el arquitecto Soufflot y el diseñador Cochin dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les antiquités de la ville d'Herculáneum, una referencia imprescindible para la formación de los artistas neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros como el de Stuart y Revett Antiquities of Athens (Antigüedades de Atenas, 1762). Estos textos junto a muchas otras obras, como las Antigüedades de Herculano (1757-1792) financiada por el Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), sirvieron de fuente de inspiración para los artistas. También hay que valorar el papel que desempeñó Roma como lugar de cita para viajeros y artistas de toda Europa e incluso de América. En la ciudad se visitaban las ruinas, se intercambiaban ideas y cada uno iba adquiriendo un bagaje cultural que llevaría de vuelta a su tierra de origen. La villa romana del cardenal Albani se convirtió en un centro cultural donde se reunieron viajeros, críticos, artistas y eruditos con el deseo de recuperación del pasado. Entre ellos estaba el prusiano Joachim Winckelmann (1717-1768), un entusiasta admirador de la cultura griega y un detractor del rococó francés; su obra Historia del Arte en la Antigüedad (1764) es una sistematización de los conocimientos artísticos desde la antigüedad a los romanos. Para Winckelmann la obra de arte es producto de un determinado contexto histórico que debemos imitar. En su libro llama la atención sobre todo la idea de que las obras de arte son susceptibles de producir sentimientos en el espectador; a la vez que define un concepto racional y científico del ideal estético, introduce el sentimiento como motor para captar la belleza. Considera que el ideal de belleza es el arte griego por su noble sencillez y su contención en la forma de plasmar las pasiones humanas; este concepto tuvo una notable influencia en la manera de representar de los artistas neoclásicos, en la frialdad y cierta falta de expresividad de sus obras. En Roma también trabajaba Gianbattista Piranesi (1720-1778); en sus grabados, como Antichitá romana (1756) o Las cárceles inventadas (1745-1760), transmite una visión diferente de las ruinas con imágenes en las que las proporciones desusadas y los contrastes de luces y sombras buscan impresionar al espectador. Quizá el rasgo más característico de la influencia de la Ilustración en las artes, sea el deseo de que sirvan de instrumento educativo; ya no deben contribuir a exaltar el poder de la iglesia o de la monarquía, sino ser reflejo de las virtudes cívicas. El carácter moralizante adjudicado a las artes hizo que cambiara el papel del artista que de artesano pasó a ser interprete de los valores cívicos. Así los talleres artesanales fueron sustituidos por las Academias que racionalizaron el aprendizaje del artista y difundieron el nuevo estilo. En la segunda mitad del siglo XVIII se establecieron academias en toda Europa que daban una formación clásica a sus alumnos y les concedían becas para estudiar en Roma las ruinas del pasado. El sentido didascálico de las artes propició el nacimiento de exposiciones y museos que mostraban al público en general, y no sólo a un grupo de eruditos, las diferentes etapas de la historia del arte. En París se abrieron en 1750 algunas salas del Palacio de Luxemburgo para que se pudieran admirar las pinturas, pero fue el British Museum de Londres (1753) el primer museo que se creó ex profeso para tal fin dando paso a instituciones similares en toda Europa.

Arquitectura neoclásica

La arquitectura es la rama de las artes que antes se adaptó al nuevo ordenamiento social y moral; la Encyclopèdie le atribuyó la capacidad de influir en el pensamiento y en las costumbres de los hombres. Proliferan así las construcciones que pueden contribuir a mejorar la vida humana como hospitales, bibliotecas, museos, teatros, parques,etc., pensadas con carácter monumental. Esta nueva orientación hizo que se rechazara la última arquitectura barroca y se volvieran los ojos hacia el pasado a la búsqueda de un modelo arquitectónico de validez universal. Nacen movimientos de crítica que propugnan la necesidad de la funcionalidad y la supresión del ornato en los edificios. Francesco Milizia (1725-1798) en Principi di Architettura Civile (1781) extendió desde Italia las concepciones rigoristas a toda Europa. Mientras, en Francia, el abate Marc-Antoine Laugier (1713-1769) propugna en sus obras Essai sur l'Architecture (1753) y Observations sur l'Architecture (1765) la necesidad de crear un edificio ideal en el cual todas sus partes tuvieran una función esencial y práctica y en el que los órdenes arquitectónicos fueran elementos constructivos y no sólo decorativos, todo ello para hacer una arquitectura verdadera: la construida con lógica. Todos los arquitectos parten de unos supuestos comunes como son la racionalidad en las construcciones y la vuelta al pasado. Los modelos de los edificios de Grecia y Roma e incluso de Egipto y Asia Menor se convierten en referentes que todos emplean aunque desde puntos de vista distintos. Los modelos greco-romanos dieron lugar a una arquitectura monumental que reproduce frecuentemente el templo clásico para darle un nuevo sentido en la sociedad civil. El perfil de los Propileos de Atenas le sirvió al alemán K. G. Langhans (1732-1808) para configurar su Puerta de Brandenburgo, en Berlín (1789-93), un tipo muy repetido como atestigua la entrada al Downing College de Cambridge (1806) obra del inglés William Wilkins (1778-1839) o el más posterior Propyläeon de Leo von Klenze (1784-1864) en la Köningsplatz de Munich. También el inglés James Stuart (1713-1788), un arquitecto arqueólogo al que se ha llamado el Ateniense, en su monumento a Lisícrates en el parque de Shugborough, en Staffordshire, reprodujo el monumento corágico a Lisícrates de Atenas. Los hermanos Adam extendieron por toda Inglaterra el Adam Style, un modelo decorativo para interiores con temas sacados de la arqueología; una de sus obras más representativas es Osterley Park, Middlesex, con una notable estancia etrusca y un clásico hall de entrada (1775-79). Italia prefirió recrear sus modelos antiguos ya bien avanzado el siglo XVIII y en los comienzos del siglo XIX. El modelo del Panteón de Roma se repite en un gran número de templos, como el de la Gran Madre de Dio en Turín (1813-1831) de Ferdinando Bon signore (1767-1843), la iglesia de Ghisalba (c. 1822) de Luigi Cagnola (1762-1833), o San Francesco di Paola en Nápoles de Antonio Simone y Pietro Bianchi que no se terminó hasta 1831; todos reproducen el pórtico octástilo y el volumen cilíndrico del Panteón romano. Otros arquitectos, los llamados utópicos, revolucionarios o visionarios, plantearon edificios basados en las formas geométricas. No despreciaron la herencia del pasado clásico y, aunque respetaron las normas de simetría y la monumentalidad, sus edificios son a veces el resultado de la combinación caprichosa de las formas geométricas. Étiènne Louis Boullée (1728-1799) y Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806) encabezaron esta postura; entre la gran cantidad de proyectos no construidos merece la pena mencionar el Cenotafio de Newton concebido por Boullée como una esfera, representación del modelo ideal, levantada sobre una base circular que había de cobijar el sarcófago del científico. Ledoux ha dejado edificios construidos, entre ellos una parte de la utópica ciudad industrial de las Salinas de Arc-et-Senans, de planta circular, junto al bosque de Chaux; o algunas de las barrières o fielatos para la ciudad de París de los que aún subsisten algunos (Villette, Trône etc.). Entre uno y otro grupo aparece una tercera categoría, la arquitectura pintoresca, a partir de la creación de jardines ingleses en el siglo XVIII, ordenados de forma natural lejos del geometrismo del jardín francés. En esta arquitectura se valora la combinación de la naturaleza con lo arquitectónico, la inclusión en el paisaje natural de edificios que remedan las construcciones chinas, indias o medievales. Este pintoresquismo con el juego de formas caprichosas y el aprovechamiento de la luz busca suscitar sensaciones en el espectador. Sir Horace Walpole (1717-1797) construyó en Twickenham (Inglaterra), Strawberry Hill (1753-1756) una fantasía gótica de la que su autor dijo que le había inspirado para escribir una novela gótica, una expresión del efecto inspirador de la arquitectura. También William Chambers (1723-1796) creó un conjunto pintoresco en los jardines de Kew (Londres) (1757-1763) con la inclusión de una pagoda china que reflejaba su conocimiento de las arquitecturas orientales.

Escultura neoclásica

También en la escultura neoclásica pesó el recuerdo del pasado, muy presente si consideramos el gran número de piezas que las excavaciones iban sacando a la luz, además de las colecciones que se habían ido formando a lo largo de los siglos. Las esculturas neoclásicas se realizaban en la mayoría de los casos en mármol blanco, sin policromar, porque así se pensaba que eran las esculturas antiguas, predominando en ellas la noble sencillez y la serena belleza que Winckelmann había encontrado en la estatuaria griega. En este mismo sentido habían ido las teorías de Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781) que en su libro Laocoonte, o de los límites de la pintura y de la poesía (1766) había tratado de fijar una ley estética de carácter universal que pudiera guiar a los artistas; sus concepciones sobre la moderación en las expresiones y en la plasmación de los sentimientos son reglas que adoptará el modelo neoclásico. Así, los escultores de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, crearán obras en la que prevalecerá una sencillez y una pureza de líneas que los apartará del gusto curvilíneo del Barroco. En todos ellos el desnudo tiene una notable presencia, como deseo de rodear las obras de una cierta intemporalidad. Los modelos griegos y romanos, los temas tomados de la mitología clásica y las alegorías sobre las virtudes cívicas llenaron los relieves de los edificios, los frontones de los pórticos y los monumentos, como arcos de triunfo o columnas conmemorativas. El retrato también ocupó un importante lugar en la escu